El Córdoba CF y el peaje de perdonar: un caudal ofensivo de zona alta lastrado por la puntería
Con la décima jornada de LaLiga Hypermotion ya cerrada, se completa el primer cuarto de competición y, con ello, llegan los primeros balances al rendimiento de un Córdoba CF que sigue buscando su mejor versión. Sin embargo, con el paso de los partidos, lo cierto es que los blanquiverdes han ido, poco a poco, reconduciendo su rumbo tras un inicio ciertamente accidentado. Le costó entrar en dinámica, pero ahora, tras estas diez jornadas, el equipo de Iván Ania parece que tiene un rumbo claro, una propuesta reconocible y unos fallos bien marcados que debe corregir. El más evidente es el de la defensa, pero hay otro que también asoma en el horizonte: el acierto en los metros finales.
El partido de Butarque tuvo una jugada que resume bien el Córdoba CF de este arranque. Pasada la media hora, Luca Zidane se hizo un lío con el balón ante la presión de Diego Percan y acabó cediéndolo con la mano: libre indirecto a pocos metros de la portería, con el Leganés amontonado sobre la línea. Era la ocasión perfecta para romper un partido que el equipo de Ania ya dominaba. Tras unos segundos de confabulación, el pase no salió limpio, el balón botó donde no debía y la acción terminó sin un solo disparo entre los tres palos. El Córdoba CF había hecho lo difícil, que era llevar el balón hasta allí. Le faltó precisamente lo más importante: el acierto de cara a portería.
Lo cierto (y lo peor) es que no fue una excepción. En Butarque, el equipo remató 20 veces por nueve del Leganés, y no encontró el gol hasta el minuto 83, con un disparo de un centrocampista, Eder García. Es la tercera vez este curso que el Córdoba CF llega a los 20 remates en un partido. En los otros dos, en El Plantío y ante el Almería en El Arcángel, sumó solo dos goles, ambos en Burgos. El del Almería fue el más doloroso: 20 disparos contra cuatro y derrota por 0-2. Pero tampoco se queda atrás el de Burgos, tras ponerse por delante y lograr empatar el 2-2, con el 3-2 en los últimos minutos. Una historia que se ha ido repitiendo a lo largo del curso: el equipo genera, marca, no aprovecha sus ocasiones y, finalmente, lo acaba pagando caro.
Un equipo que llega como los de arriba
Lo llamativo es que el problema no está en llegar a la portería en sí. Según los datos de Opta, el Córdoba CF es el segundo equipo de LaLiga Hypermotion que más goles esperados genera, solo por detrás del Castellón, y también el segundo que más pisa el área rival. Son números de equipo de la zona alta, y encajan con lo que se ha visto en el campo en estos últimos partidos: un equipo que asfixia, que encuentra al hombre libre y que vive buena parte de los partidos en el campo contrario. Pero en goles baja al séptimo puesto. Y el dato que más pesa está en las ocasiones más claras, las de gol cantado: ha fabricado 25 y ha fallado 17. Solo tres equipos de la categoría han desperdiciado más.
Elda fue otro ejemplo, quizá el más cruel. El Córdoba CF se fue al descanso con 0-1 y la sensación de haber podido dejar el partido sentenciado. “Si la primera parte acaba 0-3 o 0-4, hubiese sido un resultado normal”, dijo después Ania. No acabó así, el Eldense creció tras el descanso y se llevó los tres puntos con un penalti en el añadido. Una vez más. Es una historia que se repite constantemente, con fallos claros en ambas áreas, y son los puntos que este equipo no ha sabido amarrar con goles cuando el partido se lo pedía, que explican buena parte de una clasificación que, por lo que se ve en el césped, podría ser bastante más amable.
Calidad en los metros finales
Sin embargo, lo cierto es que la explicación no tiene un solo nombre en concreto. El gol del Córdoba CF está muy repartido, entre nueve futbolistas, y las ocasiones también. Percan, titular en las ocho últimas jornadas y con tres goles, es un delantero que suma mucho lejos del área, en la presión, en los apoyos y en los balones largos, pero al que todavía le está costando convertir todo lo que genera dentro de ella. Eder García ha demostrado tener el mejor golpeo de la plantilla. Y Diego Bri es el que más ocasiones claras ha fabricado, cinco. Lo que le falta al equipo es ese punto de calidad en la última decisión, el pase que no bota, el control que no se va o el remate que encuentra la portería: con 4,6 tiros a puerta por partido, es solo el décimo de la categoría.
Por eso la vuelta de Víctor Sánchez ilusiona tanto. Antes de lesionarse, el sevillano era el jugador del Córdoba CF con más disparos entre palos por partido, y en sus pocos minutos en Butarque ya dejó un par de detalles. Es pronto para cargarle con esa responsabilidad, porque viene de una lesión y de Tercera Federación hace apenas un año, pero es una opción más para un equipo que necesita que alguien convierta en gol lo que fabrica. Ante la falta de colmillo ofensivo, Víctor Sánchez puede aportar ese olfato goleador que ya ha demostrado desde que el Córdoba CF puso sus ojos en él.
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