Un premio Nobel en tu Universidad

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A veces, la ciudad de Córdoba sorprende. Una de ellas es encontrarse de repente con todo un premio Nobel. Pero no uno cualquiera, no. Encontrarse con Gerard’t Hooft, un nombre que seguramente de primeras no le suene a la mayoría de un público al que se le explica que fue el primero en demostrar la existencia del hoy archiconocido bosón de Higgs, un descubrimiento que desató toda una revolución en el mundo de la ciencia, la llamada partícula de Dios por la prensa, pues quizás sí que empieza a sonar.

Hooft es profesor del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Utrech y recibió el Premio Nobel de Física en 1999 por demostrar junto a Martinus J.G. Veltman la consistencia matemática de las teorías gauge como teorías cuánticas para la descripción de las interacciones no gravitorias de la naturaleza, es decir, la interacción electromagnética, interacción fuerte y la débil. Lo hicieron a principios de los años 70 y gracias a sus trabajos se desarrollaron las técnicas teóricas que permitieron obtener predicciones experimentales que se han ido confirmando en los distintos aceleradores del partículas del mundo. Desde entonces, el científico neerlandés se ha convertido en una de las voces más autorizadas en la física teórica europea. Sus estudios sobre los agujeros negros están sirviendo para cuestionar algunas de las teorías físicas contemporáneas. "Algo estaremos haciendo mal si nuestras formulaciones no se sostienen en los agujeros negros", ha dicho, cuestionando que éstos sean sólo una excepción a la regla.

Este sábado, en el salón de actos del Rectorado de la Universidad de Córdoba ha hablado, y mucho, de teoría. Y de física. En una auténtica Big Bang Theory, este físico sería amado y admirado por Sheldon Cooper, centró su charla en su "investigación en las fuerzas y estructuras de la materia en su escala más pequeña", pero sobre todo, explicó, en la "imaginación". La imaginación es clave para la "física teórica".

Pero, ¿cómo "traducir la imaginación?", se preguntó. "El universo es matemático", se respondió, en una de las tareas más complejas de la física. Un ejemplo, la ciencia ha llegado a entender cómo funcionan todas las partículas microscópicas salvo para una ley: "la de la gravedad". Es ahí donde entra precisamente la física teórica y el trabajo de este profesor holandés, cuyo trabajo ha sido clave para una búsqueda, para resolver una predicción de 1964: el llamado bosón de Higgs, que trata de descubrir la existencia de la llamada por la prensa "partícula de Dios". El principio de todo. O no. El propio Nobel detalló que quizás lo que se acabe descubriendo es que no hay una explicación. Y como la ciencia: cuando la física teórica nos responda a una pregunta probablemente nos abrirá otra. Que será muy difícil de resolver. Pero se resolverá, y habrá otra nueva pregunta también por resolver.

Gerard’t Hooft, un señor que este sábado se paseaba cómodamente por la ciudad de Córdoba, tiene un asteroide que lleva su nombre. Es el asteroide 9491 Thooft. El mismo Gerard’t Hooft, emulando de alguna forma a Antoine de Saint-Exupéry, redactó una Constitución para sus habitantes, vecinos por cierto del asteroide de donde venía El Principito.

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10 de noviembre de 2018 - 19:24 h