La Junta destaca la colaboración con agricultores en la protección del aguilucho cenizo

Araceli Cabello, en su visita a El Carpio.

La delegada de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta en Córdoba, Araceli Cabello, ha visitado El Carpio, en concreto una explotación donde se está protegiendo la nidificación de una especie como el aguilucho cenizo (Circus pygargus), un ejemplo más de la colaboración de la Junta de Andalucía con los agricultores titulares de fincas cerealistas.

Según ha indicado la Administración autonómica en una nota, Cabello, que ha destacado la labor de la Junta de Andalucía en la protección de la avifauna autóctona, ha explicado que "la consejería está realizando un programa de conservación de esta especie que nidifica en el suelo, y una de las actuaciones clave es la localización y seguimiento de nidos a fin de prevenir su afección durante la cosecha del cereal".

La delegada ha reconocido y agradecido a los propietarios y arrendatarios de las fincas cerealísticas de la provincia que "desde el primer momento se han mostrado dispuestos a colaborar y permitir dejar rodales sin cosechar alrededor de los nidos para su protección". Asimismo, ha valorado "el excelente trabajo que desarrollan los agentes de medioambiente de la provincia, el personal de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía y los integrantes del Programa de Seguimiento y Protección del Aguilucho Cenizo de la Consejería".

Para el seguimiento y control de la población se realiza un reparto de las zonas donde se va a actuar por municipios entre los agentes de Medio Ambiente designados para ello. El aguilucho cenizo es una especie relativamente fácil de detectar cuando la población es estable.

La formación de núcleos de nidificación, en los que se agrupan diez parejas o más, incrementa la probabilidad de que siempre exista algún ejemplar volando sobre la parcela de cría. Sin embargo cuando la población es escasa la labor de localización resulta mucho más compleja. Este es el caso de la provincia de Córdoba, donde los núcleos de nidificación oscilan entre una y cinco parejas y la media se sitúa entre dos y tres.

Desde que las parejas localizadas están establecidas en sus zonas de cría, se prioriza el esfuerzo en el control de las parcelas con presencia de la especie, para localizar el emplazamiento de los nidos y se reduce el trabajo de prospección. Una vez localizados los nidos es fundamental la labor de comunicación con los propietarios o arrendatarios para informarles de la presencia de la especie y la necesidad de comunicar la fecha de la cosecha.

Antes del inicio de la cosecha se marcan los nidos para que las máquinas los visualicen y puedan dejar un rodal de dimensiones adecuadas sin cosechar, respetando los mismos. Finalizado el trabajo de las cosechadoras, se procede a la colocación de mallas de protección alrededor de los nidos, sujetas con estacas y ancladas con piquetas al suelo para reducir el riesgo de depredación sobre los pollos de aguilucho cenizo. Posteriormente se continúa con el trabajo de seguimiento en los días sucesivos para observar si los nidos siguen activos, hasta que se observa que los pollos consiguen volar.

Aguilucho cenizo

El aguilucho cenizo está catalogado como 'vulnerable' en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas y es objeto de un Programa de Seguimiento y Protección por parte de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía.

Es la menor de las especies de aguiluchos presentes en la fauna española. Se caracteriza por su esbelta silueta, con alas y cola larga. El dimorfismo sexual es muy notorio, siendo el color predominante en el macho el gris y en la hembra el pardo, mientras que los jóvenes tienen las partes superiores similares a las hembras y las inferiores muy rojizas. Esta rapaz se alimenta principalmente de roedores, aves granívoras e insectos también granívoros, por lo que es una especie muy beneficiosa para la agricultura.

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