Los hijos del Carnaval toman el Gran Teatro
Aún con Leonardo presente el Concurso de Agrupaciones Carnavalescas de Córdoba continuó el jueves. La meteorología mejoró durante la tarde y eso permitió que acudir al Gran Teatro fuera más agradable que en el día anterior. Con todo, la asistencia en las butacas no fue tanta como merecía una semifinal. Era la tercera, por cierto, por lo que era ‘noche de cuchillos largos’. Y eso se percibió desde el primer momento.
Comenzó fuerte la última función de la segunda fase del certamen con la chirigota del Barrera, esta vez ‘El loco de la colina’. Eran unos chamanes de la tribu irreverente, pues así es este grupo. Lanzó dos grandes cuplés, sobre todo el primero, en el que falló su poder de adivinación y fastidiaron la noche de…amor de una pareja. Antes, un segundo pasodoble que fue un emocionante homenaje a los carnavaleros que ya no están.
La sesión estaba intensa. Porque llegaba el alea iacta est. El ‘Duende’ del Carnaval pisó con seguridad las tablas. Y lo hizo no sólo para cantarle al “asesino de muchas madres”, la Junta con los cribados del cáncer de mama. También para tirar uno segundo enorme. A la fiesta se le llena la boca con la igualdad y ellas, porque era comparsa femenina, y hay “hipocresía”. Por ejemplo, con “la batalla perdida del humor machista que hace reír”.
Coro para siempre
El tercer turno de la noche fue para la chirigota de Los Nenes de Cañete de las Torres, en esta ocasión ‘De hoy no paso’. Con tipo de hombre aquejado de mil y una afecciones de salud la agrupación cantó dos pasodobles mitad humor, mitad crítica. Y se agradece. Su tanda de cuplés, la importante en la modalidad, giró en torno a un reloj inteligente que le traía por la calle de la amargura, incluso en eso que suele hacerse en la cama.
Y llegó al ecuador la sesión tras la actuación del coro ‘La Mariquilla’. Qué gusto y alegría da disfrutar de la modalidad en el Concurso. Más si cabe cuando el conjunto lo forman artistas como la Koski o Rafael González Ríos. Estupendo musical y vocalmente fue un magnífico pase, en el que sobresalió el primer tango. La letra recordó el doble filicidio de José Bretón y atacó a la editorial que quiso darle protagonismo al infame asesino.
Bien podría uno quedarse encerrado en su actuación, representada, por cierto, por un grupo dedicado al bandolerismo. Quien no podía ver la luz era el personaje de ‘Salimos (o no)’, la chirigota de Almodóvar del Río. Era un secuestrado en su zulo, que no tenía claro si desear la libertad o no, dada la situación en el país. En su primer cuplé habló la agrupación de la serie de borrascas: “Espero que dejes algo para Semana Santa”.
Del pellizco a la gracia
Música se tornó la noche de la mano de la comparsa del Suso y Marcos, que volvía tras un año de ausencia. La interpretación de ‘Hijos de nadie’ fue un deleite. Su tipo era de artista callejero. Tras un primer pasodoble reivindicador de una igualdad real después de milenios llegó uno de esos que generan pellizco. El cribado otra vez, pero narrado al juego del escondite entre madre e hijo. Hasta que un día… “No sé si volverá”.
Sin caer en la cuenta cambió el día en el interior del Gran Teatro. El escenario lo pisó la chirigota de San Lorenzo, una panda de nutricionistas prohibicionistas. Con el nombre de ‘Los sacamantecas’ la agrupación presumió de barrio, aunque “para aparcar es un mojón”. Tanto que Willy Fog habría perdido la apuesta. Del primer al segundo cuplé, con famosos y dietas: “Nuestro querido alcalde le come el culo a Juanma Moreno”.
Nunca es grato cerrar sesión. Y fase. No se sintió lo más mínimo ese hecho de la mano de la chirigota ‘Nos habéis tocado el orgullo’. Al tipo de drag queen lanzaron un segundo pasodoble muy bueno contra la homofobia. Interesante fue su tanda de cuplés. Y, sobre todo, tuvo el grupo el calor del público durante toda una actuación que era la antesala de la incertidumbre ante el segundo fallo del jurado en este certamen.
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