Canibalismo

"Un artista no es nadie para destruir la obra de otro artista"

           (José Manuel Belmonte. Escultor)  

El escultor José Manuel Belmonte es probablemente el único artista del mundo al que otros artistas le dedicaron un minuto de su valioso tiempo en reírse de su obra. Una tarde de marzo de 2004, se congregaron en la Plaza de las Doblas y le dedicaron un minuto de risa (así con todas las letras) a la escultura que levantó en homenaje a Juan de Mesa el entonces joven artista.

No vamos a decir que la naturaleza no sea pródiga en ejemplos de individuos que devoran a otros de su especie. Los osos despeñan a sus propias crías para activar nuevamente el celo de la hembra y la viuda negra se come al macho después del apareamiento. La especie humana, sin ir más lejos, tiene un historial acojonante de exterminio y aniquilación.

Reírse de la producción artística de otro colega, sin embargo, en un acto público y consciente, abre muchos interrogantes sobre la naturaleza del comportamiento humano. Teniendo en cuenta, además, que la creación es un salto al vacío con consecuencias impredecibles.

Este mismo verano, otra de sus estatuas amaneció saboteada con pintura roja. No una vez. Varias veces. La obra pertenece a su amplia producción de trabajo por encargo. Lo que el propio artista describe como "la prostitución del arte", fundamental para hacer frente al pago de las facturas y el carrito de la compra.

La última vez que nos sumergimos en su taller de las Quemadas, allá por abril de 2013, una barahúnda de hombres pájaro y abuelos desnudos poblaban su universo creativo. Era la otra cara de su producción artística y la atmósfera de aquel espacio nos conmocionó. La verdad sea dicha. Por lo demás, nada que añadir al titular de esta página. En efecto, un artista no es nadie para destruir la obra de otro artista.

Etiquetas
Publicado el
16 de enero de 2016 - 01:17 h
stats