El nombre de Córdoba en el mundo
Por desgracia, el nombre de Córdoba ha resonado a nivel mundial por una catástrofe: el choque de dos trenes de alta velocidad en Adamuz que dejó 46 muertos y 155 heridos. Hemos sido portada de la prensa internacional, directo de televisiones (como la BBC o la CNN) que han viajado a Córdoba para contar una catásfrote.
Pero no hace mucho, Córdoba era portada mundial como algo esperanzador e incluso bonito. Y gracias a un filósofo que en estos momentos soporta un intenso bombardeo en su ciudad, Teherán, por parte de aviones de Estados Unidos e Israel.
Ramin Jahanbegloo acaba de cumplir 70 años. Hace 15, firmó una tribuna, un artículo de opinión como el título de El paradigma Córdoba. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló de Córdoba en la Universidad de El Cairo, como un modelo, un paradigma, una utopía que perseguir. Hoy vamos en dirección contraria.
Córdoba se abrió al mundo como un lugar de encuentro y diálogo. Un sitio (y esto obviamente es un paradigma y tiene muchos matices) en el que convivieron las tres grandes religiones monoteístas del mundo. Dominaban los musulmanes, toleraban a los judíos y los cristianos. Todo se vino abajo, ya lo sabemos. Y todo se hacía con permiso del califa. Pero no dejaba de ser un modelo de convivencia que inspiraba a Jahanbegloo a plantear una superación del choque entre civilizaciones y religiones.
El equipo de Trump alude a que bombardea Irán por que es un país controlado por fanáticos religiosos. Irán es una república islámica, una teocracia. No más radical que Arabia Saudí, por ejemplo. Aliados de Trump. Que deja imágenes que no dan menos vergüenza que la oración en la Casa Blanca, con un Trump ungido también en líder espiritual.
En Teherán vivió Ramin Jahanbegloo, un filósofo. Fue detenido hace años por los ayatolás. Pasó años en la cárcel por su forma de pensar. Ahora, había escrito incluso en la revista Time sobre las protestas en su país, y seguía proponiendo el diálogo y no la imposición, como el camino a seguir para alcanzar una democracia plena.
Desde hace un mes no se sabe nada de él. Ni redes sociales, ni escritos, ni declaraciones. Con él, bajo las bombas, languidece también aquella idea de hace 15 años en la que Córdoba podía ocupar un lugar en el mundo: el punto de encuentro y diálogo entre diferentes, entre las civilizaciones que llevan siglos chocando y arreglando sus problemas a cañonazos. Nada se escucha ya del paradigma Córdoba.
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
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