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La luz del Carnaval alumbra el Gran Teatro

Chirigota 'Los picos de oro'

Rafael Ávalos

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En tiempos oscuros una luz se encendió en el Gran Teatro. Alumbraron el auditorio las letras del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Córdoba, que el martes vivió la primera de sus semifinales. Fue con una función en la que jugaron un papel destacado las comparsas, si bien el grupo que sobresalió fue la chirigota ‘Los picos de oro’. La nota negativa, por así decirlo, fue la discreta afluencia de público en muchos momentos.

La segunda fase del certamen comenzó con ‘Un viaje de carne’, chirigota de Aguilar de la Frontera cuyo tipo recordaba a la película Viven. O a La sociedad de la nieve, ya más reciente. Supervivientes de un accidente aéreo en Los Andes recurrieron a cupletinas en la en la tanda importante de la modalidad. Tras su actuación llegó el turno de ‘Los bienvestíos’, los hombres pudientes que atacaron los males de la sociedad.

Se trataba de la comparsa escrita por José Ignacio Delgado, una de las principales en los últimos años. Ejecutó dos buenos pasodobles. Especialmente lo fue el segundo, en el que la mujer “malvestía” para los demás no deja de luchar por seguir en pie. El nombre era Andalucía. En su popurrí hubo una cuarteta a la salud mental, lo que se agradece. A este grupo lo sucedió la chirigota de Losada, ‘El tamaño no importa, una chirigota poco infantil’.

Reivindicación y salud mental

Aparecieron en el escenario los elfos traviesos que tanto se pusieron de moda desde hace un tiempo. Como siempre en su caso, hubo irreverencia. Lo mejor del repertorio, su primer cuplé. Ese fan que se pone un pañal en el concierto y tal. Pero era de David Bisbal y al bailar las heces llegaron “desde la zona vip hasta las taquillas”. Después tocó representación doble de Villafranca de Córdoba.

Comparsa 'La iluminada'

Desde la localidad del Alto Guadalquivir se presentaron ‘Una comparsa con genio’ y la chirigota ‘¿Tú quieres rollo?’. La primera agrupación, que dedicó su segundo pasodoble a la salud mental -gracias, una vez más-, tenía como tipo el de genio de una lámpara. Aunque eran genias. Mientras, la segunda la componían vendedores de kebab, que a la par fueron críticos y simpáticos.

Reivindicación especial, pero no menos relevante, la realizó la comparsa ‘Los traperos’. Su tipo era lo que el nombre indicaba. El aplauso del público fue poderoso para el primer pasodoble, una letra sobre el genocidio en Gaza desde la perspectiva de una mujer y su hijo. Y en el segundo lamentó el grupo “los comentarios de carpa”, capaces de herir incluso a una agrupación juvenil, como lo fue en 2025 ‘La banda calavera’.

Sanidad pública, que no se olvide

Pues sí, la cantera hay que cuidarla, porque el futuro en cualquier ámbito está en ella. Y de ese mensaje a quienes tanto legaron y ahí siguen. La chirigota del Chache dio el cante con un tipo de gallo que bien merecería una aguja de oro. Su segundo cuplé, en el que los amos del corral se hicieron los olvidadizos para culminar con pura actualidad carnavalera cordobesa en Cádiz resultó lo más.

“Mi destino no es el Edén, mi destino es el Avecrem” decía parte de su estribillo. Grande su pase. Como lo fue, por su música e interpretación vocal, el de la comparsa femenina ‘La iluminada’, un conjunto de luciérnagas que amaron Córdoba en sus letras, pero que fueron incisivas en su segundo pasodoble. A un primero sobre el Alzheimer lo siguió otro en el que una mujer temía ser víctima de violencia de género. Era la sanidad andaluza.

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