García Parody destapa el “manto de silencio” sobre las víctimas 'ugetistas'

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“Ha habido silencio sobre todas las víctimas, un verdadero manto de silencio que es hora de que se vaya descubriendo. Pero evidentemente, la UGT, sus líderes y militantes, como todas las organizaciones obreras y partidos y personas de izquierdas próximas a la República, fueron las primeras víctimas durante la guerra y después”, señala el catedrático Manuel Ángel García Parody, ponente este martes en uno de los actos del 130 aniversario de la fundación del sindicato UGT.

Amenazaba tormenta, que no ha llegado a romper, cuando el profesor se encaminaba hacia el vestíbulo artesonado de la Diputación Provincial, donde ha pronunciado una conferencia titulada La UGT de Córdoba también fue víctima del franquismo. Título que no deja lugar a dudas sobre el contenido de la misma, una oportunidad para revisar las consecuencias de la represión fascista en la provincia de Córdoba.

Para ello, ha puesto la lupa en la organización sindical UGT, que cuando estalla el golpe se repartía la hegemonía con la CNT. Así, el sindicato anarquista predominaba en gran parte del sindicalismo agrario, la UGT mantenía algunos bastiones como Montilla, La Rambla o Puente Genil, así como era la fuerza predominante en sectores como el ferroviario y el minero, de modo que la zona norte de Córdoba también era “ugetista”.

“Se calcula que podría haber unos 30.000 afiliados en aquella época en la provincia, pero no es un número exacto. Lo que sí está claro es que había una militancia importante, compartida con la CNT”, afirma García Parody, que ha relatado como el franquismo “laminó” al obrerismo en una provincia en la que sus dirigentes y militantes tuvieron tres opciones: muerte, cárcel o exilio. El franquismo acabó con los dos sindicatos dominantes en Córdoba e impuso el sindicalismo vertical de inspiración fascista.

“Con los ugetistas también se extermina a los líderes más importantes del socialismo, y el ejemplo más claro es el exterminio de la corporación local del Ayuntamiento”, remarca el profesor, que mantiene que “la matanza fue espantosa” y el vacío que dejó en el obrerismo fue “enorme”. Córdoba se quedó de golpe y porrazo, según García Parody, sin dos formaciones que tuvieron un papel esencial durante la II República.

La recuperación tardó en llegar décadas. “Las primeras rebeldías, además, no vienen de la UGT, sino de CCOO, que estaba vinculado al Partido Comunista, la única fuerza política que se mantuvo durante la dictadura, aunque en la más absoluta clandestinidad”, rememora el doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Córdoba, y un auténtico experto en la materia.

Los actos del 130 aniversario de UGT continuarán el próximo el día 24 de septiembre, con una jornada homenaje en la que se descubrirá la placa conmemorativa de la exposición y en la que se celebrará una mesa redonda bajo el título Testimonios.

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