El Córdoba pasa de ronda en la Copa tras empatar 2-2 en Anoeta

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Los de Berges, con goles de Kiko Olivas y Dubarbier, igualan el envite vasco y sueñan con una eliminatoria ante FC Barcelona

El cordobesismo duerme engullido en el mejor sueño de los últimos cuarenta años. Y todo, por haber superado una eliminatoria de Copa, que ha adquirido un carácter más que sentimental. Porque desde el arranque, los once valientes que Berges alineó en Anoeta pensaban en silencio en un compañero. Sus caras, sus gestos, su concentración apuntaba en una única dirección. Los mismos titulares eran conscientes de la proeza que estaban a punto de conseguir en sólo noventa minutos. Sobre ellos llovía el sentimiento blanquiverde más puro. Un sentimiento vinculado a un sueño ahora hecho patente y que tiene nombre de número.

Berges apostó por recargar el centro del campo y enlazar en la línea defensiva a Gaspar y a Kiko. En las bandas, confió en los dos canteranos, Fuentes y Fernández, mientras que se decantó por un hombre arriba, Patiño para intentar que, con el regreso de Abel en la medular, todo estuviera dispuesto para alcanzar el objetivo del gol. Los locales, con un fornido ataque entre los que destacaban Aguirretxe, Chory Castro y Griezmann, no alinearon a Vela, por lo que se dejaron una notoria pieza atrás.

El conjunto vasco, que salió a sabiendas de que el empuje y la rapidez haría mella en los blanquiverdes, engancharon la primera oportunidad pasados los dos primeros minutos del comienzo. Griezmann fue el protagonista de una acción que se topó con un certero Saizar.

Tras el achuchón inicial, los de Berges comenzaron a estabilizar su juego y a acercarse a la meta contraria. En primer término, Fernández probó fortuna con el disparo en el minuto doce. Así, Abel lo volvió a intentar sin consecuencias. Los blanquiazueles replicaron con un activo Agirretxek que dejó con buen toque una vaselina que no salió.

Antes del ecuador, los blanquiverdes pasaron de la incertidumbre al miedo por mala fortuna. El lateral Fernández dejó el campo tras recibir un golpe en la ceja que le provocó un corte. Por su banda, Griezmann, en un más que evidente fuera de juego, aprovechó un balón que supuso el primero de la noche tras superar por bajo a Saizar.

La Real, más crecida, intentó el asedio para remontar la ronda copera. Después del gol recibido, los de Berges, más atolondrados, a punto estuvieron de encajar el segundo por intermediación del Chory Castro, que chutó obligando al meta cordobesista a parar. De nuevo, Aguirretxe volvió a meter el miedo en el cuerpo tras una jugada propiciada por una pérdida de Olivas.

El meta vasco, también tuvo sus intervenciones antes del descanso, evitando un cabezado de López Garai tras un córner y un disparo lejano de Abel. Aunque, sin equidad, el conjunto blanquiazul gozó de menores acciones tras un juego vistoso y ágil. Antes del final de los primeros cuarenta y cinco, Castro volvió a insistir con un disparo que el meta cordobesista rechazó a córner.

Quedaban cuarenta y cinco minutos de sufrimiento tras el descanso. Aunque este no fue tal y como se esperaba. La Real salió a por todas evitando que el Córdoba trenzara. Con la incorporación de Xabi Prieto el equipo ganó en ataque. Rubén Pardo lo intentó con un potente disparo que Saizar pudo atajar. Estrada, volvió a meter el miedo en el cuerpo con un cabezado que tocó el meta blanquiverde. Miedo y tensión en el feudo cordobés.

Al cuarto del hora, Dubarbier lanzó la primera seña. El argentino probó a Zubikarai con una dura ejecución que este tuvo que enviar fuera. Los de Berges, aún conscientes de sus posibilidades, dieron en el punto flaco de la Real. Los vascos, que presentan carencias a balón parado, recibieron el primero tras una falta lanzada por Abel que Olivas convirtió en sueño.

El partido cambió de cariz. La Real, que abrió más el campo apostando por intentar la heroíca, concedió demasiadas facilidades desde entonces. Minutos después y antes, de lo previso, Patiño obligó la salida del meta en una acción que remató con un zurdazo pegado al palo de Dubarbier, que acabó en gol.

Entre este y el final, con apenas veinticinco minutos por delante, el encuentro perdió transcendencia. Berges aprovechó para dar descanso a  algunos jugadores mientras que su homólogo, insisitía en hacer efectivo un vigorosa remontada tan improbable como plomiza. La perla de la cantera, Fede Fico, que salió a diez del final, puedo hacer el tercero para el cuardo cordobés de no haber sido por la intervención del meta local.

Con el corazón, los vascos, encontraron el empate en una acción donde Aguirretxe remataó sin apenas oposición a seis del final. Los de Berges pudieron dedicar la victoria a toda a una afición y a un compañero.

Las consecuencias del partido dejan un poso especialmente curioso para la historia. Porque el cordobesismo pasa ahora por el número 12. El 12 de Rennella, al que se le dedica el pase. El 12 de la afición, la merecedora de todo esto. El 12, del 12, del 12, la fecha en la que, con probabilidad, El Arcángel escribirá una nueva página en su historia.

FICHA

REAL SOCIEDAD: Zubikarai, Estrada, Iñigo, Mikel González, José Angel, Zurutuza (X. Prieto, minuto 49), Illarramendi (Ifran, minuto 68), Rubén Pardo, Griezmann (Vela, minuto 77), Agirretexe y Chory Castro.

CÓRDOBA: Saizar, Fernández, Gaspar, Kiko Olivas, Fuentes, López Garai, Caballero (Aguilar, minuto 75), López Silva (Cristian García, minuto 68), Dubarbier, Abel Gómez y Patiño (Fede Vico, minuto 80).

GOLES: 1-0, Griezmann (minuto 20); 1-1, Kiko Olivas (minuto 65); 1-2 Dubarbier (minuto 71); y 2-2,  Aguirretxe (minuto 84).

ÁRBITRO: Ayza Gámez (valenciando). Amonestó a José Angel y a Fernández.

INCIDENCIAS: Estacio de Anoeta. 20.000 personas. Partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa de su majestad el Rey. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en memoria del padre del jugador Enzo Rennella, fallecido ayer.

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