El “miedo atroz” de un cordobés en el Aeropuerto de Riad durante el ataque con drones de los rebeldes hutíes
Tres años ha estado Pedro viviendo en Arabia Saudí por motivos de trabajo. Tres años que terminaban, de algún modo, este pasado 5 de octubre. Porque este lunes, este trabajador cordobés del sector audiovisual, se disponía a abandonar definitivamente el país. Su vuelo desde Riad debía llevarle de regreso a España, tras hacer escala en Turquía. Pero el viaje de despedida terminó convertido en una experiencia que todavía intentaba asimilar en la noche de este martes, recién aterrizado en España.
Y es que, cuando estaba llegando al aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad, escuchó una primera explosión. No es algo raro, puesto que, desde que comenzó la guerra contra Irán a principios de año, las explosiones, bombas y alarmas antiaéreas se habían vuelto parte de la rutina diaria de este cordobés. “De hecho, como íbamos en el coche con la música puesta, pensamos que era una explosión de un neumático en la carretera”, cuenta Pedro sobre el que hoy asimila que fue el primer aviso del peor episodio de riesgo que ha vivido en el país saudita.
La despedida del golfo pérsico, desde luego, ha sido casi cinematográfica. Porque, aunque la normalidad frente a los ataques con drones y misiles está instalada en el país, el sobresalto de este lunes todavía le ponía la carne de gallina a Pedro cuando lo recordaba. Su relato es el siguiente: Poco después de llegar, ya dentro de la terminal 5, y mientras esperaba para embarcar, llegó una segunda detonación, mucho más estruendosa que la primera.
“No sé cómo describirlo. Ha sido horrible. O sea, un sonido...”, cuenta a este periódico. Pedro explica que el impacto se produjo en otra zona del aeropuerto. El estruendo y las consecuencias inmediatas de la detonación provocaron el desconcierto entre los pasajeros. “Ha vibrado todo el suelo, todos los cristales del aeropuerto, todo el mobiliario”, explica. Y después llegó un momento de silencio que, según describe, hizo todavía más angustiosa la situación.
Cuenta que, en ese momento, todos se han empezado a mirar, que en su cabeza estaban los cálculos sobre cómo de lejos había sido el impacto. Y que, casi sin poder asimilar todavía el miedo atroz, ha habido una nueva explosión. Pedro asegura que durante esos primeros momentos no sabía exactamente qué estaba ocurriendo. Solo casi 24 horas después, ha podido saber el origen de las explosiones que afectaron al aeropuerto internacional Rey Khalid.
Concretamente, los rebeldes hutíes de Yemen han reconocido posteriormente que habían atacado con drones la terminal de la capital saudí y han asegurado que la acción había interrumpido el tráfico aéreo, según informa AFP. Su portavoz militar, Yahya Saree, sostuvo en la red social X que sus fuerzas habían alcanzado las instalaciones aeroportuarias. La versión ofrecida por los hutíes, como suele ser habitual, no coincidió inicialmente con la información difundida por la monarquía de Arabia Saudí, que aseguró haber interceptado y destruido un misil balístico lanzado hacia la zona de Riad. Sin embargo, la Autoridad General de Aviación Civil saudí (GACA) informó finalmente de que los incidentes habían causado tres heridos leves y daños materiales.
Para Pedro, las consecuencias más inmediatas fueron prácticas: el cierre del espacio aéreo y la alteración de los vuelos que tenía que coger. El retraso de su avión desde Riad provocó que perdiera la conexión que tenía prevista en Turquía con destino a España, por lo que tuvo esperar hasta encontrar una alternativa para poder continuar el viaje. Finalmente, consiguió llegar a España casi 24 horas después de aquella primera explosión. Lo cuenta consciente de la suerte que ha tenido, pero también sorprendido por la escasa información oficial que, según relata, recibió durante todo el episodio.
El ataque se produce además en un momento de renovada tensión en Yemen. Tras cuatro años de alto el fuego, los hutíes tomaron el control de buena parte de la costa occidental del país sobre el mar Rojo el mes pasado, en una ofensiva que ha reactivado la guerra civil y provocado algunos de los combates más intensos de los últimos años.
Los rebeldes aseguran mantener el control de los territorios conquistados durante su avance por las zonas costeras, mientras que las fuerzas gubernamentales, respaldadas por Riad, sostienen que han recuperado posiciones próximas al estrecho de Bab el-Mandeb y a la ciudad portuaria de Mocha. Las distintas versiones no han podido ser verificadas de forma independiente.
La nueva ofensiva ha vuelto a situar a Yemen en el centro de la escalada regional de Oriente Medio y ha incrementado la preocupación por la seguridad de las rutas marítimas entre el mar Rojo y el golfo de Adén, un corredor estratégico para el comercio internacional y el transporte de energía.
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