Seis meses de cárcel por simular ser empleado de banca y estafar 1.000 euros a través de un SMS
Un nuevo caso de estafa informática ha terminado en condena en la Audiencia Provincial de Córdoba. En esta ocasión, el acusado ha aceptado este lunes una pena de seis meses de prisión y el pago de una indemnización de 1.000 euros tras reconocer haber participado en un engaño conocido como smishing en el que suplantó la identidad de una entidad bancaria para quedarse con 1.000 euros de la víctima.
Según el relato de hechos de la Fiscalía -que inicialmente pedía un año y ocho meses de cárcel-, la afectada recibió un falso SMS en su móvil en el que se le alertaba de una supuesta transferencia no autorizada en su cuenta corriente. Acto seguido, y en connivencia con otra persona que no ha podido ser identificada, el acusado hizo creer a la mujer que hablaba con un agente bancario.
Bajo el pretexto de ayudarla a “cancelar” esa operación fraudulenta, la guio para que realizara una serie de pasos técnicos. Sin embargo, lo que la víctima estaba haciendo en realidad era validar una transferencia de dinero desde su propia cuenta hacia otra de la que el acusado era titular. El procesado recibió el dinero a sabiendas de su origen ilícito con el fin de gestionarlo él mismo o distribuirlo con terceros.
Durante la vista, el acusado ha mostrado su conformidad con los hechos, siendo condenado por un delito de estafa. La defensa y la Fiscalía acordaron modificar la petición inicial (que incluía blanqueo de capitales) para fijar la condena en seis meses de cárcel. Además, el tribunal le ha concedido la suspensión de la pena de prisión por un plazo de dos años siempre y cuando no delinca durante los dos próximos años y abone 100 euros al mes a la víctima hasta entregarle íntegramente la cantidad que le estafó. La sentencia ya es firme.
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