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Vecinos de San Lorenzo piden que los dueños de los perros limpien sus orines con agua y vinagre

Orines en el barrio de San Lorenzo | MADERO CUBERO

Alejandra Luque

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Las marcas y el olor a orín forman parte, por desgracia, del barrio de San Lorenzo. Desde la calle Frailes, cuesta ver alguna esquina que se no encuentre manchada por el pipí de los perros que pasean por la zona. El hedor es aún más fuerte en verano, cuando las altas temperaturas también hacen de las suyas. Esto ha llevado a que la asociación vecinal San Lorenzo Existe haya solicitado, vía registro electrónico, una reunión con el alcalde, José María Bellido, para pedirle la aprobación de una ordenanza que permita una mejor salubridad en Córdoba e imponga multas.

El presidente de la organización, Manuel Ortega, explica que lo que exigen los vecinos de San Lorenzo no es nada descabellado: “Lo único que estamos pidiendo es que la gente vaya con una botella de agua y vinagre para eliminar los orines de sus perros”. Ésta es la  propuesta que la asociación hará a Bellido, si es él quien opta por recibirla. Esta medida no sería pionera en Andalucía ya que fue aprobada el pasado mes de abril en Almería. En este caso, las sanciones por no retirar los restos de orina de los animales en la vía pública pueden ir desde los 120 a los 750 euros.

Actualmente, ninguna ordenanza del Ayuntamiento de Córdoba hace mención especial a las micciones de los animales ya que las cuestiones de higiene urbana sólo se reducen a las heces. Así, la Ordenanza Municipal de control animal -de 1993-, en su artículo diez, señala que las personas “que conduzcan perros impedirán que estos depositen sus deyecciones en vías públicas, jardines, paseos y, en general, en cualquier lugar no específicamente destinado a estos fines. En todo caso, la persona que conduzca al animal, estará obligada a llevar bolsa o envoltorio adecuados para introducir las defecaciones, procediendo a la limpieza inmediata de las mismas, y depositándolas en papeleras”.

Por otro lado, la Ordenanza Municipal de higiene urbana -de 2016-también reserva un apartado a esta cuestión y en su artículo 79 suscribe que quien pasee un animal debe “impedir que efectúe sus deposiciones en las calzadas, aceras, parterres, zonas verdes o terrizas y restantes elementos de la vía pública destinados al tránsito, paseo, estancias de personas y vehículos y al solaz de las primeras”. No limpiar las heces de los animales supone una infracción grave y una multa de 60 a 300 euros.

Antes de solicitar dicho encuentro por registro electrónico, Ortega afirma haber enviado varios correos “que no han recibido respuesta” y haber pedido una reunión con el concejal de Infraestructuras, David Dorado, para tratar una cuestión “que incrementa el riesgo de la salud”. El representante de los vecinos asegura que los orines aparecen en San Lorenzo “no únicamente en Cruces o en Los Patios”, sino todo el año, lo que provoca que los habitantes de esta zona  “estén desesperados”.

El presidente reconoce que “en el barrio ya hay vecinos que van con su botella de agua y vinagre” ya que, en definitiva, “es un acto de desorden cívico”. Por ello propondrá una modificación de la actual ordenanza, que no aborda la cuestión de los orines, y una campaña de información y sensibilización a los vecinos. “En Málaga -que también se ha aprobado esta medida-, por ejemplo, se ha puesto una moratoria de dos meses para que la gente se acostumbre. La Policía Local, por su parte, también debe tener su papel de informador”, argumenta Ortega. A este trabajo habría que sumar el de desinfección por parte de Sadeco y el de vigilancia por parte de las autoridades, que impondrían las correspondientes multas.

En esta materia, durante el pasado mandato, Sadeco llevó a cabo dos iniciativas que, a tenor de la situación, no son suficientes para luchar contra el incivismo. En primer lugar, en septiembre de  2017, la empresa pública realizó una importante campaña informativa para concienciar a los dueños de que, además de los excrementos, también tienen que hacer algo para que el pipí de sus mascotas no ensucien la vía pública. Ya en junio de 2018, Sadeco colocó unas señales amarillas junto a las alcantarillas para que los perros eviten miccionar en lugares que dejen manchas y malos olores.

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