Iryo pide llevarse el tren que descarriló en Adamuz y que aún sigue varado en una estación de Córdoba
Nueve meses después del accidente ferroviario en Adamuz, en el que murieron 46 personas, los cinco primeros coches del tren Iryo que descarriló siguen estacionados y precintados en la estación de Villanueva de Córdoba, a unos 20 kilómetros del lugar del accidente
Ahora, Iryo ha pedido a la jueza de Montoro que investiga el siniestro autorización para retirarlos. La compañía renuncia al plan que planteó en junio y julio, que era llevar los coches íntegros por vía hasta la base de mantenimiento de Renfe en La Sagra (Toledo). En su lugar propone separar los bogies de las cajas, trasladarlos por carretera y liberar las cajas para revisar qué se puede reparar. Con ello Iryo quiere evitar que se dañen los ejes si los peritos necesitan volver a examinarlos mientras dura la instrucción.
La propuesta consta en un escrito que Ilsa, la sociedad que opera Iryo, firmó el 27 de octubre. Responde a un requerimiento de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de la Guardia Civil de Córdoba del 5 de octubre. El instituto armado lo remitió a la jueza de Montoro el 29 de octubre, para que la magistrada tome una decisión.
En el escrito, ILSA explica que analizó el traslado por vía con Hitachi, que es la empresa que se encarga del mantenimiento de sus trenes, y con Renfe, propietaria de la base de La Sagra. Pero considera que esta es la opción menos viable por varios inconvenientes principales.
El primero es que solo hay dos ejes del tren que siguen protegidos por patines. El resto tendrían que rodar sobre más de 300 kilómetros de vía a una velocidad muy reducida. Esto alargaría el traslado más de una semana. Concluye que presenta tres inconvenientes:
Además, Iryo considera que el espacio de La Sagra que Renfe ha ofrecido es una zona de estacionamiento gestionada por Adif, sin fosos ni plataformas elevadoras, con una visibilidad de los bajos similar a la actual. La base sí tiene un foso, pero los coches no podrían quedarse en él. Habría que moverlos con permiso de Renfe cada vez que se quisiera inspeccionarlos, con el riesgo de alterar otra vez los ejes.
La alternativa es trasladar el tren por carretera
Iryo propone otro camino. Primero, tras la inspección visual y fotográfica del 30 de septiembre en Villanueva de Córdoba, y cualquier otra que el tribunal acuerde a petición de las partes, la propia compañía separaría allí los bogies de las cajas. Para ello hay que elevar las cajas, lo que da, según la empresa, mejor visibilidad de los bajos que en septiembre. Ilsa lo presenta como el momento idóneo para cualquier otra inspección visual.
Después, los bogies irían por carretera a un almacén cercano al taller de Alstom en Pinto, o al propio taller. Allí quedarían precintados a disposición judicial. Según Iryo, el taller tiene fosos y plataformas elevadoras, que estarían a disposición del tribunal y de quien este autorice a examinarlos.
La compañía sostiene que así se conservarían los ejes en su estado actual, porque no rodarían por la vía. También dice que el viaje podría hacerse en 24 horas desde que se suban al camión, entre semana y de día.
Iryo considera que, una vez hechas las inspecciones visuales y fotográficas, las cajas ya no interesan a la investigación. Pide por tanto que se liberen para revisarlas y valorar si se reparan. Avisa de que pedirá también la liberación de los bogies cuando se hayan inspeccionado.
El traslado de los coches lleva meses sobre la mesa. En julio, la jueza volvió a pedir informes periciales sobre la solicitud de Iryo de desprecintar y revisar los coches 1 a 5 antes de llevarlos a La Sagra, para saber si podía afectar a pruebas o vestigios relevantes. Otra información atribuyó al informe pericial la petición de una inspección visual previa y de un plan detallado que acredite que el traslado no alterará pruebas. Este último dato procede de un medio que conviene contrastar.
Iryo es parte en la causa: la jueza admitió a Ilsa como acusación particular. La investigación sigue abierta. El próximo paso está previsto para el 12 de noviembre, con el análisis de las cajas negras de los trenes.
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