Almodóvar, el primer pueblo confinado de Córdoba: “Se veía venir pero las medidas no son duras”

Almodovar del Río, primer pueblo confinado en Córdoba | MADERO CUBERO

Almodóvar del Río se ha levantado este jueves como el primer pueblo confinado de Córdoba debido a su elevada tasa de contagios. Aunque entre sus calles se respira cierta normalidad. Los parques están cerrados, pero los bares y restaurantes abiertos. Son pocos los que deciden sentarse a tomarse un café, pero en el centro del municipio sigue habiendo movimiento. Colas para acceder a los bancos y un gran número de personas esperan a que Carmen, la lotera de la ONCE, le dé un número o certifique si su cuenta bancaria puede engordar. Tampoco hay suerte en esto.

Según los datos facilitados por la Junta de Andalucía durante esta jornada, el municipio cuco tiene una tasa altísima de contagios: 1.360,7 sobre una población de 100.000 habitantes. En los últimos 14 días se han detectado 108 positivos, período en el cual, además, se realizó un cribado masivo para evitar un mayor contagio y una transmisión comunitaria que afecte a las zonas colidantes, como Posadas. Las pruebas realizadas a 304 personas arrojan tan sólo 8 positivos. Al igual que ocurrió con Montalbán, Almodóvar mantuvo a raya el virus durante el confinamiento y la desescalada. Sin embargo, la nueva normalidad llevó a vecinos a una cierta relajación de la que hoy pagan las consecuencias toda la población.

La Junta de Andalucía hacía oficial el confinamiento de Almodóvar este miércoles, cuando la medida fue publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) y que hizo extensible al municipio jienense de Linares. A las 8:00 de este jueves, todo aquel que quisiera entrar o salir de Almodóvar debía certificar para qué. Sin embargo, el control durante la jornada de hoy ha sido muy exiguo, aunque es cierto que el Tribunal Superior de la Junta de Andalucía (TSJA) debe ahora ratificar el confinamiento. Por ello, las tres patrullas de la Guardia Civil se han limitado durante este jueves a controles aleatorios y a informar a los ciudadanos.

Paula pasea en compañía de una amiga por los alrededores del Castillo de Almodóvar. Asegura no entender las medidas impuestas para el confinamiento ya que “los vecinos del pueblo” no pueden salir “pero sí ir a Córdoba a trabajar y estar allí todo el tiempo que se quiera porque no hay que decir la hora a la que se debe volver”. “Esto se veía venir pero las medidas no son duras”, añade.

Así, según Paula, la entrada al colegio “ha sido como la de todos los días” y los bares “siguen abiertos como si nada, aunque cierren a las 22:00”. El pasado fin de semana, este pueblo debía haber celebrado sus fiestas patronales “y aunque es verdad que todo estaba muerto, los bares estaban llenos”. “Hay imágenes en Internet donde se ve perfectamente, yo no me invento nada. Además, durante el fin de semana se alquilaron casas rurales y se han hecho fiestas”, asegura esta vecina.

Estas aglomeraciones de personas, explica, se habrían evitado “si se hubieran multado a los bares”, a los que “sólo se les daba avisos”. “Ahora se le quiere echar la culpa a otros [en alusión a la pedida nupcial en la que habrían participado unas 300 personas], pero en Almodóvar somos todos iguales. Ni payos ni gitanos. ¿Eso qué es?”, se pregunta esta mujer, que asegura que, aunque la Guardia Civil la ha visto por la calle, no le han preguntado “a dónde voy o a dónde dejo de ir”.

Por la calle La Peña, que desemboca en el Ayuntamiento, sube y baja un repartidor de Correos, sorteando el esfuerzo de la pendiente con el uso de la mascarilla. “Es que agotan mucho las cuestas y más aún a las personas mayores que suben con la compra hecha”, se excusa mientras se coloca la mascarilla. En la calle Pedro Majón, una decena de personas forma una fila para acceder a las dos sucursales bancarias que tiene el pueblo mientras Beli, propietaria de un pequeño supermercado, sigue atendiendo a la clientela. “El confinamiento es malo para todos y se veía venir pero. Si le tengo que ver algo positivo, es que la gente se queda en el pueblo y compra en las tiendas de aquí”, reflexiona la empresaria.

A pocos metros, Carmen, la lotera, no da abasto para atender a sus clientes, en su mayoría, mujeres. Ha estado dos días en casa, con fiebre, y ya la echaban en falta. “¿Cómo estas, hija?” le preguntan nada más cruzar la esquina. Ella y otros cuatro vendedores más son los encargados de repartir suerte en este municipio cuyos vecinos esperan salir cuanto antes del confinamiento. Una octogenaria nos invita a visitar la Iglesia, también cerrada. “Vente y te pongo las luces para que lo veas todo”. “Pero está cerrada, ¿no?. ”Sí, pero yo tengo las llaves. A ver, qué vamos a hacer“.

Qué está permitido y qué no

Según el BOJA; sólo están permitidas las entradas y salidas de este municipio para la asistencia a centros sanitarios; cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales o legales; asistencia a centros docentes y educativos; asistencia y cuidado a mayores, menores y dependientes; desplazamiento a bancos; actuaciones ante órganos públicos, judiciales o notariales; renovaciones de permisos y documentación oficial, y para realizar exámenes o pruebas oficiales inaplazables.

Del mismo modo, los establecimientos, locales comerciales y servicios abiertos al público no pueden superar el 50% del aforo permitido y su hora de cierre es como máximo a las 22:00, a excepción de centros médicos, farmacéuticos, veterinarios, de combustible para la automoción y otros considerados esenciales. Por su parte, los establecimientos de hostelería y restauración tienen el aforo limitado al 50%, tanto en el interior, como en el exterior, y la ocupación máxima por mesas o agrupación de mesas es de seis personas.

De igual modo, no están permitidas salidas y visitas en los centros sociosanitarios, tales como residencias de personas mayores o residencias de personas con discapacidad. Los mercadillos públicos o privados, así como peñas, asociaciones gastronómicas, asociaciones recreativo-culturales o clubes permanecerán cerrados, y la actividad de parques y jardines públicos, así como de parques infantiles de uso público, queda suspendida temporalmente.

En cuanto a la práctica deportiva, se permite en instalaciones deportivas, tanto al aire libre, como de interior, siempre que no se supere el 50 por ciento del aforo máximo permitido en la instalación. La práctica deportiva en grupos se limita a un máximo de seis personas, mientras que, por otro lado, la asistencia a velatorios se limita a un máximo de 15 personas en espacios al aire libre o diez en espacios cerrados. Estas medidas, que tendrán una duración inicial de diez días.

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