Una ludoteca en el mercadillo para la conciliación de los vendedores ambulantes

Ludoteca en el mercadillo de El Arenal | LEO GARCÍA

Una ludoteca en el mercadillo de los domingos para que las familias dedicadas a la venta ambulante tengan un espacio para hacer posible la conciliación laboral y familiar. Esta es la iniciativa que se ha estrenado este domingo en el mercadillo de El Arenal en Córdoba, un Espacio de Respiro Familiar donde los hijos e hijas de quienes ejercen la venta ambulante tendrán un lugar de juego y entretenimiento durante la jornada laboral de sus progenitores.

La idea de la Asociación de Vendedores Autónomos Ambulantes de Córdoba (COMACOR), que ha contado con financiación de la Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento, es “un proyecto innovador, único en su género en el sector”, exponen desde la asociación de vendedores.

El Espacio de Respiro Familiar acoge un cupo máximo de 30 usuarios, previa inscripción, estando abierto no solo a los asociados sino a todo el colectivo de vendedores ambulantes que instalan sus puestos cada domingo en El Arenal. El presidente de COMACOR, Antonio Torcuato, ha señalado que “esta es una idea que se lleva madurando desde hace tiempo, al percibir que las familias no cuentan los domingos con otra opción para sus hijos e hijas que llevarlos consigo a su trabajo, con los consiguientes contratiempos que esto conlleva tanto para padres y madres a la hora de desarrollar sus labores en los puestos, como para los pequeños, que podrán pasar la mañana en un recinto seguro ocupados en actividades que repercutirán positivamente en su educación y formación, organizadas por monitores cualificados. Por ello, tras una reflexión con las propias familias hemos conformado este proyecto del que estamos orgullosos por su calidad y minuciosidad y por la excelente acogida que ha tendido por parte de la Delegación de Servicios Sociales del Ayuntamiento.”

Menores de 3 a 12 años

Este espacio lúdico acoge usuarios de entre 3 y 12 años, divididos en dos grupos, contando con la atención de monitores especializados en dinamización infantil de la escuela Los Pequemúsicos, que cada semana organizarán variadas actividades que “servirán para fomentar entre los menores valores como la solidaridad, igualdad, el respeto al medio ambiente, los hábitos saludables, la no violencia, la curiosidad hacia la cultura, la historia o las costumbres, etc...”.

Torcuato incide en que este espacio “mejorará diversos aspectos del ámbito familiar, especialmente de las vendedoras, repercutiendo en una mejor y mayor conciliación de la vida familiar, eliminando el deterioro de la calidad de vida dominical de madres e hijos/as, mejorando la situación de la mujer y la infancia en las familias que ejercen la venta ambulante, e implementando medidas que permitirán incidir en cuestiones que nos preocupan, como el uso responsable y no adictivo de las nuevas tecnologías y el apoyo enriquecedor en el periodo de crianza a hijos e hijas de quienes se dedican a la venta ambulante”.

Para los vendedores ambualntes, “es muy interesante poder dar valor a esas horas de presencia vacía de contenido y supeditada a la simultaneidad trabajo-cuidado de sus progenitores, con actividades que generen ilusión, desarrollo de valores y vivencias comunes (sociabilidad) a los pequeños”.

Objetivos cubiertos

Con esta acción, los objetivos básicos que se cubren pasan por posibilitar el respiro familiar de las familias vendedoras ambulantes, que desarrollan su trabajo en el mayor mercadillo de Córdoba, con más de 250 puestos. Además, se pone a disposición de los menores que sean usuarios de esta ludoteca una zona en la que puedan desarrollarse relaciones sociales, de ocio y culturales que permitan a sus familias atender adecuadamente su trabajo sabiendo que éstos se encuentran atendidos, seguros y ocupados en tareas de ocio ajenas a la permanente dependencia de las nuevas tecnologías detectada en este sector de edad, problema cada vez más extendido, y que se ha convertido en muchos casos en su “niñera virtual” en los momentos en que sus madres y padres deben ocuparse de su trabajo en el puesto del mercadillo.

Asimismo, destacan que se aprovecha este espacio para fomentar entre los usuarios valores que aporten perspectivas enriquecedoras a su proceso de maduración: solidaridad, medio ambiente, igualdad, tolerancia, diversidad, pluralidad, respeto, no violencia, etc. Además, aporta a las familias una ayuda adicional en cuanto se cubren sus gastos de alimentación a media mañana de ese día mediante una merienda y se aporta una indumentaria-equipación serigrafiada a modo de uniforme.

Y, junto a ello, posibilita que vendedoras y vendedores que habían desestimado su presencia laboral en el mercadillo a causa del necesario cuidado de sus hijos puedan retomar su trabajo en el día de mayor afluencia y ventas en este colectivo comercial tradicional, fomentando el emprendimiento, la igualdad de oportunidades, el empleo femenino y la activación económica del sector.

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