Flora abre sus patios de arte efímero ante un mundo cambiante
Flora 2026 ya ha abierto sus puertas en Córdoba para que el público pueda contemplar las creaciones de su novena edición, desvelando así la sorpresa que cada año aguarda en este evento, convertido en epicentro del arte floral contemporáneo a nivel mundial. En esta ocasión, lo hace con la temática de 'lo efímero', la identidad del propio festival que cada año atrae a miles de visitantes para ver unas instalaciones con fecha de caducidad. Pero este año, lo efímero deja de ser solo una condición material de Flora para convertirse en inspiración y motor de creación.
“Que gran parte de los que nos rodea es efímero es algo que el ser humano sabe desde que empezó a mirarse a sí mismo, pero la contemporaneidad ha intensificado esta realidad (...) Todo cambia de manera veloz”. Bajo esa premisa, cinco artistas llegados de Francia, Corea del Sur, Reino Unido, Estados Unidos y España han sido los encargados de crear sus instalaciones florales en otros tantos recintos para esta edición del festival.
Los más curiosos esperaban la apertura de puertas de los patios a media mañana de este viernes y, en seguida, todos se han llenado de un ir y venir de visitantes y de grupos concertados, también de escolares, para descubrir el secreto de este año en las instalaciones. Las instalaciones se pueden visitar desde este viernes 16 de octubre hasta el día 21, en horario ininterrumpido entre las 11:00 y las 20:00, en el Palacio de la Merced -sede de la Diputación-, el Palacio de Viana, el Palacio de Orive, el Museo Arqueológico y en el Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral.
Y, como en cada edición de Flora, Cordópolis ha realizado una ruta por los cinco patios y sus instalaciones, como sugerencia que pueda servir de guía a los lectores para conocer de cerca las creaciones de este año.
'No puedo esperar más al futuro' (Palacio de la Merced)
Flover NYC (Estados Unidos) es el estudio encargado de la creación que se puede ver en el Patio Barroco del Palacio de la Merced, sede de la Diputación Provincial de Córdoba. Un enorme patio difícil de intervenir por sus dimensiones, pero también por su estilo que, sin embargo, el artista ha cogido como escenario para contraponer a su barroquismo la sencillez de las líneas de la naturaleza y su color verde predominante.
Un tapiz de hierba verde viste el cuadrado principal del patio, donde se ofrece al espectador un paisaje con dos montículos de tierra, césped, flores y un árbol, que comparten espacio con la presencia inesperada de un perro robótico en movimiento. La naturaleza persiste, sobrevive y se transforma, en un canto a la supervivencia, la regeneración y la esperanza en un mundo lleno de incertidumbres y cambiante.
Las flores y plantas que se muestran en esta creación son alocasia, clavel, flor de eneldo, hipericum, nerine, ruscus y statice, que componen la instalación donde el sonido del agua de la fuente central se acompaña con un paisaje sonoro de Marko Tirtanic.
'El murmullo' (Palacio de Viana)
El inglés Hamish Powell ha instalado su creación ‘El murmullo’ en el Patio de Columnas del Palacio de Viana. Los colores amarillos y ocres son la esencia de esta creación compuesta por cuatro composiciones escultóricas en movimiento, creadas con una malla sobre la que se han ido poniendo cientos de flores de una única variedad: Helichrysum o flor de papel.
La belleza de lo pasajero ha inspirado el concepto de efímero y, concretamente, las composiciones que miles de estorninos hacen volando en el cielo cuando se desplazan y que cambian constantemente. El murmullo de los estorninos es el que da nombre precisamente a la obra, que con el movimiento genera imágenes que siempre son distintas, que cambian, que son efímeras.
El visitante puede, además, “dibujar su propio murmullo”, en una suerte de atril con papel transparente y rotulador para marcar la silueta que desee mirando a la obra. Con esas imágenes, tras Flora, el autor compondrá una obra digital.
'Cataclismo' (Palacio de Orive)
El estudio francés Mas Rasa, creado por Noé Lebreton, ganó el concurso de Patio Talento y ofrece su instalación 'Cataclismo' en el Patio del Palacio de Orive. El nombre no deja lugar a dudas y el autor ha recreado la imagen de una marisma cuando ha pasado un viento huracanado por ella. La vegetación, arrastrada por el vendaval, se muestra empotrada en un rincón del patio.
Las cañas y la enea de una marisma componen la mayor parte de la obra, tumbadas por el viento y arrastradas hacia una parte del patio. Pero también se pueden ver miles de semillas que están a punto de germinar. Componen la belleza que queda después de un desastre natural, de donde la naturaleza vuelve a resurgir y florecer.
Con la música de Roman Dutour y el olor profundo a las cañas como acompañantes, el visitante puede rodear el espacio con las cañas alcanzando hasta la segunda planta del edificio.
'Interludio' (Museo Arqueológico)
Taller Banegas (España), fundado y dirigido por el artista Alejandro Fernández Banegas (Ciudad Real) ofrece 'Interludio’ en el patio del Museo Arqueológico de Córdoba. Propone una pausa en el tiempo y contrapone dos muestras vegetales: la conservación de las guindillas secas y la fugacidad de los crisantemos.
En una estructura central en el patio, 'vestida' con tela de fibra de coco', racimos de guindillas secas cuelgan por todo el espacio, sobre un cesto del que sale un ramo de crisantemos. Los elementos principales -guindillas y crisantemos-, hablan de la huella etnográfica y del paso del tiempo, en un museo en el que precisamente las distintas etapas de la historia se abren paso a través de la arqueología.
La música de Gustav Mahler acompañan al espectador, sumergido en una escena de tonos marrones y rojizos, donde cada instante es efímero.
'Halcyon' (Patio de los Naranjos de la Mezquita Catedral)
La coreana Sohee Park está detrás de la creación ‘Halcyon’ para el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral. Halcyon es una palabra inglesa que da nombre a un instante placentero que se desvanece, que es efímero. Y ese instante en el que se ha inspirado es una salpicadura de agua que en un instante sube y desaparece.
La instalación se sitúa en la fuente del Patio de los Naranjos y, como esa salpicadura, se desborda. El espacio se transforma en un paisaje botánico, con multitud de plantas -desde mazorcas de maíz a vainas de frijoles, calas, hojas de palmera y dátiles, entre otros-, que colorean de verde, ocre, amarillo, naranja y otros tonos la creación.
Están presentes desde raíces a tallos, ramas y flores, que componen el ciclo de la vegetación, hasta marchitarse y volver a iniciar la vida. En el agua, trozos de espejo flotan y crean un universo de reflejos de la propia instalación y también del entorno en el que se encuentra. Y, todo ello, con el sonido del murmullo del agua de la fuente, en una constante pero efímera escena.
Los cinco artistas de Flora 2026 compiten por hacerse con el primer premio de 25.000 euros y el segundo de 10.000 de la edición, cuyos ganadores se conocerán en la noche de este mismo viernes 16 de octubre.
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