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A finales de los años 80 del pasado siglo abrían en España -en Córdoba y San Sebastián- las dos primeras tiendas de comercio justo, que trajeron al país productos hechos artesanalmente en países en desarrollo con la garantía de un pago justo a sus productores, condiciones laborales dignas, respeto al medio ambiente y ausencia de explotación infantil. Hoy, con una trayectoria ya asentada, el comercio justo vive una segunda juventud, impulsada por el auge de lo 'bio' entre los consumidores, que encuentran en estos productos el cuidado medioambiental que siempre les ha caracterizado.

“El boom de todo el sector bio en los últimos cinco años se ha notado en el comercio justo, que ha experimentado un aumento”, explica a Cordópolis Roberto Ballesteros responsable de ventas en la zona sur de España y Portugal de IDEAS, comercializadora de productos de comercio justo, heredera de aquella primitiva importación de estos productos que se hiciera en Córdoba y la apertura de la primera tienda: la Tienda de la Solidaridad se llamó.

“La actividad importadora de productos de comercio justo vive una época esplendorosa”, asegura Ballesteros, que recuerda que “nunca dejamos de trabajar durante la pandemia de la Covid”, dado que la mayoría de los productos son del sector de la alimentación. Y, en este campo -reitera-, el sello específico del cuidado del medio ambiente que aportan los productos de comercio justo, ha sido un aval para quienes buscan consumir respetando el entorno y preocupándose por frenar las consecuencias del cambio climático.

Además, recuerda, “no hay que olvidar que en los productos de comercio justo se da una doble cobertura: la medioambiental y también la social”, en alusión a las condiciones y precios justos para los productores. Y esa doble cualidad, obtiene su respuesta entre los consumidores. Tanto, que “actualmente, los productos de comercio justo se pueden encontrar, aparte de en multitud de tiendas pequeñas, en la mayoría de cadenas de supermercados”, siendo así más accesibles para el público en general. De hecho, en el año 2020, los supermercados y grandes superficies supusieron el 83,5% de la facturación de comercio justo, según el último informe de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo en España.

El contrapunto lo pusieron las pequeñas tiendas de comercio justo, que en muchos casos -como IDEAS en el centro de Córdoba- se vieron abocadas al cierre por la pandemia, aunque la comercialización ha seguido en auge con la distribución en tiendas, grandes superficies y también en el canal de la hostelería.

Con todo ello, en la trayectoria del comercio justo se ha visto que “ha crecido a pasos acelerados en poco tiempo”, mirando con perspectiva los inicios en 1987 y la realidad actual de este mercado, con una actividad en auge, recuerda Ballesteros desde Córdoba. No en vano, la capital cordobesa sigue siendo un punto clave de la introducción del comercio justo en España y, de hecho, fue la primera ciudad de todo el país en ser declarada Ciudad por el Comercio Justo, en 2008.

Por debajo del consumo europeo

En todo este tiempo, ha visto cómo el comercio justo se ha asentado en nuestro país y se ha profesionalizado el sector, abriendo más canales en el mercado para este tipo de productos y estando más presentes ante el consumidor. Sin embargo, España está aún en el furgón de cola del consumo de estos productos en Europa, reconoce Ballesteros. “En España seguimos por debajo en consumo de estos productos”.

El último informe de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo señala que el consumo medio por habitante en estos productos durante 2020 fue de 3,01 euros, un salto cualitativo en los últimos cinco años cuando estaba en 0,71 céntimos anuales, pero muy lejos de las cifras de países europeos con una media que multiplica por cuatro o cinco el gasto en estos productos que se da en España.

Por productos, la alimentación sigue siendo la gran protagonista de este sector, con más del 97% de las ventas. Y dentro de este bloque, el cacao y los dulces son claramente los productos estrella. Estos generaron el 78,4% de la facturación en 2020. El café, producto emblemático del comercio justo, pierde peso, quedando con un 15% de las ventas. El té y otras infusiones también experimentan un descenso, así como el resto de productos de alimentación (arroz, cereales, pasta, bebidas,…). Por otro lado, en relación a los productos que no son alimentación, el textil (ropa y hogar) es lo más vendido aunque sus ventas han descendido en el último año. Estos artículos representan el 1,3% del sector. Le siguen los complementos y la decoración, mientras que los productos de higiene y cosmética descienden sus ventas ligeramente.

El sector del comercio justo sigue trabajando con el valor de la solidaridad, la justicia y la cooperación internacional. Ese mensaje nació desde los comienzos de la introducción del comercio justo en España y ha llegado hasta nuestros días, más asentado si cabe. Si en los inicios -recuerdan sus precursores- el público acudía llamado por el exotismo de los productos, poco a poco ha ido calando el mensaje de fondo y la importancia del comercio justo como medio de vida en países en desarrollo.

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