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La mujer asesinada en Córdoba, víctima oficial número 1.000 de la violencia machista desde 2003

Levantamiento de los cadáveres en Valdeolleros | ALEX GALLEGOS

Redacción Cordópolis

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Ana Lucía da Silva Sepulchro, de 49 años, asesinada el pasado viernes en Córdoba por su marido, se ha convertido en la víctima número 1.000 por violencia machista desde que hay registros oficiales de este tipo de crímenes, que empezaron a contarse como tales en el año 2003. La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género acaba de confirmar este miércoles que Ana Lucía da Silva murió a manos de su pareja, Salvador Ramírez, de 46 años, un hombre que ya había matado a otra mujer en el año 2002 en Algeciras (Cádiz). El hombre había salido en libertad en el año 2018.

En concreto, el Servicio de Emergencias 112 Andalucía alertaba de que a las 11:00 había recibido un aviso en el que se informaba de que salía humo de un inmueble situado en la calle Espejo Blancas de la capital cordobesa. El centro coordinador activó a los Bomberos del Parque Municipal, al Cuerpo Nacional de Policía, a la Policía Local y a la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES).

Al respecto, los efectivos al llegar al inmueble se han encontrado los cuerpos del varón y la mujer, ambos de mediana edad, él de nacionalidad española y ella, brasileña, que presentaban heridas de arma blanca. Posteriormente, los servicios sanitarios han confirmado al 112 el fallecimiento de las dos personas en este suceso.

Los Bomberos han tenido que sofocar las llamas que se propagaban por una habitación, mientras que el resto de la vivienda ha resultado afectado por el humo, de hecho el estado en el que se ha encontrado la casa ha dificultado la labor de los agentes de la Policía Nacional para recoger pruebas de investigación. Mientras, la autoridad judicial está pendiente de los resultados de las autopsias a los cuerpos.

Por su parte, fuentes del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) han precisado a Europa Press que la mujer fallecida “no era usuaria” del servicio que presta dicho instituto. Fuentes de la investigación han apuntado que no constan denuncias previas de la relación actual, si bien el varón contaba con antecedentes por violencia de género.

Al hilo de ello, el hombre había sido condenado por matar a su mujer ahogada, tras haberla estrangulado con el cable de la plancha, en abril de 2002 en su casa de Algeciras (Cádiz).

En libertad condicional

Según han indicado a Europa Press fuentes penitenciarias, en octubre de 2017 un juez de Vigilancia Penitenciaria le concedió el tercer grado y, posteriormente, en febrero de 2018, le fue concedida la libertad condicional, régimen en el que se encontraba actualmente, encontrándose en la fase final de la condena, que expiraba en 2020.

Como consecuencia de la muerte, confesa, de su mujer, fue juzgado por un jurado popular en la Sección de Algeciras de la Audiencia Provincial, siendo condenado a 17 años de prisión por asesinato. La sentencia contemplaba el agravante de parentesco y la atenuante de su confesión a las autoridades. Asimismo, señalaba que existió alevosía por parte del acusado, dado que la mujer estaba inconsciente cuando la trasladó a la bañera, donde finalmente murió.

El presidente de la Sección puntualizó en su sentencia que el hombre sabía que su mujer quería separarse un mes antes de que ocurrieran los hechos, que se produjeron el 10 de abril de 2002 cuando el hombre acudió acompañado de su madre al domicilio conyugal en la barriada algecireña de La Piñera. La intención era arreglar unas desavenencias matrimoniales, ya que ella había expresado en varias ocasiones su intención de separarse y marchar a vivir con otro hombre con el que mantenía una relación sentimental.

La conversación concluyó con la idea de iniciar los trámites de separación, haciéndose la madre del hombre cargo de la hija mayor de ambos y quedando los dos menores bajo custodia de la esposa.

No obstante, el hombre dejó a su madre en el domicilio de ésta y volvió a la vivienda conyugal de La Piñera donde, según el escrito de acusación, la estranguló, presumiblemente con el cable de la plancha. Posteriormente acudió al domicilio de un vecino, a quien le contó lo sucedido y anunció su intención de suicidarse, aunque finalmente se trasladó a la Jefatura de la Policía Local donde se reconoció autor de la muerte de su esposa.

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