Urbanismo se reúne con la constructora de la Normal para resolver sobre las deficiencias del edificio

Dos obreros en la fachada de la antigua Normal de Magisterio | ÁLEX GALLEGOS

Responsables de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) de Córdoba tienen previsto reunirse la próxima semana con la empresa constructora que ha ejecutado las obras del histórico edificio de la Normal de Magisterio -que será el futuro Centro de Producción e Iniciativas del Sector Sur-, para resolver sobre las deficiencias halladas en la edificación.

Fuentes municipales han confirmado a este medio que la reunión convocada por Urbanismo con la empresa, Vías y Construcciones, tiene como objeto tratar el informe externo solicitado por la GMU para certificar las deficiencias en la construcción y resolver con la empresa la solución a las mismas.

La empresa terminó los trabajos en el edificio de la Normal hace meses pero Urbanismo no ha recepcionado la obra al hallar deficiencias en la construcción. Ante ello, la GMU encargó un informe externo que diera cuenta de los defectos que hay en la edificación, informe que se tratará ahora con la constructora en esta próxima reunión.

El presidente de la GMU, Pedro García, ya se refirió hace unas semanas a las deficiencias que presentaba el edificio y a su posible resolución. “Ojalá se pueda llegar a un acuerdo donde entiendan que tienen que resolver los problemas generados por no tener una buena terminación de obra” y que “impiden la recepción del edificio”, dijo.

El proyecto para la Normal, de 6.000 metros cuadrados, cuenta con un salón de actos en el sótano, una biblioteca, una mediateca y espacio para actividades de investigación y desarrollo, además de otras orientadas a funciones sociales ligadas al mundo vecinal del Sector Sur. La obra tiene un presupuesto de 5,2 millones de euros, de los que 1,2 pertenecen al Plan Urban Sur. El 80% de esa partida Urban Sur corre a cargo de los fondos europeos. En total, al municipio, la obra le supone 3,7 millones de las arcas municipales.

Los trabajos en el edificio deberían haber estado acabados en la primavera de 2015, justo antes de las elecciones municipales. Sin embargo, ya hubo varios problemas con la constructora, que reclamó más dinero que el que había ofertado. El proceso acabó en los juzgados y finalmente se alcanzó un acuerdo con la empresa para que reiniciara los trabajos, que ya terminarán con mucho retraso.

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