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Es otro bello recuerdo de Carnaval en el Gran Teatro

Coro 'La Mariquilla'

Rafael Ávalos

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No fue como una de aquellas porque acabó demasiado pronto. Al sol aún le restaban unas horas de sueño. Pero sí fue una de ésas porque transcurrió con un gran ambiente en todo momento. Lo peor de todo es que mientras avanzó y, más todavía, al terminar, era ya otro bello recuerdo. El caso es que la gran final del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas tuvo un desarrollo brillante, de principio a fin. Adiós a la cuadragésima tercera edición, y que ganen los mejores -o los que así considere el jurado-.

El ambiente era ardiente al aparecer la comparsa de Javi Lonene. Inició la función ‘A mis pies’ y lo hizo con dos estupendos pasodobles. Fue el primero sobre el accidente ferroviario de Adamuz. Y no sólo dedicado a las víctimas, sino a los sanitarios de Reina Sofía, “un batallón de batas blancas” que es “orgullo de Andalucía”. Público en pie, como tras el segundo, en el que recordaron al alcalde, José María Bellido, que la ciudad “es también para todos sus barrios”. Va más allá del centro y de la atracción al turista.

Permanecía animoso el público a la hora de abrir el… ‘Vaya cajonazo’. La chirigota de José Vacas, esa colección de “cachivaches obsoletos, pero preparados”, completó otro gran pase. En su segundo pasodoble lanzaron un duro mensaje a Alfonso González, el presidente de la Carnavalesca. Y en sus cupletinas, retrataron el declive del cuarentón o lamentaron la pérdida de aquellos calzoncillos que tenían. El broche de las carcajadas lo pusieron con su ingenioso popurrí.

Poderío femenino

Avanzaba la noche y no descendía lo más mínimo el calor de la gente. De hecho, ocurrió lo contrario con la comparsa mixta, pero con voces femeninas todas, ‘La iluminada’. Tras una emocionante tanda de pasodobles, uno sobre el cáncer de mama y otro en defensa de la cantera del Carnaval, hubo un percance. Al segundo cuplé una componente tuvo un resbalón y cayó. Hubo algún minuto de tensión ante el estrés del grupo, pero en ese instante sólo llovieron aplausos. Y las luciérnagas recuperaron toda su luz. ¡Bravo!

Comparsa 'La iluminada'

Decreció levemente la afluencia de espectadores, pero el ánimo seguía por las nubes. Y nunca mejor dicho, pues llegaron las monjas de apertura de ‘Las que llevan mucho tiempo sin salir’. Era la chirigota de Las Nenas, con su inconfundible estilo. Su primer cuplé fue muy bueno. Pero mejor cayó el segundo, en el que cantaron sobre el cine de terror en el que una religiosa es la antagonista. Un gallo de ‘Los picos de oro’ huyo. Que no vuelvan a la clausura, por favor. Lo pidió el Gran Teatro: “Campeonas, campeonas”.

Música… ¿Para qué más?

Le tocó a la comparsa de Marcos y Suso pagar el turno tras el descanso. El aforo estaba por debajo de los tres cuartos, pero los ‘Hijos de Nadie’ tenían calle suficiente para crear un espectáculo sublime. Su primer pasodoble fue un homenaje a los carnavaleros que ya no están, con recado a la afición. Y el segundo supuso un clamor a favor de la sanidad pública, de sus trabajadores, y “contra un gobierno fascista que quiere privatizar”. Hubo más en esa letra, que no se debe contar. Tras los cuplés, el popurrí fue pura magia.

Ya volvieron los espectadores que se retrasaron y el Gran Teatro rozó el lleno de nuevo. Fue con la chirigota de San Lorenzo, esa panda de nutricionistas de ‘Los sacamantecas’. Tiró un buen par de pasodobles, pero lo que importaba en este caso eran los cuplés, y estuvieron a la altura. En el segundo el comensal de un restaurante demostraba su poca comprensión. Había por 14 euros un menú de dos segundos, pero era poco tiempo para él. Comía demasiado lento. Por cierto, el público coreó su estribillo y eso es bueno.

Clímax permanente…y un adiós

Recién superada la medianoche mantenían todavía su elegante tipo ‘Los bienvestíos’. No sólo en su vestimenta de guapo porque así los parió su mare, sino en sus letras y su sonido. El primer pasodoble se lo dedicó José Ignacio Delgado a Fosforito, y “qué penita que naciera usted en la tierra donde nadie es profeta”. Fue un magnífico y bien escrito tributo, como sensacionales fueron los versos para el alcalde, José María Bellido, al que pusieron frente al espejo de su gestión. Cerró la comparsa un pase muy completo.

Chirigota 'Los picos de oro'

Cerrado el capítulo de comparas debía suceder lo mismo con las chirigotas. Y los gallos del Chache y compañía revolucionaron el corral. Lo hicieron, sobre todo, ‘Los picos de oro’ con un cupletazo, el segundo de la tanda. Pusieron en pie a todo el auditorio y con la ayuda silenciosa de las monjas de Las Nenas cumplieron su sueño de dar la misa del gallo. Antes mostró las banderas de Palestina y Andalucía en sus pasodobles, los dos muy acertados en su escritura.

Irremediablemente terminaba la final, pero lo hacía en un clímax permanente sobre el escenario. Sin embargo, muchos aficionados tuvieron el feo gesto de no acompañar al coro ‘La Mariquilla’. “Cuida a tu madre ca… y recuerda que a ti una te parió”. Mensaje, otra vez, para la Junta de Andalucía a cuenta del cribado de mamografías. La alegría se tornó tristeza por unos segundos, pues hubo despedida: “El coro no se ha muerto, lo han matado entre todos”. Que no cierren la puerta del futuro, es el deseo.

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