Un juez llama “burros” a los políticos y anula un despido en el IMD

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El magistrado de lo Social redacta una sentencia para exculpar a Rafael Bocero llena de símiles equinos en la que ya advierte de la polémica que va a generar su escrito

El titular del Juzgado de lo Social número 2 de Córdoba, Manuel Oteros, ha dictado una sentencia que quedará en los anales de la historia judicial como la primera en la que un magistrado llamó “burros” a los políticos. Oteros ha dicho lo que ha dicho y ha escrito lo que ha escrito en la sentencia en la que anula el despido disciplinario (suspensión a tres años de empleo y sueldo) del ex jefe de Servicio del Instituto Municipal de Deportes de Córdoba (MD), Rafael Bocero.

La dirección del IMD tomó la decisión de suspender de empleo y sueldo a Bocero por una falta muy grave, al considerar cómo fue el proceso de las obras de construcción de un campo de fútbol en Cerro Muriano en el año 2011, en la Corporación anterior con Alfonso Igualada (IU) en la presidencia. Según estimó entonces la dirección del IMD, Bocero había redactado un proyecto sin presentar documentos necesarios para ello y luego adjudicó las obras a unos precios que a juicio del IMD se contradecían con lo que se había negociado la constructora adjudicataria.

El juez, en su más que polémica sentencia, llama “burros” a “los políticos todos” por que el caso de Bocero. “Obligación de los burros (entiéndase con todos los respetos para con los equinos), en este caso los políticos todos, hubiera sido cumplir lo pactado”. Asegura el magistrado, que se refiere a los problemas que hubo entre la Junta y el Ayuntamiento (el Gobierno andaluz financiaba el 50% de unos trabajos que pese a aprobarse en un pliego de condiciones en el año 2009 no fue hasta marzo de 2011 cuando se pudieron iniciar, tras múltiples advertencias del Ejecutivo regional), era “lograr la financiación para la obra de forma coordinada entre la Junta y el Ayuntamiento dentro de los plazos que se habían previsto”. Por eso, el magistrado considera que Bocero no es sino una víctima de este desacuerdo y para demostrarlo utiliza un curioso símil equino: “Se cumple el proverbio que dice que cuando se pelean los burros, y eso es lo que da la impresión a este juzgador, que lo burros se han peleado y paga el arriero, que en este caso no es otro que el empleado público”.

El magistrado admite en su sentencia que “quizás” se está extralimitando en los términos, a pesar de que en la misma no deja de llamar burros a los políticos. De esta manera, en la justificación exculpatoria de Bocero asegura que el gran hándicap para el trabajador se dio “cuando cambiaron los burros” tras las elecciones de 2011. Entonces, Bocero “el arriero” no sólo no recibe las explicaciones oportunas sino que se lleva “los palos” que a juicio del magistrado se iban a dar entre ellos los burros.

El juez culpa de “candidez” e “ingenuidad” a Bocero, al considerarle que no fue responsable del desacuerdo entre el Ayuntamiento y la Junta para el desarrollo de las obras de Cerro Muriano. Según el magistrado, fue este empleado público el que intentó impulsar los trabajos. El juez ha ordenado que este trabajador vuelva al Instituto Municipal de Deportes y revoca todas las faltas de que le acusaban.

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