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Ocho asesinados y seis supervivientes: el homenaje para recordar a catorce vecinos de Hinojosa deportados a campos nazis

Piedras de la memoria o stolperteines de homenaje a deportados a campos nazis, en una imagen de archivo.

Redacción Cordópolis

13 de octubre de 2026 20:00 h

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Hay ausencias que atraviesan generaciones. La de un padre que nunca regresó, la de un hermano del que dejaron de llegar noticias, la de un abuelo cuya historia quedó reducida a una fotografía o a una carta conservada durante décadas. Este sábado, Hinojosa del Duque recuperará catorce de esas historias con la colocación de otras tantas Stolpersteine, pequeñas placas de latón que devolverán a las calles de su pueblo los nombres de catorce vecinos deportados a los campos de concentración nazis.

Ocho fueron asesinados y seis consiguieron sobrevivir. Sus historias comenzaron mucho antes de la deportación, en una comarca, Los Pedroches, que permaneció fiel a la legalidad republicana hasta finales de marzo de 1939, cuando fue ocupada por las tropas franquistas. Tras la Guerra de España, iniciada con el golpe militar contra el Gobierno legítimo de la República, llegó una dura represión marcada por detenciones, encarcelamientos, ejecuciones y el exilio de numerosas familias que tuvieron que abandonar sus hogares para salvar la libertad o la vida.

Pero para muchos republicanos españoles, huir a Francia no significó encontrar protección. Tras la ocupación alemana de 1940, miles fueron capturados y recluidos en los Stalags, campos de prisioneros de guerra. En septiembre de ese año, las autoridades nazis dictaron instrucciones específicas contra los Rotspanier, los «rojos españoles», que facilitaron su traslado a los campos de concentración. Mientras la dictadura franquista se desentendía de ellos, muchos fueron enviados a Mauthausen, un campo clasificado por las SS en la categoría III, la más severa del sistema concentracionario nazi, donde los republicanos españoles fueron identificados con un triángulo azul y una 'S', distintivo de españoles considerados apátridas.

La posible existencia de una estrategia coordinada entre los regímenes de Franco y Hitler para aquella deportación es objeto de diligencias abiertas por la Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática. De aquel triángulo azul, símbolo de la persecución y del abandono que sufrieron, toma su nombre la Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía.

Los Pedroches es la comarca cordobesa con mayor número de deportados a los campos nazis. En la provincia de Córdoba se han identificado al menos 354 deportados y, con las catorce piedras de Hinojosa del Duque, serán ya 220 las Stolpersteine instaladas en memoria de otros tantos hombres.

Todos sus nombres e historias

Las nuevas piedras recordarán a Pedro Jiménez Copado, Cándido López Marmolejo, Rafael Chamorro Murillo, Eduardo González Guerra y José Revaliente Morales, supervivientes de Mauthausen, y a Sebastián Balsera de la Cruz, superviviente de Buchenwald. También a Manuel Aranda Gómez, Nicasio Ruiz Cortés, José Moreno Flores, Dionisio Pérez Gómez, Miguel Peñas Castillejos, Lucrecio Torrico Castillejos y Pablo Nogales Caballero, asesinados en Gusen, y a Evaristo Leal Aranda, asesinado en la cámara de gas del Castillo de Hartheim.

La asociación considera especialmente grave la decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión cautelar del derecho al voto de determinados ciudadanos que han recuperado la nacionalidad española gracias a la Ley de Memoria Democrática, conocida como ley de nietos. Se trata de descendientes de familias marcadas por la persecución y el exilio a quienes el Estado ha reconocido su condición de españoles, pero que pueden verse privados de ejercer un derecho fundamental.

Aunque el tribunal fundamenta la medida en la protección del proceso electoral ante posibles irregularidades, la magistrada discrepante ha advertido de que el perjuicio puede resultar irreversible: una vez celebradas las elecciones, nadie podrá devolver a esas personas el voto que se les impidió ejercer.

“Resulta difícil comprender que, después de reconocer a los descendientes del exilio su nacionalidad española, se les impida ejercer uno de los derechos fundamentales de esa ciudadanía por un riesgo que todavía debe esclarecerse”, señala la asociación, que considera que la reparación democrática no puede quedarse en el reconocimiento del pasado mientras se restringen derechos en el presente.

En un tiempo de creciente radicalización de los discursos y de normalización de mensajes de intolerancia, la entidad recuerda que la persecución comienza mucho antes de los campos de concentración, cuando se acepta que determinadas personas merecen menos derechos que otras. Por eso insiste en la responsabilidad de quienes defienden la democracia de no mirar hacia otro lado cuando se cuestionan la dignidad humana y los derechos fundamentales.

Un homenaje abierto a todo el pueblo

Las Stolpersteine, creadas por el artista alemán Gunter Demnig, devuelven a las víctimas del nazismo sus nombres y su lugar en las comunidades a las que pertenecieron. Frente a un sistema que pretendió reducirlas a números, estas pequeñas piedras recuerdan que fueron personas con familias, afectos y proyectos que nadie tenía derecho a arrebatarles.

La Asociación Triángulo Azul Stolpersteine de Andalucía agradece especialmente el trabajo realizado codo a codo con Santiago Aranda, concejal de Memoria Democrática de Hinojosa del Duque, cuya implicación ha sido fundamental para sacar adelante el proyecto, así como al alcalde, Matías González López, su aceptación para que pudiera llevarse a cabo. El acto tendrá lugar el sábado 17 de octubre, a las 12:30, en la plaza de la Catedral de Hinojosa del Duque.

La asociación invita a todos los vecinos y vecinas de la localidad y de Los Pedroches a acompañar a las familias en este homenaje de memoria, justicia, dignidad y reparación. Porque estas piedras no recuerdan solamente a ocho hombres asesinados y a seis que sobrevivieron al horror. Recuerdan a catorce vecinos que tuvieron una vida, una familia y un pueblo al que tenían derecho a regresar. Más de ochenta años después, sus nombres vuelven a Hinojosa del Duque. Y esta vez, para quedarse.

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