Buscar la libertad en la Cataluña de posguerra

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La escritora Rosa Regàs presenta 'Una larga adolescencia', un relato que describe a una joven que lucha por su autorrealización personal en una España devastada tras el conflicto

Un libro sobre la posguerra española diferente a lo que ya se ha escrito. No nace por la necesidad de contar experiencias. Tampoco por narrar algo que se desconozca. Una larga adolescencia nace por casualidad. “No era una necesidad imperiosa el contar mis vivencias. Es una continuación de Entre el sentido común y el desvarío, un libro que narra toda mi infancia. La editorial me pidió que continuara, dije que sí y así nació Una larga adolescencia”, cuenta su autora, Rosa Regàs, quien está terminando la tercera entrega de esta “trilogía vital”.

A lo largo de sus páginas, Regàs narra con detalle y minuciosidad cuál fue la sociedad de la posguerra, aquella que le tocó vivir y con la que lidió para poder ser alguien más que “cose o cocina”. Una época donde la feminidad se equiparaba a la sumisión, donde la mujer estaba “a la orden del marido, padre, hermano o cura de turno”. En la Cataluña burguesa, hija de padres divorciados y republicanos que pedía libertad a cada paso que daba. “Una vida feliz es aquella llena de sueños y ganas por realizarlos. Si no la contemplamos así, ¿qué nos queda?”, alienta la autora.

Regàs retrata una España huérfana, sin rumbo, con los derechos subrogados a una dictadura y a una élite religiosa. Una España sin límites. Pero, aunque la forma dista mucho de la de los años 40, Regàs afirma que “ahora mismo también se están sobrepasando muchos límites y no podemos decir que estamos en una situación plenamente democrática. Es así. Hay fallos importantes que así lo demuestran”.

Una larga adolescencia es la descripción de personas, lugares y momentos que marcaron la senda de la vida de Regàs. Destacado es el episodio que la autora le dedica al político Jordi Pujol, de quien reconoce que aprendió “un poco lo que era la libertad”. Pero, a su vez, denuncia el “estrepitoso y trágico final de una biografía modélica que él mismo se había trabajado a conciencia moviéndose en silencio en el ámbito de la delincuencia desde el principio de su actividad pública”. Entre la sombra de la duda y el escepticismo, Regàs se pregunta si “quizás el independentismo catalán sea una historia para tapar toda esta trama”. Según la autora, la situación actual de Cataluña “no ha sido explicada a nadie por ningún profesional. La gente está perdida. El independentismo es un sentimiento que se tiene o no, como la fe, pero nadie ha explicado cómo sería verdaderamente ese estado nuevo”, señala la autora.

Aunque Una larga adolescencia retrata tiempos pasados, la literatura de Regàs incita a traerla al presente. En un momento de la trama, la autora se refiere a la guerra como “un pasado lleno de muertos, condenados, exiliados, fusilados y desaparecidos”, un episodio español que “los descendientes ideológicos de los franquistas no quieren que se sepa”, explica Regàs. España es el segundo país con más desaparecidos, sólo superado por Camboya, “porque todo el dinero que había por ley dedicado a la memoria histórica se ha retirado”, cuenta Regàs. La escritora se suma a las denuncias de otros autores y literatos “ya que hay más de 150.000 muertos en las cunetas de España”. Regàs es clara sobre las consecuencias que tendría el no cerrar este episodio de la historia: “la persona que no conoce su pasado no sólo está provocando que vuelva a suceder, sino que no puede afianzar el presente ni construir su futuro”.

Una larga adolescencia se convierte en el testimonio de la lucha continua de la mujer por ser más que la compañera de un hombre. Y en una época donde sus derechos valían lo que otros decidieran. Aunque retrata una sociedad machista, la autora considera que la actualidad sigue siendo la misma. “Nosotras hemos cambiado, los hombres también, pero la sociedad, no. ¿Cómo puede ser que se haga un funeral por un guardia civil, al que acuda la reina, y fallezca una mujer por violencia de género y aquí no pase nada?”, denuncia Regàs.

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