Una protagonista cordobesa para la primera 'road movie' andaluza

Irene Lázaro, a la izquierda, con otros miembros del equipo
La actriz Irene Lázaro estrena en el Festival de Málaga Maldita venganza, un largometraje independiente entre la comedia, el género fantástico y las series B estadounidenses

Maldita venganza

Es la primera road movie andaluza y es el primer largometraje para una de sus protagonistas femeninas, la actriz cordobesa Irene Lázaro. Con esa tarjeta de presentación de primeras veces que une una iniciativa pionera, riesgo, ilusión y trabajo experimental, todo el equipo de Maldita venganza ha pasado por el Festival de Málaga donde el film se ha estrenado rompiendo moldes.

Porque Maldita venganza cabalga en una particular huida entre el género fantástico, la comedia y el drama más crudo, jugando como contrapuntos con el humor y la tragedia, con la Andalucía profunda y los guiños a las series B estadounidenses. “Somos muy de humor negro por aquí”, sintetiza Irene Lázaro para explicar la comunión entre términos antagónicos que se dan en la película como en la vida real.

Ella cobra vida en la película como Cristina, la mujer del protagonista, “una princesa de barrio venida a menos que se casó muy enamorada pero se da cuenta de que está casada con un sinsangre que es incapaz de darle lo que necesita”. Y eso explica su actitud y el papel que tiene: “¡Qué mujer más mala! Soy la bruja del castillo”, relata la actriz tras ver su actuación enlazada con el resto de escenas en el estreno de la película, donde la aventura y huida que emprende su marido centra el argumento.

Para ella, ha sido su primera experiencia en un gran rodaje cinematográfico, acostumbrada hasta ahora a participar en cortos, televisión y, sobre todo, teatro. Pero tras esta experiencia, la cordobesa lo tiene claro: “Quiero más cine”. Asegura haber “aprendido como una esponja de todos mis compañeros” para rodar en diversas localizaciones de Sevilla las escenas de su papel en esta primera road movie andaluza, producida además independientemente.

“Me quito el sombrero ante quienes arriesgan su tiempo y su dinero para que siga habiendo cine en este país”, señala sobre los productores que, como en el caso de Maldita venganza, tiran de presupuesto propio para poder hacer películas. “El valor añadido de esta película es el tremendo esfuerzo y trabajo de toda la gente que se mueve dentro del cine”.

Ahora, tras el estreno en el Festival de Málaga, -donde “había una gran expectación por ver el resultado final. Yo no había visto antes la película” dice la actriz-, la satisfacción por el trabajo hecho da paso ahora a la expansión del largometraje. De momento, hay cuatro distribuidoras que tienen el film y que, además de moverse por Andalucía, la pretensión del director es lanzarlo al mercado exterior y aprovechar su guiño a las series B estadounidenses.

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