Sopas temáticas

¿Qué va antes, el huevo o la gallina? O lo que es lo mismo: ¿Es la sopa la causante de todos los males o simplemente se trata de una casualidad?

Me explico. Pero antes, me siento en la obligación de pedir a los más puristas que dejen de leer ya porque este post puede herir su sensibilidad y hacer que tengan que salir corriendo al baño a... bueno, ya me entenderéis.

A mi hijo mayor le encantan las sopas, como buen hijo de su madre que es. Eso sí, que no esté muy calentita porque si no "mema mucho", como decía cuando era pequeño. Se las come prácticamente frías, por lo que si le gustan así, el día que descubra que calentitas están mejores me va a tener (a mí o a sus abuelas) fabricando caldo por litros para satisfacer las necesidades familiares. Y ojo que no le gusta el caldo solo. Hay que acompañarlo por su preceptiva pasta, ya sean fideos, puntitos, estrellas o letras. Vamos, que a mi hijo le gustan las sopas temáticas. Y además, se acuerda de qué fue la última que probó para no repetir.

Ahora llevamos varios días de descanso sopero desde que el viernes cenase una y terminara repartida por toda su cama. Veréis, aún estaba el pobre recuperándose de su gripecilla cuando aquella tarde me pidió ir al baño hasta en cinco ocasiones para luego no hacer nada o muy poco. Me resultó extraño pero decidí vigilarlo y no pensar que ya estaba malo otra vez. La cosa es que cuando llegó la hora de la cena me pidió que le echase puntitos de pasta a la sopa. A la cuarta cucharada me dijo que ya no quería más. No le obligué, pensando que quizá tenía el estomaguillo regular.

A las dos de la mañana se resolvió el entuerto. Se despertó quejoso y le pregunté si quería agua. Al incorporarlo para dársela, la poca sopa que tomó salió como una escopeta. Resultado: todo lleno de puntos. Conclusión: éstos se multiplicaron en el estómago de mi hijo durante de las más de cuatro horas que el pobre estuvo intentando hacer la digestión. ¡Menudo desastre! El niño entero, las sábanas, la funda del colchón, el nórdico...

Pero no os preocupéis que ya tengo experiencia en estas lides. El caso es que desde que mi hijo come sólido ha vomitado en contadas ocasiones aunque siempre que lo ha hecho, lo último que ha entrado en su cuerpo es una sopa. De ahí mi pregunta inicial: ¿es la sopa o es casualidad? Si alguien tiene la repuesta, por favor, que me la indique. Yo me inclino más a la casualidad pero me cuesta pensar que pueda tener tan mala suerte. ¿No puede vomitar alguna vez otra cosita que no sea pasta?

Al ir en la sopa, el pequeño se traga los puntitos, los fideos, las estrellas o lo que quiera que sea apenas sin masticar y luego salen al mundo exterior tal cual pero con una capa pastosa que los convierte en cosas pegajosas ¡muy difíciles de despegar de lo que sea! (os dije antes que dejaseis de leer). No intentéis nunca (sé de lo que hablo, hacedme caso) meter las cosas en la lavadora tal cual. Corréis dos riesgos. El primero, sacarlo exactamente igual que lo metiste (bueno, la pasta, por lo menos, ya huele a Ariel) y, segundo, que algunos puntitos, fideos, estrellitas o lo que quiera que sea se queden dentro del tambor de la lavadora y salgan poco a poco, escalonadamente, en las próximas diez coladas que hagas, fastidiándotelas todas. Ahí, bien agarraditos a la ropa supuestamente limpia pero que tienes que volver a lavar.

Así que mi consejo es que cuando ocurra una desgraciada vomitona con pasta sacudáis bien todo lo manchado (con lo cual, si había algún rincón de la casa al que no hayan llegado los puntitos, fideos, estrellitas o lo que quiera que sea, ya lo tienes lleno, ¡qué guay!) y después metáis las cosas en la lavadora. Debéis examinar muy bien que no queden restos por ningún sitio porque si no os arriesgáis a que ocurra lo que antes he comentado. Después, hay que limpiar la zona afectada, barrer y fregar ¡ah! y meter al niño en tu cama porque la suya ha quedado impracticable.

No miré el reloj el otro día pero seguro que me dieron las 3 de la mañana entre unas cosas y otras. Pero ahora esa no es la cuestión. Mi duda es cuándo volver a las sopas temáticas. Tengo miedo. Yo es que... las limpiezas generales la prefiero dejar para cuando es de día.

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30 de enero de 2013 - 07:00 h