El calor extremo dispara la contaminación del aire en Córdoba

Calles vacías en Córdoba por el calor

El calor extremo tiene otra consecuencia en una provincia como Córdoba: se dispara la contaminación del aire respirado. Desde este martes, la calidad del aire respirado en la ciudad de Córdoba es regular. Desde el miércoles, ya es desfavorable. La tendencia para los próximos días no es buena, según el Observatorio de la Calidad del Aire de la Junta de Andalucía que se actualiza a diario.

Cuando hace mucho calor, pero sobre todo cuando las máximas extremas se prolongan durante varios días, una zona como Córdoba sufre especialmente por el ozono troposférico. La mezcla del calor con el tráfico provoca unas altas concentraciones de ozono que da los niveles más altos fuera de la ciudad precisamente. El valor objetivo para la protección de la salud humana, está establecido por la normativa en 120 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, medidos en periodos de 8 horas,que no deberá superarse más de 25 días al año. Pero si tenemos en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), valor objetivo para la protección de la salud humana está establecido en 100 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, medidos en periodos de 8 horas, en muchas de las estaciones andaluzas, si se ha superado con creces, este valor. 

En la estación de Lepanto y en la de Villaharta se han superado estos valores durante las jornadas del miércoles y del jueves. Y está previsto que la evolución sea a peor, con la probabilidad de que todas las estaciones de observación de la calidad del aire entren también en valores preocupantes. En las estaciones de la Asomadilla y Al Nassir la calidad del aire es “regular”, aunque no “mala” como ocurre en Lepanto y Villaharta. Asomadilla sí que anotó valores altos de partículas el pasado lunes, especialmente a causa de la calima que afectó a la ciudad y a toda la provincia.

“La previsión en estos días no es buena, ya que vamos seguir con la ola de calor”, han informado desde Ecologistas en Acción, que han pedido “a las administraciones competentes advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños y niñas, personas mayores, mujeres gestantes o personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando en las horas centrales del día y a la caída de la tarde, cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio”, señalan.

Los efectos adversos sobre la salud de este contaminante se manifiestan como irritación en los ojos, superficies mucosas y pulmones y se relaciona con inflamaciones de las vías respiratorias, morbilidad y mortalidad y nacimientos prematuros, afectando fundamentalmente a personas con dificultades respiratorias, afectadas de asma, personas mayores y población infantil.

Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire pasan por la reducción del tráfico motorizado disminuyendo la necesidad de movilidad con un urbanismo de proximidad y potenciando el transporte público y los medios no motorizados como la bicicleta o el tránsito peatonal; la reconversión ecológica del transporte interurbano desde la carretera a un ferrocarril convencional mejorado y socialmente accesible; el ahorro y la eficiencia energética; la recuperación de los estímulos para la generación eléctrica renovable, etc.

El Ayuntamiento de Córdoba no dispone de un plan actualizado para el control del ozono en la ciudad. Cuando se superan los umbrales no se activa una orden que limita el tráfico en la ciudad, por ejemplo.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) estima entre 1.500 y 1.800 las muertes prematuras anuales en España producidas como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados estos días. El ozono, además de para las personas, también es tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.

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