Los rostros de los contratos indefinidos que se han multiplicado con la reforma laboral

Minerva Obrero en su puesto de trabajo en el restaurante Casa Pepe

Los últimos datos del paro, correspondientes al mes de abril, han arrojado una segunda lectura que apunta directamente a la multiplicación de los contratos indefinidos. En la provincia de Córdoba, uno de cada cinco de los contratos firmados durante el mes de abril fueron indefinidos. Y eso hacía que, por primera vez, el número de empleos de larga duración en la provincia alcance unas cifras mensuales tan altas, algo que se achaca a la entrada en vigor de la reforma laboral. Estos datos, que se repiten a nivel estatal, tienen rostros detrás, historias personales de quienes hasta ahora encadenaban contratos temporales o estaban en paro, en ERTE o como autónomos en precario. Rostros que tienen ahora en común una palabra: “Estabilidad”.

Minerva Obrero, de 30 años, trabajaba antes de la pandemia en el sector turístico en una agencia de viajes y en organización de eventos. Pero el Covid lo truncó todo y primero pasó un tiempo en ERTE y después, ya en 2022, en el paro. Su suerte cambió en abril, cuando fue contratada en un grupo hostelero de Córdoba para realizar labores de recepción y gestión de reservas. Ha estado un mes de pruebas y, en mayo, acaba de firmar un contrato indefinido.

“Después de dos años de una inestabilidad increíble, agobiada, surgió la oportunidad”, explica satisfecha a Cordópolis al inicio de su jornada en Casa Pepe de la Judería. “Lo afrontas con mucha ilusión, muchas ganas por trabajar. Con todas las ganas del mundo”. Porque, como ella y el resto de testimonios recogidos en este reportaje destacan, “te da mucha estabilidad. Sabes que están apostando por ti”. Y en un sector, la hostelería, “muchas veces inestable”, cree que su contrato indefinido le da la oportunidad de “formar parte de un equipo estable”.

“Contenta, no. Lo siguiente”

“Estoy contenta, no. Lo siguiente”. Quien utiliza esta expresión para describir su estado de ánimo tras la firma de un contrato indefinido es Inma Ruiz. A sus 42 años, había tenido su último contrato fijo hace ya una década. Vivía en Mallorca cuando trabajaba de secretaria en una empresa, pero quiso volver a Córdoba y ahí empezó a encadenar contratos temporales en el sector de la limpieza, como camarera de piso, en hostelería... “Todo el mundo tiene mi curriculum”, cuenta. “No tenía nada fijo en todo este tiempo y lo que había, además, era con sueldos deprimentes”.

“Una madre, con dos hijos pequeños... Lo primero que decía en cada entrevista de trabajo era eso”, admite queriendo poner la tirita antes de la herida del machismo que ha observado en el mundo laboral.

Durante el verano pasado, empezó a trabajar en el servicio de Ayuda a Domicilio de Dependencia en Córdoba capital. “Me llamaron para una suplir una baja de un mes. Al terminar, me dijeron que les había gustado mi manera de trabajar. Y que me llamarían”. Poco después, le ofrecieron un contrato temporal, que iba renovando cada tres meses. Y ahora, con la reforma laboral, acaba de firmar en abril un contrato indefinido. “Estoy supercontenta. Con dos hijos, uno con necesidad de terapias....”, explica para señalar que los ingresos de un empleo fijo son más que necesarios en casa. “Además, es un trabajo que me gusta mucho”.

“Te da tranquilidad”

El caso de Luis Roberto Rojas es el de una persona de 27 años que, junto a su hermano y sus padres, llegó a Córdoba desde Venezuela justo antes de la pandemia. El Covid frenó la posibilidad de hallar trabajo y, después, se apuntó a un curso de formación en el sector de la hostelería, que le ha servido de trampolín laboral.

En junio de 2021 empezó a trabajar como camarero y, ahora, a punto de cumplir un año, ya cuenta con un contrato indefinido. Lo firmó en marzo pasado en el restaurante Casa Rubio, donde desarrolla su trabajo ahora con la “tranquilidad y la estabilidad que te da” tener el contrato indefinido.

De aquella primera formación que explica echando la vista atrás, ve ahora el salto a tener un puesto fijo. “Y con el reto de seguir aprendiendo”, como si la firma de esa estabilidad dotara al trabajador automáticamente de ímpetu para realizar su trabajo y desarrollar su vida profesional con un horizonte al que mirar.

“No tienes la incertidumbre de afrontar los gastos de autónomo”

Abril también ha sido el mes de la firma del contrato indefinido para Adrián Gómez. A sus 29 años, llevaba seis trabajando como autónomo free lance en el sector de la fotografía para eventos, empresas y prensa. Nunca había tenido un contrato fijo.

Y también cita la palabra clave: “Te da estabilidad, tranquilidad”, cuenta sobre lo que supone el contrato indefinido en su trayectoria profesional. “No tienes la incertidumbre de afrontar cada mes los gastos como autónomo”, haciendo números para cuadrar ingresos. “Sabes que vas a tener algo fijo”.

Palabras, rostros e historias personales que hacen que los datos de empleo cobren vida. En España, la contratación indefinida se disparó en abril con un incremento que ha roto la serie temporal de manera excepcional. Frente al 10% de contratos indefinidos de años y décadas anteriores, se ha alcanzado casi la mitad (un 48%) de contratos fijos en el último mes. Y esas cifras, se traducen en una palabra: “Estabilidad”.

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