Puente Genil innova con una reja para combatir al monstruo de las toallitas y que llegue al río

Reja de captura que se ha colocado en un aliviadero de Puente Genil.

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La empresa de servicios y gestión medioambiental de Puente Genil Egemasa ha puesto en marcha un nuevo mecanismo para evitar que las toallitas que se tiran al inodoro vayan directamente al río. Esta nueva “trampa” para estos productos consiste en una reja de captura y se ha instalado experimentalmente en el aliviadero de una de las estaciones de bombeo. La reja está formada por tres filas de varillas de ferralla cuyas rugosidades permiten que las toallitas se queden enganchadas y no prosigan su camino hacia el río.

El técnico de Egemasa, Francisco Montero, reconoce que “el problema de vertidos de toallitas de procedencia doméstica también afecta gravemente a Puente Genil, como al resto de municipios de España y del mundo entero”. Además, Montero certifica que “en los últimos años se ha producido un consumo notable de estas toallitas, que constituyen el principal problema de gestión de saneamiento y de depuración”. Además de las dificultades generadas para el medio ambiente, estos productos “provocan problemas de obstrucción de las maquinarias, una situación que provoca un alto coste”.

Unido a esto se encuentra el hecho que desde Egemasa se había observado “que parte de esas toallitas no la retenían los sistemas de limpieza, por lo que iban directamente al río”. Asimismo, Montero explica que la textura fibrosa de estos productos provoca “que se entrelacen entre ellos mismos, que se hagan nudos o que formen verdaderas toallas”. La falta de lluvia empeora este problema ya que las toallitas que no son arrastradas por el caudal normal y se quedan en las distintas zonas de los colectores o en la vegetación.

Tras la recogida manual de todas las toallitas que se han quedado atrapadas en esta reja, el técnico confirma que se han podido capturar cerca del 80% de las toallitas que han desembocado a esta zona, “por lo que el balance es muy positivo”. En relación a su coste, comenta que “ha sido muy bajo”, lo que posibilitaría la colocación de esta rejilla en otras zonas. “Se puede adaptar perfectamente y, además, no obstruye el paso del agua en ningún momento”, explica. En el caso de Puente Genil, este nuevo mecanismo se irá colocando progresivamente en otros aliviaderos.

Sobre esta cuestión, el Consejo Municipal de Medio Ambiente se posicionó la semana pasada y advirtió que “las subidas y bajadas del Río Guadalquivir” han ido depositando estas toallitas “en la vegetación de las orillas y allí han permanecido durante semanas, evidenciando la suciedad que la naturaleza no puede reciclar en un corto periodo de tiempo. El problema de las toallitas en el río en periodos de lluvia es muy visible, pero no deja de ser importante el resto del año, cuando atascan los conductos y bombas de depuración y obliga a poner en marcha sistemas alternativos que sólo deberían emplearse en emergencias”.

El Consejo criticó que, para estimular su consumo, “las diferentes empresas ofertan las toallitas wc que expresamente señalan que pueden tirarse al inodoro y son biodegradables. El problema está en que necesitan varios meses para degradarse, creándose acumulaciones tanto en las cañerías como en los ríos. En algunos indican que se debe desechar la toallita junto con la descarga máxima de agua, y nunca tirar más de dos juntas porque se apelmazan, con lo cual desperdiciamos recursos hídricos. Ninguna de esas toallitas debería arrojarse al inodoro sino a una papelera o al cubo de materia orgánica”, alertó.

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