Cuando tocamos el cielo

Ascenso del Córdoba Futsal a Primera | CÓRDOBA FUTSAL

Un año desde que se alcanzó la gloria. Un año desde que el fútbol sala cordobés volvió a tocar la élite. Un año desde que se cumplió un sueño que parecía inalcanzable. Ese no es otro que el tuvo José García Román hace algo más de siete años, cuando se le pasó por la cabeza montar un equipo siendo consciente del potencial que había en la provincia. Córdoba ha sido desde hace mucho tiempo cuna de grandes talentos, aunque ese brotar se acaba desaprovechando siempre por la falta de un conjunto referente. Los jugadores partían en busca de un porvenir más fructífero, demostrando que los cimientos eran más que sólidos, y que únicamente hacía falta una estructura para que se desarrollaran en suelo propio. Y eso fue lo que se fraguó con el Córdoba Futsal, que en pocos años fue creciendo a pasos agigantados, hasta completar un hito tan inesperado como apasionante para los actores protagonistas de la hazaña.

1 de junio de 2019. El entonces Córdoba CF Futsal aterrizaba en el Sebastián Moya Lorca de la localidad de Mengíbar con la ventaja a su favor en la final del play off de ascenso a Primera División. A un paso de estar en la máxima categoría y, posiblemente, ni con esas eran los favoritos. De hecho, el cuadro blanquiverde había tenido que sortear obstáculos que parecían inexpugnables. En primer lugar, logrando una clasificación para la fase de promoción que en un principio resultaba una quimera, ya que el objetivo del club no era otro que la salvación en Segunda. Tenía uno de los presupuestos más bajos de la categoría, aunque la ilusión y, sobre todo, el talento provincial -aquel equipo estaba compuesto íntegramente por futbolistas cordobeses- hicieron realidad un sueño, derribando todas y cada una de las expectativas generadas.

La eliminatoria ante el Real Betis, sin duda, el gran favorito de aquella fase, dio alas a un equipo que salió de San Pablo ahora sí sintiéndose con posibilidades reales. Y las hubo. Eso sí, la magnitud de los acontecimientos hay que enmarcarlos a nivel cuantitativo. Por ahí rondaba el problema, ya que de cualidades andaban sobrados. El equipo blanquiverde, en aquel momento adiestrado por Maca, aterrizó en el play off como séptimo clasificado (no contaban las plazas de los filiales de ElPozo y Barça) y con 18 puntos de diferencia respecto a los verdiblancos, y 14 con los jienenses. Además, en ambos casos tuvieron el factor cancha en contra. Pero el Córdoba Futsal ya iba con la inercia absolutamente a favor, lo cual demostró con un contundente 5-1 en un Vista Alegre lleno hasta la bandera.

1-0 a favor en la eliminatoria y dos oportunidades para hacerse con el billete, aunque los cordobeses querían ajusticiar por la vía rápida. Y así fue, no sin antes sufrir mucho. El feudo del Mengíbar se presentaba aquel primer día de junio como un auténtico hervidero, no solo por las temperaturas, sino también por el empuje de una afición que buscaba aferrarse a lo último que le quedaba. Eso sí, no faltó tampoco la hinchada cordobesa, que se desplazó con el fin de empujar a los suyos. Y acabó imponiéndose lo segundo. El ímpetu visitante arrancó con fervor, ya que a los seis minutos el resultado era de 0-2 amén de los goles de Koseky y David Leal. Sin embargo, el Mengíbar aún tenía mucho que decir, y consiguió meterse de nuevo en el partido tras un tanto en propia de Jesús Rodríguez, mientras que Fran Peña empató cuando aún no se había cumplido el diez de juego. Los nervios estaban por las nubes y los minutos transcurrían con la opción de los penaltis -como ocurrió en Sevilla- cada vez más presente. Hasta que apareció Lolo Jarque para sentenciar un golpeo imparable y que hizo que miles de cordobeses tocaran de nuevo el cielo.

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