Ver animales de cerca: el deseo cumplido de un menor cordobés que lleva seis años luchando contra la leucemia

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Francisco José tiene nueve años y más de la mitad de su vida la ha pasado padeciendo numerosos ingresos en el Reina Sofía. Con tan sólo tres le detectaron una leucemia contra la que hoy día sigue luchando, aguantando estoicamente un segundo trasplante de médula. Su perseverancia y resistencia a la enfermedad le han llevado a protagonizar uno de los últimos deseos realizados por la Fundación Pequeño Deseo, entidad que busca dar ese ánimo y apoyo a niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico.

Amante de los animales y curioso empedernido, este pequeño cordobés viajó a Jerez de la Frontera junto a sus padres. Sin saberlo, estaba viajando hacia el "paraíso" que le gustaría vivir si tuviera una "vida normal". La madre del menor, María del Carmen, cuenta a CORDÓPOLIS que este pasión de Francisco José "viene desde muy pequeño", aunque su enfermedad le impidió muy pronto despegarse del mundo de la fauna. "Cuando estamos en el hospital siempre está conectado y buscando curiosidades. Es muy activo", asegura.

El estado de salud del pequeño y el posterior confinamiento fueron retrasando mes a mes su visita al Zoobotánico; misión que ha sido posible gracias al convenio que tienen suscrito el Reina Sofía y la Fundación Pequeño Deseo a través del cual le inyectan ánimo a los más pequeños. La responsable de la  Unidad de Actividades Motivacionales del hospital, Ana Calvo, explica que el protocolo para dar estas sorpresas se nutre gracias a las recomendaciones de los propios médicos, quienes preseleccionan a los menores que están en mejores condiciones.

Hace un año y medio, afirma la madre del menor, que la Fundación Pequeño Deseo buscaba dar esta sorpresa a su hijo, que ahora descansa en casa y acude al hospital únicamente para las revisiones. En junio de 2016 fue sometido a un trasplante de médula ósea. A los dos años, su cuerpo lo rechazó. En julio de 2018 entró de nuevo en la cámara con presión positiva para un nuevo trasplante. El próximo mes de julio se cumplirán los dos años críticos tras un trasplante aunque, por el momento, su cuerpo parece haberlo aceptado, a pesar de haberle provocado una esclerodermia.

María del Carmen rememora los numerosos ingresos que su hijo ha padecido desde que le detectaron la enfermedad, que empezó a manifestarse con un cansancio permanente. Después llegó la fiebre, que fue tratada con antibióticos. Tras su retirada, el pequeño volvía a sufrir calentura. Una analítica fue el principio de este duro camino de la leucemia.

Pero la visita al Zoobotánico ha sido un auténtico chute de energía. Su madre agradece el trabajo y la entrega de todo el personal del centro. En concreto, la de la directora de comunicación, Mercedes, "quien le fue explicando todos los animales que había". "Hasta un panda se acercó a él cuando eso no lo suelen hacer", cuenta la delegada de la fundación en Andalucía, Toñi Romero, que señala que Francisco José recibió, incluso, la púa de un puercoespín. El menor ya piensa en regresar en unos años como trabajador.

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