CD MIRANDÉS - CÓRDOBA CF (1-2)
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Resumen, goles y resultado
Sergi Guardiola le da un triunfo balsámico al Córdoba CF ante el Mirandés
El fútbol no entiende de justicias, sino de momentos. Y el Córdoba CF encontró el suyo este domingo cuando el reloj agonizaba y el año 2025 echaba el telón. En un partido que fue una montaña rusa de emociones y despropósitos, donde ambos equipos compitieron por ver quién fallaba más ocasiones claras, apareció la figura de Sergi Guardiola. El hijo pródigo, inédito ante el gol desde su vuelta, cazó un balón en el minuto 90 para romper la maldición de seis jornadas sin ganar y regalar al cordobesismo unas Navidades en paz. Tres puntos de oro en el exilio de Mendizorroza que sirven para maquillar un encuentro gris y certificar la resurrección anímica de un equipo que supo sufrir.
El guion no pudo empezar mejor para los de Iván Ania, que tuvieron que recomponer su defensa a última hora por la baja de Carlos Isaac, dando su primera titularidad a Alcedo. Apenas se había cumplido el primer minuto cuando Adri Fuentes, un puñal por la izquierda, sirvió en bandeja el balón a Jacobo para que este definiera de primeras y pusiera el 0-1. El Córdoba salió en tromba, oliendo la sangre, y rozó el segundo con un cabezazo del propio Fuentes y una internada de Requena que obligó a Nikic a intervenir. Eran minutos de gloria para los califas, que dominaban a placer ante un rival aturdido por el tempranero gol y por la presión del descenso.
Sin embargo, el paso de los minutos actuó como un somnífero para los blanquiverdes. El equipo empezó a ceder terreno, permitiendo que el Mirandés despertara de su letargo. Aunque la zaga cordobesista- con Álex Martín y Alcedo rápidamente amonestados- aguantaba el tipo, las amenazas a balón parado empezaron a sucederse, obligando a Iker Álvarez a una gran intervención abajo tras una falta de Bauzá. El dominio había cambiado de bando y el Córdoba, que había perdido la fluidez, la chispa en fase ofensiva y la presión alta de los primeros compases, se limitaba a intentar contener las embestidas locales.
El castigo a la pasividad llegó superada la media hora. Una pérdida de Dalisson en la salida de balón en la frontal de su propia área permitió a Novoa robar el balón y conectar con Carlos Fernández con un gran pase entre líneas. El '10' jabato hizo gala de una sangre fría impropia de la zona baja: paró el tiempo en el área, se giró y batió a Iker Álvarez para poner las tablas. El 1-1 dejó aún más 'grogui' al Córdoba, que deambuló por el campo hasta el descanso, plano, sin ritmo y sumido en un mar de imprecisiones, pidiendo a gritos el paso por vestuarios para reordenar ideas y tratar de despertar de su letargo.
La reanudación trajo consigo un cambio de actitud, con un Córdoba que intentó adelantar líneas, aunque el duelo se vio interrumpido abruptamente en el 55' por un supuesto episodio de mensajes de odio desde la grada contra Carracedo que detuvo el juego temporalmente. Tras el incidente, el partido se rompió en un intercambio de errores groseros. Iker Álvarez perdonó de cabeza y el Mirandés respondió con una ocasión clarísima de Varela que Albarrán salvó in extremis. Fue el preludio de la fase más caótica del choque, donde Carracedo y Fuentes fallaron lo infallable a puerta vacía tras una gran parada de Nikic, y Tamarit devolvió la gentileza mandando a las nubes un remate franco en el segundo palo. Parecía que nadie quería ganar.
Así, con el empate acechando, Iván Ania quemó las naves dando entrada a Obolskii y Guardiola, pasando a un 4-4-2 que resultó decisivo con un Pedro Ortiz que se hizo con el control del centro del campo. El equipo califa dio un paso al frente y, en el minuto 90, justo cuando se atisbaba el final del encuentro, encontró el tesoro. Una jugada madurada por el propio Pedro Ortiz acabó en las botas de Carracedo, quien puso un tenso pase de la muerte para que, en el segundo palo, emergiera Sergi Guardiola empujando el balón a la red y estrenándose en la temporada y desatando el delirio en el equipo.
El tanto dejó completamente noqueado al Mirandés, que vio cómo Juan Gutiérrez acababa expulsado fruto de la impotencia apenas unos minutos después. Ya en el tiempo de descuento, con el rival volcado a la desesperada, el propio Carracedo tuvo en sus botas la sentencia definitiva. El extremo catalán se plantó en un mano a mano tras una contra letal, pero Nikic salvó los muebles evitando el 1-3 en una acción que, afortunadamente para los intereses blanquiverdes, no hubo que lamentar. El pitido final confirmó así una victoria agónica, sufrida y trabajada que permite al Córdoba cerrar el 2025 con una leve sonrisa, aunque el peso de los malos resultados previos aún sigue estando ahí.
Pese a todo, son tres puntos valen su peso en oro. Más allá de ascender hasta el undécimo puesto con 26 puntos, la victoria pone fin a una malísima racha de 6 partidos consecutivos sin perder, que había comenzado a hacer sonar las alarmas en El Arcángel. El equipo de Iván Ania se marcha ahora de vacaciones en una zona templada y, lo más importante, recorta distancias con la zona noble: los blanquiverdes se colocan, momentáneamente, a solo cuatro puntos del play off de ascenso y, sobre todo, afrontan el 2026 sin la carga de sumar siete partidos sin vencer. Una perspectiva inmejorable para afrontar el parón y encarar el año nuevo con la ilusión intacta.
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