El calor dispara la contaminación por ozono en Córdoba muy por encima de los umbrales máximos
Córdoba ha registrado durante 2026 unos niveles de contaminación por ozono troposférico muy superiores a los recomendados por las autoridades sanitarias. La estación de medición de Lepanto ha contabilizado 115 días con concentraciones por encima del valor de referencia establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fija en tres días al año el máximo recomendado. La cifra supone que se ha superado en casi 38 veces ese número de días y evidencia la magnitud de un problema de calidad del aire agravado por las altas temperaturas y las sucesivas olas de calor.
Los datos aparecen recogidos en el informe anual sobre la contaminación por ozono en España durante 2026, elaborado por Ecologistas en Acción a partir de las mediciones realizadas entre el 1 de enero y el 30 de septiembre en cerca de 500 estaciones oficiales, 58 de ellas situadas en Andalucía. El documento advierte de que los niveles de este contaminante en la comunidad autónoma han alcanzado su valor más alto desde 2017, en un año marcado por el verano más cálido en al menos siglo y medio, cuatro intensas olas de calor y numerosos incendios forestales durante julio y agosto.
En Córdoba, el problema no se limita a las recomendaciones sanitarias internacionales. La estación de Lepanto registró también 34 días de superación del valor objetivo legal vigente para la protección de la salud, establecido en 25 días al año como promedio de tres años. La cifra supera asimismo los 18 días contemplados en el nuevo objetivo europeo que deberá cumplirse en 2030. La media de la zona de Córdoba se situó en 31 días por encima del umbral asociado al objetivo legal vigente, seis días más que el valor de referencia de 25.
La diferencia entre los distintos indicadores es importante. Mientras que el objetivo legal vigente permite hasta 25 días de superación al año, calculados como promedio trienal, la nueva normativa europea endurece el criterio y establece un máximo de 18 días. La recomendación de la OMS es todavía más estricta: aconseja no superar los 100 microgramos por metro cúbico durante más de tres días al año. Los 115 días contabilizados en Lepanto reflejan la enorme distancia entre la calidad del aire registrada y la recomendada para proteger la salud.
La situación de Córdoba se enmarca en un deterioro generalizado de la calidad del aire en Andalucía. Según Ecologistas en Acción, las concentraciones de ozono durante 2026 han recuperado, en términos generales, los niveles anteriores a la pandemia de la covid-19 y han igualado el promedio de superaciones del objetivo legal para la protección de la salud registrado entre 2012 y 2019.
Las condiciones meteorológicas han favorecido la formación y acumulación de este contaminante. La primavera fue muy cálida y estuvo precedida por un invierno lluvioso, que impulsó la actividad vegetal. Posteriormente, el verano más tórrido de al menos 150 años, las cuatro olas de calor y los incendios forestales intensificaron las condiciones propicias para la contaminación fotoquímica.
El ozono troposférico se diferencia del que se encuentra en las capas altas de la atmósfera, donde cumple una función protectora frente a la radiación ultravioleta. A nivel del suelo es un contaminante perjudicial que no procede directamente de una única fuente, sino que se forma mediante reacciones químicas entre otros contaminantes en presencia de radiación solar.
Entre sus principales precursores figuran las emisiones del tráfico motorizado, especialmente de los vehículos diésel, determinadas actividades industriales, las centrales termoeléctricas y la ganadería intensiva. Por ese motivo, las altas temperaturas y la intensa radiación solar del verano pueden disparar sus concentraciones, sobre todo cuando coinciden con una elevada presencia de contaminantes precursores en la atmósfera.
Casi cinco millones de andaluces afectados
El informe utiliza como referencia el nuevo valor objetivo de la Unión Europea para 2030, que se evalúa mediante periodos de tres años consecutivos. Según los datos correspondientes al trienio 2024-2026, casi cinco millones de personas en Andalucía, el 56% de la población, habrían respirado aire que incumple ese futuro estándar legal.
El incumplimiento se extiende a nueve de las doce zonas de calidad del aire analizadas en la comunidad autónoma. En conjunto, estas áreas reúnen a unos 6,5 millones de habitantes, alrededor del 75% de la población andaluza. Entre ellas figuran la bahía de Algeciras, Bailén, Córdoba, Huelva, las áreas metropolitanas de Granada y Sevilla, los núcleos intermedios, Villanueva del Arzobispo y las zonas rurales.
La situación también resulta preocupante al aplicar la normativa actualmente vigente. Ecologistas en Acción señala que el aire contaminado por encima del objetivo legal actual habría afectado a los 345.000 habitantes de la ciudad de Córdoba y a la población de Villanueva del Arzobispo, en Jaén. Se trata de un incumplimiento que persiste más de una década después de la entrada en vigor del estándar actual.
Si se utiliza como referencia el criterio de la OMS, más exigente y orientado a una mayor protección sanitaria, el problema alcanza a toda la población andaluza.
Un problema de salud pública que puede causar miles de muertes
Ecologistas en Acción reclama que la contaminación por ozono se aborde como un problema sanitario de primer orden. La organización cita estimaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente que atribuyen a este contaminante hasta 2.000 muertes anuales en Andalucía.
Los efectos sobre la salud afectan especialmente a los grupos más vulnerables, como niños y niñas, personas mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades cardiorrespiratorias. La exposición al ozono puede provocar irritación e inflamación de las vías respiratorias, agravar el asma y reducir la función pulmonar, con consecuencias que aumentan cuando se mantienen concentraciones elevadas durante periodos prolongados.
A este impacto se suma el efecto de las altas temperaturas. Durante el verano de 2026, el Instituto de Salud Carlos III estimó en Andalucía un exceso de 530 muertes atribuibles al efecto combinado del calor extremo y la mayor exposición asociada a contaminantes como el ozono. Esta cifra corresponde al impacto conjunto de ambos factores y no debe interpretarse como el número de fallecimientos causados exclusivamente por el ozono.
La combinación de calor intenso y mala calidad del aire refuerza la necesidad de informar con claridad a la población durante los episodios de contaminación y de adoptar medidas preventivas que reduzcan la exposición, especialmente en los días de mayor radiación solar.
Críticas a la respuesta de las administraciones
La organización ecologista considera insuficiente la respuesta de las administraciones andaluzas. Según denuncia, la Junta se ha limitado a difundir avisos rutinarios durante los episodios de ozono registrados en Córdoba y Sevilla, mientras que el Ayuntamiento de Sevilla no activó su protocolo municipal de actuación.
Ecologistas en Acción advierte además de que otras ciudades andaluzas carecen de protocolos específicos para responder a los episodios de contaminación por ozono. Esta falta de planificación, sostiene, dificulta que la ciudadanía reciba información adecuada sobre los riesgos y sobre las medidas que puede adoptar para reducir su exposición.
La entidad reclama a la Junta de Andalucía la aprobación urgente de los planes autonómicos de mejora de la calidad del aire, cuya elaboración se prolonga desde hace cinco años. Considera prioritario que estos instrumentos incluyan medidas eficaces, calendarios concretos y actuaciones adaptadas a las zonas que incumplen los límites establecidos.
En el caso de Córdoba, los datos de la estación de Lepanto refuerzan la preocupación por una contaminación que no solo rebasa las recomendaciones de la OMS, sino que también supera los valores legales de protección de la salud.
Menos tráfico y emisiones para reducir el ozono
Entre las principales medidas propuestas por Ecologistas en Acción figura la reducción del tráfico motorizado y de las emisiones de los vehículos diésel, junto con una menor utilización de disolventes orgánicos y su sustitución por alternativas basadas en agua. La organización también plantea impulsar el ahorro energético y reducir las emisiones de las instalaciones industriales y de otras actividades contaminantes.
Sus propuestas incluyen, además, una mejor planificación del despliegue de las energías renovables, la implantación de áreas de control de emisiones en el Mediterráneo y el Atlántico nororiental, una fiscalidad que penalice las emisiones asociadas a los vehículos diésel y la aviación, y una moratoria para nuevas macrogranjas.
El objetivo es actuar sobre los contaminantes precursores antes de que las condiciones meteorológicas favorezcan la formación de ozono. Aunque las olas de calor intensifican el problema, la organización sostiene que reducir las emisiones es esencial para limitar los episodios de contaminación y proteger la salud de la población.
Los datos de 2026 sitúan a Córdoba ante un escenario preocupante: la estación de Lepanto ha superado durante 115 días la referencia sanitaria de la OMS, mientras que los registros asociados a los objetivos legales evidencian que la ciudad continúa expuesta a niveles de ozono incompatibles con los estándares de protección de la salud. Para Ecologistas en Acción, la respuesta pasa por abandonar los avisos puntuales y aprobar medidas estructurales que permitan reducir de forma sostenida la contaminación atmosférica.
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