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La portería del Córdoba CF cambia de dueño, pero no de números

Iker Álvarez y Guilherme, durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva

Álex Jiménez

11 de octubre de 2026 19:55 h

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Iván Ania movió la portería en Elda. Fue el único cambio que introdujo el técnico asturiano en un once que repetía prácticamente todas las piezas que protagonizaron una semana antes la victoria ante el Tenerife. El matiz estuvo en la posición de portero: Iker Álvarez volvía a la titularidad después de cinco jornadas consecutivas con Guilherme Fernandes bajo palos. Es el tercer capítulo de una rueda que empezó con el andorrano en las tres primeras jornadas, pasó al portugués tras la derrota ante el Granada (1-3) y ha vuelto ahora al punto de partida. Y, pese a todos los cambios, el estreno de esta nueva etapa acabó igual que muchas de las anteriores: con otros dos goles en contra y sin puntos.

La portería ya fue uno de los puestos más movidos del verano. El capitán y portero desde la etapa de Segunda Federación, Carlos Marín, salió con rumbo al Albacete. Llegó Guilherme, se mantuvo Iker Álvarez, y Ramón Vila se marchó cedido precisamente al Eldense, donde había jugado todos los minutos del curso hasta que la cláusula del miedo le impidió estar el sábado ante su club. Desde entonces, el puesto no ha encontrado dueño fijo.

Lo llamativo es, de hecho, lo poco que cambian los números de un portero a otro. Con Iker Álvarez bajo palos, el Córdoba CF ha encajado nueve goles en cuatro partidos: tres en Burgos, uno ante el Girona, tres ante el Granada y dos en el Nuevo Pepico Amat. Una media de 2,25 goles encajados por partido. En contraparte, con Guilherme Fernandes, el Córdoba CF ha encajado once tantos en cinco partidos: tres en Sabadell, dos ante el Almería, uno en Albacete, tres en Valladolid y dos ante el CD Tenerife. Es decir, 2,2 goles por partido. Una diferencia mínima en un saco de goles en el que, también hay que decirlo, la responsabilidad final pocas veces ha recaído en los porteros.

Fidel transforma el penalti (2-1) ante el Córdoba CF

En total son 20 goles los que ha encajado el cuadro blanquiverde en nueve jornadas, una cifra que ya le sitúa como el equipo más goleado de la categoría junto con el Ceuta, ambos empatados. El propio Iván Ania apuntó el sábado, en sala de prensa, hacia dónde mira el problema. “No tenemos centrales rápidos, por lo tanto no podemos permitir los balones a la espalda”, explicó el técnico asturiano, que reconoció que en la segunda parte de Elda su equipo dejó de presionar arriba con la línea adelantada. Su idea es que la presión alta protege a la defensa. Cuando la presión falla, la defensa queda expuesta, y todo el sistema defensivo planteado por el Córdoba CF salta por los aires.

El reparto de los goles por tramos refuerza esa lectura. De los 20 tantos encajados, 13 han llegado tras el descanso y 11 a partir del minuto 61, más de la mitad del total. Ningún equipo de Segunda recibe tantos goles en la última media hora de partido. Elda fue el ejemplo perfecto: ni un tiro a puerta del Eldense antes del intermedio, como recordó el propio Ania, y dos goles en los últimos 35 minutos.

Guilherme, durante el entrenamiento del Córdoba CF este domingo

Los goles que no dependen del portero

El 1-1 de este pasado sábado lo explica bien. Un gol muy simple, pero muy repetido en contra del Córdoba CF esta temporada: un balón largo desde la medular encontró a Rastrojo a la espalda de los centrales y el extremo superó a Iker Álvarez con una vaselina en el mano a mano. Es un tipo de gol que el Córdoba CF ha concedido en más de una ocasión esta temporada, y ante el que el margen del portero es muy reducido. A esos se suman dos penaltis en los minutos finales, en Sabadell y en Elda, que costaron un punto cada uno y en los que poco tuvieron que ver los guardametas.

Nada de esto quiere decir que el debate esté cerrado. Ania ha alternado sin que ninguno de los dos se haya asentado del todo, y la decisión de Elda abre la puerta a que la rueda siga girando. Pero los números invitan a pensar que el cambio de portero, por sí solo, difícilmente va a cambiar la tendencia de un equipo que concede demasiado. Sea como fuere, la próxima pista llegará el viernes en Butarque (20:30). Se sabrá entonces si Iker Álvarez se consolida o si el técnico vuelve a mover una pieza que, de momento, no ha sido la diferencia.

Iker Álvarez, durante el entrenamiento del Córdoba CF este domingo
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