Mariscal: “El candidato de Ganemos no lo pone IU”

José Manuel Mariscal | MADERO CUBERO

José Manuel Mariscal Cifuentes (Madrid, 1974) es secretario general del Partido Comunista de Andalucía (PCA) y en septiembre de este año fue el primer cargo andaluz de IU en apostar abiertamente de un proceso de “convergencia” política de cara a las elecciones municipales. En Córdoba, ese proceso de convergencia se llama Ganemos y el próximo domingo celebra una asamblea clave en la que se decidirá su futuro: ¿Coalición de partidos o agrupación de electores? Esa es la gran pregunta. Pero no la única.

PREGUNTA. Fuiste el primer cargo del PCA que hablaste abiertamente del proceso de convergencia en septiembre, que viniste a llamar como una especie de nuevo Frente Popular. Ahora, en este momento clave para la tan traída convergencia, ¿es éste el modelo que propusiste?

RESPUESTA. La convergencia de la que hablamos en primer momento se trasladó al conjunto del PCE. Hay que distinguir los momentos y los tiempos políticos: nosotros hablamos de líneas estratégicas por un lado. Es decir, si vamos a un proceso constituyente porque esta democracia no nos gusta y hay que cambiar el país donde se le va a preguntar a la gente sobre la nueva construcción del Estado con una revolución democrática necesitamos un sujeto. Si queremos construir un bloque alternativo, necesitamos converger. ¿Quiénes? Los que pensamos que hay que construir algo alternativo. ¿Cómo? Lo que diga el pueblo. En realidad lo que estamos haciendo es una reivindicación profundamente democrática por la que el pueblo tiene que tener protagonismo, no solo a la hora de hablar o de votar, sino de organizarse.

P. Y todo tras las elecciones europeas.

R. El cambio que estamos viviendo quizás sea que después de 30 años en el que el neoliberalismo ha dicho que el compañero de trabajo es un competidor al que hay que darle codazos. Es una vuelta de lo colectivo en la que el 15M construyó esa alternativa. Y algunos lo vieron y otros no. Pasadas las elecciones europeas mucha gente se acordó del 15M, cuando muchos lo habían dado por muerto y enterrado. No es que estuviera muerto y enterrado, sino que supuso la expresión de algo. La expresión de ese algo fue entendida por un sujeto que utiliza esa impugnación completa del sistema político.

Pasadas las elecciones europeas mucha gente se acordó del 15M, cuando muchos lo habían dado por muerto y enterrado

¿Quiénes convergemos? Yo creo que ahora mismo esa expresión de demanda de pan, trabajo y techo forma parte de las demandas de las Marchas de la Dignidad. El 22 de marzo, allí estaban los compañeros de Izquierda Anticapitalista de Podemos, igual que estaba Izquierda Unida, CCOO, Equo, las mareas y un sinfín de organizaciones. Nadie renunció a su bandera pero bajo tres palabritas muy sencillas. Ahora, ¿qué nos encontramos? Con unas elecciones municipales. Esas grandes palabras están muy bien pero hay que concretarlas. Nosotros entendemos que eso es una oportunidad para ayudar a construir ese sujeto constituyente, quizás desde una perspectiva de retaguardia. En algunos de nuestros discursos hacemos la reflexión de comparación con las elecciones municipales de 1931 que logran derrotar a la monarquía y facilitan el advenimiento de la II República. Por eso, hay que castigar al modelo bipartidista. Inserto en esa estrategia es que todos estamos de acuerdo en darle la palabra al pueblo.

Pensamos que hay muchas ciudades, y Córdoba es una de ellas, en la que Ganemos sea ese germen de la unidad popular. Ahora mismo estamos en ello. Nadie dijo que fuese fácil

¿Con qué compromiso programático? Nos decía Julio Anguita, decidnos cosas. Nosotros proponemos que tiene que haber revocabilidad de cargos públicos, tiene que haber un control social frente a la corrupción que se ha producido en los ayuntamientos, tiene que haber un control social democrático y transparente desde los consejos participativos. Empezar por abajo, rendir cuentas y decidir cómo se gasta el dinero. Todo esto puede empoderar a la gente. Pensamos que hay muchas ciudades, y Córdoba es una de ellas, en la que Ganemos sea ese germen de la unidad popular. Ahora mismo estamos en ello. Nadie dijo que fuese fácil. Desde luego el debate es interesante.

A nivel jurídico la agrupación de electores tiene serias desventajas con respecto a una coalición

P. El debate está más en el cómo que en el qué. ¿Cómo se configura Ganemos, si una coalición de partidos o una agrupación de electores, más que en qué se convertirá posteriormente Ganemos?

R. Sí, a ese punto es al que se ha llegado. Me parece que es un debate importante, que debe de tenerse y quizás hubiera sido conveniente tenerlo en otro momento. Pero el debate está ahí. Nosotros queremos transmitir la idea de que hay que separar claramente cuál es la fórmula político electoral con la que llegamos a las elecciones municipales, que es como te inscribes en el registro, del modo de funcionamiento político. Este modo de funcionamiento tiene que ser parejo a lo que acabo de decir antes. Es decir, no nos podemos sentar cuatro dirigentes detrás de una mesa camilla, y si alguien cree que lo que persigue el PCE es esto, se equivoca. A nosotros nos interesa hablar de la fórmula política: nos parece trascendental. Defendemos que haya primarias abiertas a la ciudadanía y a simpatizantes, con las que conseguir ilusionar con el proyecto. La candidatura no la decide una organización política. El candidato de Ganemos no lo pone IU. Si no que lo decide el pueblo, si somos capaces de suscitar complicidad en torno a este tema.

P. ¿Tan importante es que Ganemos sea una coalición de partidos o una agrupación de electores?

R. A nivel jurídico la agrupación de electores tiene serias desventajas con respecto a una coalición. La agrupación de electores, por la mera formalidad, necesitaría 5.000 firmas que deberían estar registradas ante notario. Sin embargo, lo más trascendente de todo es que una agrupación de electores pasado el día de las elecciones municipales se disuelve. Por tanto, no genera ninguna estructura ante la cual tengan que responder los elegidos en esa candidatura. El verdadero origen de las agrupaciones de electores son las candidaturas de notables en los pueblos, tras el franquismo. Son típicos caciques que lo que querían era recoger las firmas de aquellos que estaban ante su dominio simbólico o formal en una localidad y sin tener que prestar servicio a ningún partido político tenían garantizado seguir siendo elegidos. O tenían al menos una oportunidad con esa fórmula legal. ¿Por qué la agrupación de electores se disuelve jurídicamente después? Precisamente como reivindicación de esos señores que decían que no se someterían a ninguna disciplina organizada de ningún tipo. Bien es cierto que esto se podría responder: bien, lo hacemos de forma voluntaria. Los elegidos en la agrupación de electores se comprometen a responder ante la agrupación de electores.

Queremos derrotar al bipartidismo en las diputaciones, pero para eso es importante tener cómplices allí

P. Tan fácil como firmar un documento.

R. Entonces eso podría necesitar, y a las pruebas me remito en muchos ayuntamientos, muchas herramientas jurídicas a tu disposición para decirle a un señor que es que no queremos votar en contra de los presupuestos o que queremos hacerlo a favor. Tiene que haber mecanismos jurídicos. Luego hay otro asunto muy importante y es el papel de las diputaciones y la suma de votos ahí. Nosotros queremos derrotar al bipartidismo en las diputaciones, pero para eso es importante tener cómplices allí. Con la reforma de la administración local, las diputaciones han cobrado un enorme poder de gestión de muchísimos servicios públicos que se pueden ver abocados a la privatización. Es una ley que queremos desobedecer. Queremos que Emacsa y Sadeco sigan siendo públicos, y todo el gran tejido de empresas municipales de nuestra ciudad. Y al día siguiente de ganar Córdoba, hay que gobernar. En las diputaciones necesitamos sumar los votos, los de Montoro con los de Córdoba ciudad. Si no lo hacemos, no será difícil que el PP o el PSOE no saquen los votos oportunos. En una coalición no tiene que aparecer el símbolo político de los partidos en el anagrama, pero en la lista aquella organización que quiera poner su nombre al lado del de la persona puede hacerlo, tanto Equo como IU como aquellas personas que se consideren independientes. Tiene que haber una conexión con un proyecto colectivo, que tiene que estar en Córdoba, en Barcelona o en Madrid.

Es evidente que IU no va a renunciar a sus siglas. Eso no lo podemos hacer

P. El domingo, imaginemos que la asamblea de Ganemos Córdoba, aprueba por mayoría o una mayoría amplia presentarse a las elecciones como una agrupación de electores. ¿Qué hace IU? ¿Sigue convergiendo?

R. Bueno, nosotros tendríamos en ese momento que esperar. En todo caso, la palabra la tendrá la asamblea de IU en la ciudad, que hace una apuesta. Creo, de todos modos, que estamos a tiempo de alcanzar un acuerdo para que todas las fuerzas sociales que apuestan por una alternativa converjamos en un proyecto y pongamos por encima ese proyecto político a las fórmulas, si somos capaces de convencernos en una solución que lo sintetice. Para nosotros la síntesis está en encontrar todas las bondades para una fórmula electoral y tener una fórmula organizativa de control y protagonismo ciudadano para que el poder social tome las riendas. Pero hay que sumar. Y tiene que sumar mucha gente. A todo esto también añadir una cosa, en mi organización política, no ayuda muchas veces ir a estos espacios como pidiendo perdón. Eso nuestra militancia no lo entiende. No lo entienden los cientos de hombres y mujeres que han formado parte de IU a lo largo de toda nuestra trayectoria histórica. Es evidente que IU no va a renunciar a sus siglas. Eso no lo podemos hacer. Pero de aquí a que eso se desarrolle, tampoco podemos dar nada por perdido.

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