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Los olivares de la Península anticipan una floración prometedora marcada por un ciclo vegetativo adelantado

Explosión de la floración de los olivares del sur de la Península Ibérica.

Redacción Cordópolis

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La empresa cordobesa especializada en olivar AGR by De Prado ha informado de que los olivares de España y Portugal, especialmente en el sur de la Península Ibérica, presentan actualmente un estado fenológico avanzado, caracterizado por una elevada densidad de inflorescencias que anticipa una floración significativa en las próximas semanas. Este desarrollo se sitúa, en algunas zonas, hasta dos semanas por delante de los calendarios habituales, reflejando un adelanto generalizado del ciclo vegetativo.

El técnico de AGR by De Prado Rui Canario explicó que “el notable potencial que muestran actualmente las inflorescencias no es fruto del azar, sino consecuencia directa de un estado óptimo de las plantas”. Las lluvias registradas entre noviembre y enero fueron determinantes, “permitiendo recuperar la humedad del suelo y proporcionando el impulso necesario tras periodos de sequía severa, especialmente en determinadas áreas de España”.

A ello se suma un invierno con suficientes horas de frío para cubrir las necesidades del olivo durante su reposo vegetativo, seguido de temperaturas suaves en febrero y marzo que han favorecido un despertar anticipado de los árboles, subraya Canario.

No obstante, el comportamiento del cultivo no ha sido homogéneo. En zonas con suelos bajos o con drenaje deficiente, el exceso de agua ha generado problemas de asfixia radicular. En estos casos, los olivares han acusado las condiciones adversas del invierno, mostrando menor vitalidad y una capacidad reducida para desarrollar inflorescencias en comparación con otras áreas.

Desde AGR by De Prado, se recuerda que la floración “representa únicamente el inicio del ciclo productivo”. El adelanto observado presenta ventajas y riesgos: por un lado, podría permitir evitar los episodios de calor extremo habituales en junio; por otro, incrementa la exposición del cultivo a la inestabilidad climática propia de la primavera, como las recientes tormentas que han afectado a diversas zonas de la Península.

Las temperaturas elevadas podrían acelerar aún más este proceso. Sin embargo, un aumento brusco del calor durante la apertura floral puede comprometer la viabilidad del polen y dificultar la polinización, incrementando el riesgo de aborto floral.

En este contexto, la evolución de las condiciones meteorológicas en las próximas semanas será clave, apunta Canario, y “la expectativa del sector se centra ahora en que este prometedor escenario visual se traduzca finalmente en una cosecha abundante y de alta calidad”.

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