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El cuerpo, la memoria y el recuperar la ternura siembran las bases de las residencias artísticas del IMAE

Los creadores Manuel Ruiz, Margarita Merino, Pepa Ortuño y Nieves Pedraza presentan sus proyectos desarrollados en el Teatro de la Axerquía

Alejandra Luque

15 de octubre de 2026 14:16 h

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Hay algo profundamente subversivo en detener el tiempo productivo de la maquinaria cultural para devolverle al arte su espacio más frágil y necesario: el de la semilla. Durante el último mes, las entrañas del Teatro de la Axerquía han funcionado como un refugio de calma y creatividad gracias al programa de residencias artísticas impulsado por la Consejería de Cultura, a través del Instituto Andaluz de Artes Escénicas y Música, en complicidad con el Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE).

Este miércoles, los tres artistas seleccionados -Manuel Ruiz, Margarita Merino y Nieves Pedraza- de esta segunda edición han hecho una pequeña muestra de lo que han trabajado durante la residencia que acaba. El contratenor cordobés Manuel Ruiz ha desgranado las claves de su proyecto Il primo uomo. El cuerpo como partitura, una investigación que germinó hace algo más de año y medio de la mano de Antonio Ruz y que en esta residencia ha encontrado su verdadera dimensión orgánica.

Los creadores Manuel Ruiz, Margarita Merino, Pepa Ortuño y Nieves Pedraza presentan sus proyectos desarrollados en el Teatro de la Axerquía

Ruiz ha explicado que su trabajo se ha sumergido en la bioenergética para estudiar el desbloqueo corporal en distintas partes del cuerpo, conectando la disposición física milimétrica con la ejecución vocal. “Todo está pensado, no hay nada al azar”, ha señalado el artista, detallando cómo cada paso, cada gesto o el manejo de las telas buscan potenciar la interpretación desde las entrañas. Tras el éxito de su laboratorio abierto días atrás, el creador ha valorado este alto en el camino como un regalo “indispensable” para el crecimiento profesional y personal en una ciudad donde parar a investigar sigue siendo una auténtica excepción.

El pulso multidisciplinar de esta segunda edición de residencias artísticas lo ha firmado Margarita Merino -apoyada en Pepa Ortuño, profesora de Técnica Vocal y Verso en la ESAD de Córdoba- con Palo y astillas, un proyecto que toma el testigo de una instalación previa de Merino de 2021 para elevarla sin red al lenguaje performativo y teatral. Partiendo del eco inevitable del refrán popular, la pieza indaga en las herencias familiares, en los traumas heredados y en esas astillas clavadas que duelen y exigen ser sanadas. Merino y Ortuño han reflexionado sobre el uso del arte confesional como una vía de expresión de lo íntimo y de catarsis colectiva. Ambas creadoras han resaltado la enorme complejidad técnica de hibridar lenguajes en un tiempo récord y han agradecido una oportunidad que exige -y regala- unos niveles de concentración inalcanzables en el día a día de la producción estándar.

Los creadores Manuel Ruiz, Margarita Merino, Pepa Ortuño y Nieves Pedraza presentan sus proyectos desarrollados en el Teatro de la Axerquía

La tercera y última residente ha sido Nieves Pedraza y su Perro suelto, una propuesta que huele a tierra y a decisión vital. Instalada recientemente en el medio rural, la creadora ha confesado que la obra nació de un doble impulso: la necesidad de legar a su hijo una herencia intangible -“dudo que pueda dejarle una vivienda o un terreno”, ha dicho- y su inmersión en el género de la fábula.

Estructurada en tres grandes bloques -dramaturgia, cuerpo y música-, la pieza sitúa a los animales en el centro de un supuesto apocalipsis que lanza un ultimátum a la humanidad: o recuperamos la ternura y nos hacemos humanos de verdad, o el sistema colapsa con nosotros dentro. Pedraza ha celebrado que este mes en La Axerquía le ha permitido blindar la dramaturgia de un texto vivo que ahora, superado “el romanticismo de la residencia”, se prepara para saltar al “ring de boxeo” de la producción.

Con este fin de residencia, los artistas han coincidido en que el verdadero reto comienza ahora: abandonar esta “incubadora” y empujar las obras hacia las carteleras y los escenarios. Porque en estos tiempos de prisa, en los que se confunde lo urgente con lo importante, detener la máquina para dejar que el cuerpo, la memoria y la palabra respiren sigue siendo, por fortuna, el acto más revolucionario posible.

Los creadores Manuel Ruiz, Margarita Merino, Pepa Ortuño y Nieves Pedraza presentan sus proyectos desarrollados en el Teatro de la Axerquía
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