El templo del Carnaval
Leonardo generó incertidumbre desde la tarde del martes. Al final, no hubo borrasca que mojara ni hiciera volar libretos. Y el telón volvió a subir en el Gran Teatro en la noche del jueves para acoger una nueva función del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas, la segunda de semifinales. Con todo el papel vendido, otra vez la afluencia de público fue escasa en determinados momentos. Es la moda de ver sólo a unos y no a todos.
Donde sí hubo lleno fue en las tablas, pues la sesión, en general, resultó completa. El punto de partida, ante una Mezquita Catedral aún más arabizada en su fachada, se dio con la comparsa ‘El maestro ladrón’. Un Alí Babá con un tiesto por sombrero que atacó “al mayor de los ladrones”, el Rey Emérito, en su segundo pasodoble. Apareció un genio de la lámpara también, y a él se parecía mucho un barrendero que cerró la noche.
Fue turno después de la chirigota ‘Las que van a coger papas’. No es que recogieran tubérculos, precisamente, unas monjas díscolas que confesaron ser las causantes del incendio de la Mezquita Catedral. De presentación, disparo a un pájaro que cayó muerto. Era “uno de Los picos de oro”, así que “uno menos para la final”. El juego entre grupos se repitió a lo largo de la función.
Toma Moreno (Bonilla)
Hizo acto de presencia después la comparsa de Pablo Castilla, esta vez ‘Carnaval de mis temores’. ¿Por qué? Por los miedos del autor a la hora de afrontar un nuevo tipo. En el atrezo, cajas de ropa con los nombres de sus anteriores propuestas y entre sus letras un primer pasodoble sensacional sobre el cribado de cáncer de mama. Poesía de guerra a través de una carta que no llegó o lo hizo demasiado tarde.
Y el Gran Teatro fue de nuevo su templo. Aunque en realidad éste lo es el Carnaval. La chirigota de Las Nenas volvió este año al Concurso tras diez años, desde las reporteras de ‘Las del Canal-illo’. Qué buena noticia. Ellas eran ‘Las que llevan mucho tiempo sin salir’, porque, además, eran monjas de clausura que se hicieron de apertura. Buenos cuplés, con un mejor estribillo, y un gran popurrí.
A la alegría de verlas otra vez en la siguió la magnífica pluma de Javi Lonene con la secuela de su primer premio de 2025. Con ‘A tus pies’ buscaba oro en Córdoba y con ‘A mis pies’ ofreció la riqueza lograda a la ciudad, que era su verdadero tesoro. Recordó el autor que el amor a un padre debe demostrarse en vida -dedicado a un componente-. Y hubo mensaje para Moreno Bonilla: “Eres el cáncer que hay que sacar de mi Andalucía”.
Ingenio y mordacidad
Sin solución de continuidad llegó la chirigota de José Vacas, ‘Vaya cajonazo’. Como el que quizá hubo el año pasado al no acceder a la final. Pero para cajonazo, como el que todo hijo de vecino tiene hecho un desastre. Eran la pila gastada, aquella vieja casete o el cargador del móvil. Estupendo pase el suyo, especialmente en su popurrí, y de gusto, sobre todo, para los nacidos en los ochenta. Qué fácil sentirse reflejado.
Iba camino del final de la sesión cuando llegó el momento de escuchar a la comparsa ‘Sin prisioneros’, de Pedro Funes y Pachi Figueroba. Era un batallón que luchaba contra una “sociedad vertedero”. El grupo homenajeó en su segundo pasodoble a tres grandes de la chirigota fallecidos en los últimos meses, los Antonios Cobos, Torrico y Castilla. Su popurrí fue una incisiva crítica al mundo actual.
El cierre lo puso la chirigota ‘Los Manolo Escobar’, trabajadores de Sadeca. Esto es, Saneamientos del Carnaval (“que falta le hace”). El jefe de cuadrilla se parecía tanto al genio del principio que era la misma persona, autor en este caso y coautor en el primero. A saber: Rafa Moraga. En uno de sus cuplés sugirieron a Carlos Alcaraz que viaje a Turquía, porque se parece tanto a Rafa Nadal que… Partido de tres 6-0 la noche.
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