Postureo preelectoral

Estoy acabando de ver una serie muy recomendable. Se llama 1992, es italiana (aunque podría haber sido producida por la HBO) y aborda de una manera más que notable el año en que todo empezó a cambiar en Italia: el estallido del caso de corrupción Tangentopoli que se llevó por delante a la mitad de los parlamentarios transalpinos (imputados o condenados por recibir sobornos) y que nos trajo a Silvio Berlusconi. Bien. Cuando arrestan a uno de los líderes de la democracristiana (que se alternaba el poder con el Partido Socialista) asegura, ante las críticas de sus rivales políticas, que "eso es como una pelea casera entre un marido y su mujer", que al final se reconcilian y como si no hubiera pasado nada.

Esta semana hemos asistido a una de esas peleas matrimoniales en forma de pacto de gobierno, el que firmaron el PSOE, IU y Ganemos antes del verano para gobernar el Ayuntamiento. Ganemos sabe, y quiere que se sepa, que su voto es clave para sacar adelante los presupuestos. En asamblea, Ganemos decidió apoyar al bipartito pero no entrar a formar parte del gobierno. El objetivo era un poco que gobiernen pero que quede claro que nosotros no somos ellos. Así, entendían muchos de los presentes en la asamblea, los ciudadanos, ante las elecciones generales, tendrían más claro que no se casaban con nadie. O algo así.

Pero el día a día es mucho más complicado. Si Ganemos no vota una iniciativa, puede pasar lo que ocurrió en un Pleno, que se impone el criterio del PP. Es decir, si se abstiene en una moción sobre el empleo agrario del bipartito, el PP logra sacar adelante su moción. Gestionar eso no es fácil.

Esta semana, Ganemos ha querido dejar claro que los presupuestos salen adelante con su voto (cuando en la práctica no es así) y han decidido abstenerse en el primer set point del cogobierno: las cuentas de la Gerencia Municipal de Urbanismo. Ganemos ha decidido abstenerse alegando que no ha tenido tiempo para analizar con detalle los presupuestos, que solo dispusieron de 48 horas para analizar la documentación. Ese, lo saben los que tienen el culo pelado de sentarse en los pasillos en los que todo se negocia en Capitulares, es el tiempo habitual en el Ayuntamiento.

El cogobierno ha decidido suspender los consejos de administración previstos para negociar los presupuestos. Ganemos ha aceptado el gesto, y lo ha valorado. Quieren tener más tiempo y más información para analizar unos presupuestos que aunque PSOE e IU digan que van en plazo no es así. Las cuentas tienen que estar aprobadas antes del 31 de diciembre, y quedan muchos trámites por superar.

PSOE e IU podrían aprobar los presupuestos por sí solo, pero no quieren llegar a ese extremo. El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro cambió la ley para evitar bloqueos en la negociación de los presupuestos, y que los de todos los ayuntamientos estuvieran en tiempo y forma. Así, si el Pleno no los aprueba por mayoría, las cuentas pueden ir a la Junta de Gobierno Local (en la que no hay nadie de la oposición representado) y recibir el visto bueno. Es ley.

Pero el problema es otro. El 20 de diciembre hay elecciones generales. Todo lo que se haga o diga en Capitulares podría tener consecuencias (yo creo que casi ninguna) en esas elecciones. Por eso, todo es postureo electoral. Lo de mirar por el ciudadano aunque sea con gestos que no se interpreten en clave electoral lo dejamos para otro día. Así que ante todo, mucha calma.

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1 de noviembre de 2015 - 02:33 h
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