La brisa malagueña de Alborán acaricia Córdoba

Concierto de Pablo Alborán en Córdoba | MADERO CUBERO
El cantante apura su gira y presenta su último disco, 'Terral', ante un Coso de los Califas rendido al artista

Se esperaba espectáculo y sucedió. En la recta final de su gira, Pablo Alborán hizo anoche parada en Córdoba para presentar las canciones de su último disco, Terral. Escenario, listo. Plaza de Toros, abarrotada. Todas las entradas vendidas. Sólo faltaba el protagonista, que se abalanzó sobre el escenario al ritmo de Está permitido. Durante dos horas, el cantante mostró casi todo su Terral a través de canciones como La escalera, Pasos de cero, Ecos o Una quimera. En el tintero sólo quedó un único tema: Volvería.

Un buen amor le dio pie a jugar con su lado más sensual; movimientos de cintura que hicieron vibrar al público en varias ocasiones. El cantante quiso enloquecerlo y lo consiguió. Bastaron un “yo no te miro. Yo te contemplo. Me tenéis enamoraíto” para que la Plaza de Toros gritara un olé al unísono. Alborán sabe cómo derretir al personal. Su público lo sabe. Y se deja querer.

Miedo sacó el lado más flamenco del artista. Que no es poco. Se ha criado entre tablaos en su Málaga natal. Un dúo con el cajón con su músico Carlos Martín hizo el resto. Pero no fue la única ocasión. Buena parte de su repertorio acabó con ese tono aflamencado. Eso le hace sentirse en casa. Darle un giro a una canción y hacerla más bella aún.

Alborán es un romántico. Es así. El amor y su antagónico son la base de su música. A baladas como Recuérdame, DesencuentroAhogándome en tu olvido o Perdóname le sucedieron canciones más rítmicas como Caramelo, Éxtasis y Volver a empezar. Pero no sirvieron para levantar al público porque éste estuvo levantado de manera permanente: no bajó la guardia ni se relajó durante todo el concierto.

El artista también dio un breve repaso a su segundo disco, Tanto, poniendo sobre el escenario canciones como El beso, Dónde está el amor, Quién y el single que le da título al álbum, Tanto.

No faltaron dos canciones que suenan a lejano, pero que son el reflejo del crecimiento musical del artista: Te he echado de menos y Solamente tú. Esta última únicamente a la guitarra, lo que supuso el deleite de los que le escuchaban. Aún más. El cariño hacia esta canción es especial. Es el talismán en todas sus giras. El primer sencillo que le arrojó a la ventana de Youtube. Y, a raíz de ahí, al ventanal en el que se encuentra su carrera musical.

Uno de los momentos más mágicos de la noche fue cuando, guitarra en mano y en completa soledad en el escenario, se dirigió al público cantando Por fin, el single de Terral. Se hizo de rogar. Casi al final del espectáculo. Despídete dio cuenta de que aquello se acababa. Pero Alborán no quiso decir adiós con ese sabor agridulce. Con la bandera de Córdoba a hombros, el ritmo de Vívela sí puso fin a la noche.

Nada de estridencias ni juegos de luces que hicieran casi imposible saber dónde se encontraba el artista. Pablo Alborán no reconquistó Córdoba. Porque nunca la perdió. Por ello, dio las gracias. Por estos cinco años “a mi lado, porque nunca me habéis fallado”. Anoche, Córdoba no fue Málaga, pero sí supo un poquito más a sal.

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