En tiempos difíciles, un impulso de la grada

Afición del Córdoba en un encuentro en El Arcángel. | TONI BLANCO

Queda un mundo, claro está. Pero el duelo cobra especial importancia. Una derrota, opción que nadie quiere manejar, puede suponer un golpe brutal. El Córdoba no desea ver comprometida su situación en Segunda A y tiempo tiene para evitarlo. Eso sí, el primer paso debe darlo el próximo domingo. Recibe al UCAM, un rival ansioso por salir del descenso y que está sólo tres puntos por debajo de la tabla. El tropiezo ya puede imaginar cualquiera lo que significa: entrar de lleno en una pelea que no era la suya antes de iniciar la temporada. Es un momento difícil, como muchos otros que viviera con anterioridad el conjunto blanquiverde. En El Arcángel saben bien de crisis, cuestas y luchas cuerpo a cuerpo por la supervivencia. Quienes más, los aficionados, que en este tipo de situaciones cobra mayor energía para dar el impulso necesario. Dicho de otro modo, los seguidores califales no fallan nunca -o casi- cuando su equipo más lo necesita.

Los ejemplos no son escasos, desgraciadamente para una afición que otrora estuviera acostumbrada al sufrimiento y a sacar fuerzas de flaqueza. Y que aun así mantiene su fidelidad de manera incondicional. A buen seguro, el próximo domingo responderá una vez más como acostumbra normalmente y con un aliento extra en circunstancias como ésta. Los seguidores reconocen los instantes críticos y saltan al amparo del Córdoba. Lo hicieron, desde que arrancó este milenio, en la temporada 2002-03, cuando tras un inicio brillante el cuadro califal entró en barrena. El final fue agónico, pero no faltó el apoyo del cordobesismo, que acudió en masa y animoso a cada duelo en El Arcángel. También fuera: llegó la primera salvación in extremis en Getafe. Un curso después se repitió el intenso desenlace con una permanencia casi agotadora en Leganés. En el Nuevo Butarque ganaron la partida los hinchas blanquiverdes, que de nuevo hicieron acto de servicio en el coliseo ribereño a lo largo de la segunda vuelta.

El aliento extra lo dio también la afición, de principio a fin en este caso, en la campaña 2004-05. Ni siquiera un paupérrimo primer tramo de campeonato, con apenas doce puntos en veintiún partidos, acabó con los seguidores. Sin embargo, esta vez el relato fue diferente. Y más duro. El Córdoba perdió la categoría. De regreso a Segunda A, el cordobesismo demostró estar doctorado en situaciones difíciles en la temporada 2007-08, cuando tras la destitución de Paco Jémez el equipo cayó en picado. El pesimismo desapareció para los seguidores, que en diferentes encuentros tanto en casa como fuera reaccionó como sabe y suele hacer, con una ayuda constante y ruidosa. En este apartado de la cotidianeidad del conjunto blanquiverde sólo existió una excepción a la regla. Ésta se dio en la visita del Real Murcia en el curso 2013-14, que se presentaba de gran importancia para evitar la aproximación al precipicio del descenso -al final todo acabó en ascenso-. Esa tarde El Arcángel registró una de las entradas más pobres que se recuerden en los últimos tiempos, aunque fue debido a las desavenencias surgidas entre la mayor parte de los aficionados y la presidencia del club.

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