Opinión de mierda

Los Punsetes en su concierto  de anoche | RAFAEL VERA

Si a Manuel Rodríguez, Manolete, le hubieran nacido mujer, y ésta hubiera sido una punketa madrileña rondando la cuarentena, sin duda alguna habría sido Ariadna Paniagua, vocalista de Los Punsetes.

Inmóvil sobre el escenario, con las plataformas clavadas en el suelo, entonó todas las canciones del repertorio sin apenas despeinarse. La mirada perdida en el horizonte. El rictus serio en todo momento.

O, al menos, esa es la conclusión que sacamos tras ver la faena de dos orejas y rabo queL os Punsetes lidiaron la noche del sábado en Córdoba. Pero empecemos por el principio:

La Sala Ambigú está situada a las espaldas del Teatro La Axerquía, y a espaldas también de propuestas musicales acomodadas. En este contexto, el 16 de diciembre del presente año estaba programado la actuación del grupo de punk-pop Los Punsetes. Fans de Eduardo Punset -el octogenario presentador del programa Redes- y adictos al humor negro, la banda gasta letras cargadas de feos sentimientos como el rencor, el odio, la venganza o la amargura.

Canciones de tres o cuatro minutos que condensan sonido lo-fi, con algo de Movida Madrileña y una pizca de indie de los noventa. Kaka de Luxe, Los Planetas o Beat Happenig. Agitado pero no revuelto. Puesto en escena con dos guitarristas shoegazers, mirándose los zapatos y pisando pedales de forma compulsiva, un batería que aporrea de forma brutal pero precisa todo lo que tiene a mano y una cantante que de forma hierática escupe hits como Tu puto grupo, Opinión de mierda, Me gusta que me pegues o Maricas.

22 temas sin tregua para cerrar con la canción que abre su quinto disco, Viva!, y cantar aquello de Viva el terrorismo/ viva la muerte/ viva cada hora que paso sin verte. Pues eso, que vivan Los Punsetes y vivan las propuestas culturales diferentes y atrevidas que llegan a esta ciudad.

Etiquetas
stats