Equilibrio y experiencia en un sólido centro del campo

Javi Flores durante un encuentro en El Arcángel

Muchos son los motivos por los que el Córdoba CF ha logrado encadenar una temporada fabulosa que ha culminado con un merecido y sobresaliente ascenso a Primera RFEF. La portería ha estado a la altura de lo esperado y la defensa ha logrado recuperar la fortaleza perdida años atrás en el club. Sin embargo, si hay una zona que ha permitido, en definitiva, que todos los sistemas funcionen, ese es el centro del campo, seguramente la demarcación que más ha notado el peso de la responsabilidad. Y es que la experiencia y la creatividad han sido los puntos de anclaje desde los que se ha edificado un equipo campeón. De las botas de los centrocampistas blanquiverdes es de donde ha manado principalmente ese poderío futbolístico de los de Germán Crespo. El equilibrio perfecto para sostener un castillo de naipes cargado de talento. Y sin duda, entre todos sobresalen dos nombres que han sido diferenciales para el devenir de la entidad.

De largo, el más determinante en ese sentido ha sido Javi Flores. El capitán cordobesista está pudiendo al fin cumplir con la promesa que se hizo cuando recaló de vuelta en el Córdoba en la 2019-20. El objetivo entonces era devolver al club de su vida a lo más alto y, tras dos varapalos duros, el de Fátima ha sabido liderar a la escuadra blanquiverde hacia un dominio nunca visto en El Arcángel. Sus piernas han sostenido 2.406 minutos en 34 encuentros disputados, distribuidos en 28 de liga, cinco de Copa RFEF y uno más en la Copa del Rey. Todo ello, además, con una estadística de ocho asistencias y tres tantos, siendo alguno de ellos inolvidable para la afición. De hecho, el cordobés tendrá para siempre el honor de ser el que firmó el único tanto de la final de la Copa Federación, la cual conquistó el Córdoba CF ante su público en el recinto ribereño. Un perfecto capitán a los mandos de una nave ambiciosa, y a la que continuará liderando, ya que tiene contrato, como mínimo, hasta 2023.

La otra pata principal de la ecuación del centro del campo cordobés la firma Álex Bernal. El escudero perfecto de Flores y quien, en su primera campaña como blanquiverde, se ha ganado el cariño de toda la grada a base de un pulso con el manejo del esférico en el que casi siempre salía ganador. De largo, el segundo centrocampista con más minutos con la elástica califa. Y es que suyos han sido un total de 1.923, en su caso repartidos en 25 ligueros y dos de Copa RFEF. Una brújula cimentada la mayoría de las veces en la sombra y que, junto al de Fátima, supone el equilibro perfecto para el plan de Crespo. Bien es cierto que la presencia de ambos sobre el terreno de juego hacía decrecer el nivel físico a la hora de defender, aunque éste acababa siendo insignificante cuando la posesión estaba en los pies de los jugadores del Córdoba durante la mayor parte del partido. Su renovación hace algunos meses asegura, igualmente, la presencia de Bernal como blanquiverde hasta el próximo curso.

Pero si el juego requería intensidad defensiva y mayor dureza atrás, ahí entraba en escena el tercer vértice más utilizado por el preparador granadino. Toni Arranz se erigió como esa pieza diferencial y contrapuesta al perfil de Flores y Bernal. El faro defensivo para sostener desde el pivote el juego blanquiverde. Esfuerzo y sacrificio cuando hacía falta prescindir, en cierto modo, de la creatividad. Su actividad ha sido inferior, aunque ha cumplido siempre que se le ha requerido, principalmente por ausencia por lesiones de los dos citados anteriormente. Suyos son 1.394 minutos entre liga, Copa del Rey y Copa RFEF. Con todo, su continuidad no está asegurada y, de hecho, las últimas informaciones afirman que no entra en los planes futuros de la dirección deportiva. Bien es cierto que renovó al activar una clausula de su contrato tras el ascenso, aunque la idea del club es romper dicho vínculo.

El que es seguro que no continuará como blanquiverde es Viedma, futbolista también de perfil creativo, pero que no ha terminado de cuajar en el plantel al sumar tan solo 683 minutos. Es más, el jienense ya se despidió de la afición en una carta en sus redes sociales. Asimismo, otro que finaliza su etapa es Julio Iglesias, que un curso más ha estado lastrado por los problemas físicos y ha participado tan solo en 432 minutos. Por último, el resto de cartas que completan ese centro del campo, que deberá ser renovado notablemente, son jóvenes a los que Crespo ha dado la oportunidad de debutar en diferentes momentos, tales como Christian Delgado, Abreu y Rafa Castillo.

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