Al Córdoba CF le funciona todo... hasta que le toca defender
Todos conocemos ya al Córdoba CF de Iván Ania: presión alta, alegre en ataque, riesgos en defensa e intensidad por bandera. Lleva siendo así desde que el técnico asturiano llegó al equipo, y probablemente siga siendo así hasta que abandone el banquillo de El Arcángel. Esta temporada, sin embargo, parecía que la cara del equipo había cambiado. Los errores defensivos y la fragilidad en el área propia han protagonizado el arranque del cuadro blanquiverde, que se ha visto incapaz de competir a un nivel adecuado a causa de este motivo. Y eso que el propio Iván Ania ha insistido, en más de una ocasión, en que este Córdoba CF de la 2026-27 está jugando “menos expuesto” que en las campañas anteriores.
Todos estos condicionantes habían dejado una imagen del cuadro blanquiverde que distaba mucho de lo visto en cursos pasados, y un mensaje que se repetía: “las sensaciones son peores”. Y esas sensaciones también afectaban a un ataque que parecía no encontrar la forma. Sin embargo, en estos últimos partidos, sí que se ha visto un Córdoba CF más reconocible ofensivamente, y analizando los datos, la historia concuerda: los números ofensivos son prácticamente calcados a los de la temporada pasada y, de hecho, marca incluso algo más que hace un año. El 'pero' sigue siendo el mismo: 20 goles encajados en nueve jornadas, la peor cifra de LaLiga Hypermotion junto al Ceuta y el Albacete.
Para encontrar un Córdoba CF que hubiera recibido más goles a estas alturas de la temporada en Segunda División hay que remontarse a un recuerdo gris: la 2018-19, que acabó en descenso a Segunda División B. En aquel entonces, al término de la jornada 9, el Córdoba CF había encajado 21 goles. Para hacerse una idea con un dato reciente, el curso pasado, tras la novena jornada, eran 12. Hace dos años, 13.
Sin embargo, en ataque, las diferencias con la 2025-26 son mínimas. Según los datos de Opta, el Córdoba CF genera ahora 1,66 goles esperados por partido, por los 1,68 de la campaña anterior. Pisa el área rival 26,7 veces por encuentro, exactamente igual que entonces, y fabrica 2,56 ocasiones claras por cita, por las 2,57 del curso pasado. La posesión apenas se ha movido (del 57,9% al 56,8%), y tampoco la presión, con cuatro balones recuperados por partido en campo contrario, los mismos que hace un año. No en vano, es el tercer equipo que más goles esperados genera de toda la categoría. La idea de Ania sigue intacta y el equipo la ejecuta como antes. El problema aparece cuando no tiene el balón.
Mismo ataque, otra defensa
Ahí, el cambio es radical. El año pasado, los rivales del cuadro blanquiverde generaban 1,25 goles esperados por partido, la séptima mejor cifra de Segunda. Esta temporada, esa cifra se ha disparado hasta los 1,93, la peor de toda la categoría. Dicho de otra forma: con el mismo ataque, el Córdoba CF concede ahora un 54% más de peligro por encuentro. Y eso tiene su traducción directa en el marcador, porque ha pasado de encajar 1,5 goles por partido a recibir 2,2. Tampoco es una cuestión de mala suerte, o al menos no del todo. Los rivales le han marcado 20 goles con 17,4 goles esperados, poco más de dos por encima de lo que dicen las ocasiones. El grueso del problema, por tanto, está en todo lo que el equipo permite antes de que el balón llegue a la portería.
El dato que mejor resume el cambio es el de la diferencia entre lo que se genera y lo que se concede. La pasada campaña, el Córdoba CF cerró el curso con un saldo de +17,8 goles esperados, el segundo mejor de Segunda, solo por detrás del Castellón. Hoy, ese balance es de -2,5, el decimosexto de la categoría. El propio Iván Ania puso el foco en esa relación en la previa del partido de Elda: “En Segunda División va muy relacionado: el diferencial positivo está de mitad para arriba, el diferencial negativo de mitad para abajo”. El Córdoba CF es, ahora mismo, el ejemplo perfecto. Su diferencia de goles real es de -6, solo Leganés, Albacete y Ceuta tienen una peor, y la clasificación lo refleja: decimoctavo, con nueve puntos y a uno del descenso.
Nueve partidos sin cerrar la puerta
Las porterías a cero cuentan la misma historia. El curso pasado, el Córdoba CF dejó su marco a cero en nueve partidos. Este, ninguno en nueve jornadas, la peor racha de la historia del club en un arranque liguero, por encima de los siete encuentros que necesitó en la 1981-82. Los penaltis en contra van por el mismo camino: en toda la 2025-26 le pitaron cinco, y en lo que va de ejercicio ya son tres, lo que le coloca como el segundo equipo que más ha concedido y trae recuerdos de lo ocurrido en la 2024-25 (11 penaltis concedidos). Lo único positivo es el balón parado, que el año pasado fue un auténtico agujero (17 goles encajados, de los peores de la categoría) y que, por ahora, 'solo' le ha costado dos.
Sea como fuere, son solo nueve partidos frente a una temporada completa, y hay margen de sobra para que los números se corrijan. La próxima oportunidad llega este mismo viernes (20:30 horas) en Butarque, ante un rival que, sobre el papel, invita a pensar en el cambio. El Leganés tiene el ataque menos productivo de Segunda, con solo seis goles en nueve jornadas, y no ha marcado en ninguno de sus tres últimos partidos, ante Castellón, Cádiz y Almería. Si hay un escenario propicio para que el Córdoba CF deje por fin su portería a cero, es ese. Enfrente, eso sí, estará un equipo que también necesita reaccionar y que buscará romper su mala dinámica ante su público.
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