Night Room TV, el 'Boiler Room' cordobés pionero en mezclar electrónica y patrimonio, cumple 11 años
Night Room TV nació, como la mayoría de las ideas que se llevan a cabo en Córdoba, como un sueño con pocas posibilidades de concretarse. Sin embargo, aquel sueño que tuvo el productor y dj Manu Bermejo cumple once años y lo celebra este sábado 7 de noviembre en el Centro de Creación de Andalucía (C3A) con una fiesta que reúne al alemán Aera, referente del techno y el house melódico internacional, y al malagueño Miguel Payda.
Lo del sábado, más que una fiesta -que lo es-, será casi un nuevo homenaje a un proyecto cultural nacido en Córdoba como plataforma de música en directo grabada en espacios del patrimonio histórico de la ciudad, y que logró ir más allá del público local: sus streamings llegaron a registrar cientos de miles de visualizaciones, con público pendiente de lo que se hacía en la ciudad, desde Colombia, Alemania o Estados Unidos, tres países en los que, según Bermejo, hubo un sorprendente interés en aquella especie de Boiler Room cordobés, que se distinguía del resto en el decorado: en vez de clubs y público alrededor del dj, plantaban al artista en castillos y monumentos.
Su promotor y director repasa en esta conversación una década larga de producciones con un equipo de personas apasionadas capaces de suplir los presupuestos mínimos, un sonido e iluminación de alta calidad como premisa “innegociable” y un futuro que pasa por volver a los orígenes y, quizá, por un festival propio.
De plataforma de contenido a evento con público
Entre esas personas “apasionadas”, cita a Alberto del Sar, hoy director de Comunicación del proyecto, y figura clave en la expansión internacional de Night Room TV cuando apostó en sus primeros años por el streaming y por colaboraciones de crossposting con plataformas de otras ciudades. “Nuestro patrimonio, nuestra música, nuestros artistas, lo proyectábamos a nivel internacional”, recuerda Bermejo. Los picos de audiencia, añade, llegaron a cientos de miles de visualizaciones.
Alberto del Sar recuerda que fueron aquellas emisiones en directo gobales gracias a la herramienta de crossposting que tenía Facebook en su momento, lo que les permitió escalar el proyecto internacionalmente. “Cuando usuarios de todo el mundo veían nuestros vídeos, agencias y artistas de primer nivel querían salir en Night Room TV, y así fue como empezamos a contar con artistas tan importantes como Audiofly, Francesca Lombardo, Alexander Kowalski o Nastia, entre muchos otros”, detalla.
Así fue como surgió “la otra pata”: un evento con público en directo que también se grababa. Y por ello Bermejo prefiere no reducirlo todo a una plataforma: “Es un proyecto cultural que no está encasillado en ningún estilo”. Se considera, además, un proyecto pionero a nivel nacional que se impulsó desde Córdoba “con los pocos recursos que siempre hemos tenido”.
Esa humildad es una constante en su relato, aunque remarca que se ha logrado que las producciones siempre parecieran de un nivel altísimo. Así, recuerda las primeras ediciones, con unos 3.000 euros para montar un evento de esas características, y subraya que jamás hubo un gran presupuesto. La financiación ha sido mayoritariamente propia, con apoyo puntual de instituciones y de unas pocas marcas, y con la colaboración, en muchos casos altruista, de un equipo de artistas y profesionales. “Los comienzos fueron sobre todo de ilusión, de esfuerzo y dedicación”, resume.
Del puente romano a las Caballerizas Reales
Para Bermejo, el punto de inflexión llegó con las sesiones en la Torre de la Calahorra, que primero acogió a Audiofly y Francesca Lombardo y, en su última edición allí, a Alexander Kowalsky. Bermejo evoca una imagen concreta: la dj italiana pinchando con el puente romano al fondo, la mesa de mezclas y todo el entorno iluminado. “Días después de ver ese contenido, esos vídeos, esa repercusión que tuvo, sentimos que teníamos que conservar ese nivel de calidad”, explica.
En esta década de actividad, el número de artistas nacionales e internacionales que han pasado por Night Room TV es difícil de abarcar. Bermejo, de hecho, prefiere hablar más de hitos y sensaciones, que de artistas concretos. Y, en ese sentido, destacas la actuación de Cristian de Moret en el Castillo de Belmez por la dificultad técnica: había que captar la luz de la puesta de sol y, si algo fallaba, se perdía la ventana de oportunidad. “Quizá no fue el mejor vídeo, pero sí de las mejores actuaciones y sensaciones”.
Y también se queda con el show de Holed Coin en Caballerizas Reales: electrónica, violonchelo y saxo junto a caballos de pura raza española. “Creo que esa combinación es la combinación perfecta de lo que la marca quiere mostrar: cultura, arraigo a la tierra, a la ciudad y al arte”, resalta Bermejo, cuya memoria guarda más anécdotas que presupuesto: la subida de altavoces, microfonía y un piano a un castillo con la ayuda de personal contratado a través del Ayuntamiento, o la polémica que rodeó al primer programa, grabado en Las Ermitas, cuando hasta el propio obispo quiso denunciarles.
También recuerda negociaciones complicadas con artistas emergentes y con instituciones, como le ocurrió cuando trajo a las hoy famosísimas Mëstiza al Alcázar de los Reyes Cristianos, antes de su explosión internacional. Y es que Bermejo insiste una y otra vez en que, detrás de los videos, los eventos y los cientos de miles de reproducciones, hay “muchísimo trabajo, presión y, sobre todo, pasión” por lograr que salga adelante un proyecto que, a su juicio, “debería ser patrimonio de la ciudad” y recibir más apoyo.
La exigencia técnica es su seña de identidad: el equipo siempre se empeña en que Night Room TV sea una marca reconocible no solo por los artistas, sino por la calidad de iluminación y sonido. “La gente cuando va sabe que va a haber buen sonido y una producción impecable. Para mí eso es fundamental. Innegociable”.
Un cartel de techno y house más orgánico
Así que eso promete para la fiesta del undécimo aniversario de este sábado 7 de noviembre en el C3A. La encabeza Aera, dj y productor alemán, propietario del sello Applied Magic, cuya agenda de 2026 incluye Balance (Tisno, Croacia), Katerholzig (Berlín), Innervision (Aguascalientes, México), Volt Club (Milán) y Buru (Macedonia). Junto a él actúa Miguel Payda, uno de los talentos malagueños más demandados del país gracias a su proyecto Metrica, con paradas recientes en Birgits Weekender (Berlín), OFF Sonar (Barcelona) y Fuse Records (Lisboa). El cartel lo completan artistas locales habituales de las cabinas cordobesas: Manu Bermejo, bajo su alias Absen, Las Virus, Carmelo y Annaïs Begon.
Bermejo explica que el cartel lo deciden él y Alberto del Sar, sin atarse a un género, y que la conexión con Metrica y con Aera pesó en la elección: “Queríamos un sonido más orgánico, como una especie de techno underground”. Reconoce que hoy le cuesta definir los estilos, pero defiende el valor de “hacer comunidad” y de traer a la ciudad artistas que no habían pasado antes por ella, junto a la cantera local.
La cita llega tras un cambio de estrategia. Bermejo señala que, aunque Córdoba es “una ciudad muy de eventos gratuitos” ellos cobrarán entrada, tanto como gesto de apoyo a la promotora, como también para que el público entienda que este tipo de trabajo conlleva una enorme inversión de tiempo y dinero. Las entradas ya están a la venta en este enlace.
Además, el día antes de la fiesta, el viernes 6 de noviembre, Night Room TV organiza De la idea al escenario, una masterclass gratuita con Aera, Miguel Payda y Absen. Forma parte del ciclo Talento Capital, preparado junto a Juventud del Ayuntamiento de Córdoba, y busca explicar las “entrañas” de la escena electrónica.
La sesión incluye un concurso en directo: cada asistente se presenta y elige una canción que suena durante 60 segundos, y después votan todos los presentes. El ganador entrará en el cartel de la fiesta y recibe 200 euros. Para participar hay que inscribirse en el siguiente email: juventud@ayuncordoba.es
Volver a los inicios y soñar con un festival propio
Tras once años, Bermejo quiere cambiar el rumbo: mantener algún festival o evento pequeño, pero recuperar “ese proyecto más auténtico” de conciertos íntimos, grabaciones y entrevistas, una especie de programa de televisión que mezcle música y conversación. Porque el proyecto se ha diversificado en este tiempo. Una de sus líneas es Crear para crear, una serie documental con participantes como Palomo Spain o Macarena Gómez, junto a jóvenes talentos de la provincia del ámbito del emprendimiento, la joyería o el deporte. “Hemos querido darle visibilidad a ese talento de la ciudad”, explica, con la intención de seguir en esa línea.
Otro objetivo es un festival anual más independiente, en el que ya trabajan, porque a menudo se sienten “muy limitados” por las normas de los espacios institucionales. Ese horizonte convive con el cansancio de sostener un proyecto así. “Siempre decimos, un poco en coña, que no sabemos si volveremos a hacer uno más, porque es muy complicado”, admite.
Su mensaje final es de ilusión: un proyecto que, defiende, aporta valor a la ciudad y que seguirá adelante “con ganas y tiempo de poder seguir haciendo lo que nos gusta”. Al final, bromea con lo de que la idea que cada fiesta puede ser la última es casi un estímulo para ellos. “Luego no se cumple y hay otra y después otra. Es como cuando pedimos la penúltima cerveza”.
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