ADIF y el tren de la Beturia cordobesa

El norte de Córdoba: Una zona ferroviariamente aislada de España.

Leo esta semana, con no menor vuelco, que finalmente ADIF se ha dignado a darles a nuestros hermanos betúricos extremeños traviesas de cemento para sus vías férreas en vez de aquellas de madera que puso Cecilio Metelo Pío en los días de su fundación de Medellín, allá por el 80 a. C. Pensé, será que no andan tan atentos ya en aquel pequeño país tan dolido y lastimoso encerrado en la mano izquierda de Pep(e) Guardiola cuando se permiten estos agravios. Extremadura por fin existe.

Lo que no os dio Roma, ¡oh extremeños!, os lo ha dado ADIF: 25 valiosos minutos menos, a siglos tardar, en vuestra odisea de horas y horas desde Cáceres a Sevilla, nada menos. Veo, y me conmuevo, que las traviesas se han sustituido en Llerena y el apeadero de Usagre, y que hay, Metelo mediante, previstas obras de mejora en Castuera y Cabeza del Buey. Es decir, en todos los tramos del antiguo ferrocarril Córdoba-Belmez-Almorchón-Madrid, menos en la parte betúrica cordobesa, con lo cerquita que estamos. Aflora modernidad en todo aquel tramo de la Vía que, en la Antigüedad, unía Córdoba con Mellaria y después con Medellín, pasando por Arsa y Artigis (cerca de Castuera y Cabeza del Buey) para seguir hasta Mérida y Cáceres. Faltaban siglos para que los cordobeses, en nuestra vertiente Omeya, fundáramos Madrid, pero ya llegábamos a la Meseta.

Estos tramos de cemento de adviento hacen viable la conexión fluida - no heroica-  E-O entre Ciudad Real y Mérida; y desde Ciudad Real al cielo. Y la conexión N-S, entre Cáceres-Sevilla; y de… Cáceres al más allá occidental, mi alma, que también existe. Se puede ir desde Jerez de los Caballeros, en el más allá lusitano, a Puertollano y Ciudad Real y de ahí a Madrid. Como se puede hacer desde Villanueva de la Serena. Se puede ir desde Llerena a Sevilla y a la Meseta, como se puede hacer desde Alanís. Y no se puede hacer desde Fuente Obejuna, a medio camino entre Llerena y Alanís. Les pongo el plano para que noten dónde está el vacío.

Yo me alegro, con toda la empatía emotiva de un cordobés bético y betúrico, por los extremeños. Ojalá os dejen competir: y no sólo con prueba y patatera. Ya hacéis el mejor cava, con un poco de ayuda, pronto haréis los mejores coches. Ojalá os den salida (nos den salida) por nuestro puerto norteño de cercanía, el de Lisboa: allí donde iba en tren el carbón del Guadiato.

Ciento Cincuenta Años cumple el Ferrocarril de Belmez casi desde que, en 1873, Jaime Loring y Oyarzabal, primer Marqués de Loring, concluyera el tramo Belmez-Alhondiguilla-Obejo-Córdoba; sí, en ese sentido. En 1880, este ferrocarril pasaba a manos de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces, uniendo así el Guadiato y los Pedroches con el Valle del Guadalquivir y la Costa Andaluza. Se motivaba así una permeabilidad y riqueza como no se ha vuelto a vivir. Más de cincuenta industrias hacían del Cerco peñarriblense, entre otras cosas, el primer polo de fundición de plomo del mundo y el segundo de España en materia hullera. Cuando Córdoba abandonó su vientre y norte minero, ese que motivó un día que Augusto trajera hasta la Ciudad de la MEZQUITA la fábrica de moneda imperial, perdió un brazo y media motricidad. Y desde ahí, quizás, nos va quedando el turismo....

En 1941 este ferrocarril se englobó con el de Almorchón (Cabeza del Buey) sancionando así una conexión ininterrumpida con la Meseta desde mucho tiempo atrás; si, desde Quinto Cecilio Metelo Pío, el vencedor de Sertorio. Y sí, desde Belmez se iba a Málaga y por supuesto a Madrid.

Un buen año de 1990, cuando RENFE ya soterraba los trenes de Córdoba y la EXPO y la política destruían Cercadilla, sin focos, se desmantelaba esta unión más modesta entre Córdoba, su norte y la otrora riqueza. Hoy paseamos por Escultor Fernández Márquez y hoy acometemos el tramo municipal de la Ronda Norte por donde hace siglos Jaime Loring consiguió que fluyera tanto desarrollo. Y nadie ha compensado nada, ni ha dado ferroviariamente nada, a cambio de tan funesta clausura. Murió el carbón porque quizás debía morir: pero eso no es razón para aislar a las comarcas del norte, a los habitantes y a los pueblos. Esos, todos, siguen allí, en la Beturia cordobesa del Guadiato y los Pedroches.

Ese ferrocarril, tiene tránsito hoy entre Puente Nuevo y Cabeza del Buey, y desde ahí, al mundo: pero sólo para trenes de carbón para esa central de Puente Nuevo que cierra ya mismo. No hay viaje al Valle Bético posible. La vía se desmanteló en Córdoba, allí se quedó el Norte, y allí se va a quedar si se comete la torpeza de hacer del este ferrocarril una Vía Verde por Cerro Muriano sin un trazado alternativo que, dos siglos después, lo vuelva a conectar con el valle del Guadalquivir. Metrotrén ya lo advirtió. El santo Muriano no es una pedanía de Córdoba: es la esclusa, el embudo histórico, que abre o cierra la comunicación de Córdoba y el valle medio del Guadalquivir con la Meseta y Portugal, por lejanos que parezcan. Desde el Muriano si se va al cielo de Madrid por nuestro camino cordobés natural que no es, ni mucho menos, Despeñaperros.

Cuando veo el plano de la red de ferrocarriles españoles de ADIF, año 2017, y veo que ese ferrocarril sigue llegando a Córdoba, hasta Mirabueno, pienso que deber ser una broma de mal gusto o que quizás de verdad existe un proyecto para unir el antiguo trazado del Muriano con Alcolea. Y, por supuesto, que el Muriano no tenga cicatriz.

Os envidió al igual que me alegro, lusitanos vecinos, que casi hasta Mérida erais hace siglos cordubenses. Lo merecéis más que nadie. A ver si a los cordobeses del Norte, algún día, ADIF nos vuelve a dejar ver el mar de Málaga y el cielo de Madrid. En Pueblonuevo siguen existiendo estación y, por supuesto, viajeros. Tenemos también vías con traviesas de cemento. No hay ni que ponerlas.

Lo que hace falta son los trenes.

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14 de octubre de 2019 - 10:55 h