Excesivo castigo para el Cajasol Ángel Ximénez en el estreno de la era Malla
La 'era Toni Malla' comenzó con un sabor agridulce en el Pabellón Alcalde Miguel Salas de Puente Genil. El Cajasol Ángel Ximénez ofreció una imagen competitiva y renovada durante gran parte del encuentro ante uno de los 'gallitos' de la categoría, pero acabó sucumbiendo ante el Fraikin BM Granollers tras sufrir un colapso ofensivo total en los últimos compases del partido. El equipo pontanés, que llegó a ir ganando 23-22 a falta de doce minutos, no volvió a ver portería en el resto del choque, permitiendo que el cuadro catalán se llevara los puntos con un castigo excesivo para los méritos locales (23-28).
El ambiente de las grandes citas se respiraba en Puente Genil, con un pabellón que presentaba una gran entrada. Había ganas de balonmano tras el parón invernal, ganas de ver en acción al flamante fichaje bajo palos, César 'Bombom' Almeida y, sobre todo, ganas de ver la imagen que presentaba este nuevo Ángel Ximénez bajo la batuta de Toni Malla. Sin embargo, el inicio no fue el soñado. El Granollers saltó a la pista más enchufado, aprovechando las dudas iniciales de los locales para abrir brecha rápido gracias a la efectividad de Sergi Franco (1-4) cuando apenas habían pasado 5 minutos desde el inicio del partido.
Lejos de venirse abajo, el Ángel Ximénez tiró de carácter, ajustó su defensa y encontró en Dani Serrano (5 goles) a su referente ofensivo para equilibrar la balanza. El partido entró entonces en una fase de intercambio de golpes, con un ritmo vibrante y alternativas constantes, llegándose al descanso con un empate (13-13) que dejaba todo abierto para la segunda mitad y reflejaba la igualdad sobre el 40x20.
En la reanudación, la grada pudo disfrutar del esperado debut de César Almeida ante su exequipo, aunque el protagonismo bajo palos lo mantuvo un inmenso Álvaro De Hita, cuyas paradas levantaron al público en los momentos críticos. El Ximénez seguía dando la cara, con Semedo y Simonet asumiendo galones, respondiendo a cada golpe de un Granollers donde Reguart y Marcos Fis hacían daño. El momento cumbre llegó en el minuto 48. Un gol de Mario Dorado ponía el 23-22 y encendía la “olla a presión” del Miguel Salas, obligando al técnico visitante, Antonio Rama, a pedir tiempo muerto. El Ximénez parecía tener el partido donde quería, pero entonces, se bajó el telón.
Fueron doce minutos de pesadilla. El ataque pontanés se nubló por completo, estrellándose una y otra vez contra la defensa catalana y, sobre todo, contra la figura emergente del meta visitante Pau Panitti, que cerró su arco a cal y canto (deteniendo incluso un penalti decisivo). La ansiedad se apoderó de los de Malla, que vieron cómo el Granollers, con oficio y calma, endosaba un parcial final de 0-6 que dejó helada a la afición y sin premio el esfuerzo del equipo.
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