El cuñado de Bretón: “Yo desconfío de él y de todos”

Bretón intenta llamar a su padre, que no le escucha y sale de la sala. FOTO: MADERO CUBERO
José Ortega, cuñado del acusado, le apunta directamente como responsable del suceso. Los padres y hermanos del acusado de matar a sus hijos, Ruth y José, se acogen a su derecho de no declarar

Los padres y hermanos de José Bretón, acusado de asesinar a sus dos hijos de seis y dos años el 8 de octubre de 2011, se han negado a declarar, ateniéndose a su derecho por ser familiares directos. La familia no ha querido responder a ninguna pregunta, ni de la fiscalía ni la acusación particular ni la defensa de Bretón.

El Ministerio Público le acusa de ese doble asesinato y la posterior incineración de los cuerpos de los niños en la finca familiar de Las Quemadillas, como venganza contra Ruth Ortiz, madre de los niños, que acababa de anunciarle su intención de separarse. Bretón mantiene que perdió a sus hijos en el Parque Cruz Conde, de camino a la Ciudad de los Niños, donde afirma que había quedado con sus hermanos y sobrinos.

El padre del acusado, Bartolomé Bretón, muy delicado de salud, ha accedido a la sala con ayuda. “No voy a decir nada”, le ha dicho al tribunal y al jurado. Lo mismo ha dicho Antonia Gómez y sus hijos Catalina y Rafael. La madre de Bretón besó al acusado al entrar y al salir de la sala, su hermana Catalina, le saludó con la mirada; Rafael no le llegó a mirar.

A diferencia de la familia, los cuñados del acusado estaban obligados a prestar declaración. A respuestas de la fiscal, José Ortega, marido de Catalina, ha dicho que no se cree que Bretón matase a sus hijos, pero ha afirmado que “él es el responsable” de su desaparición. Ortega ha dicho que el día de autos, “fue el peor de mi vida”. Muy nervioso y entre lágrimas, Ortega ha reconocido que ese día no se creyó la versión del acusado de que se habían perdido en el parque Cruz Conde. También le extrañó mucho la versión del acusado de que perdiera allí a los niños cuando el acusado, presuntamente se sentó en una barra para hacer ejercicios al lado del circuito de carreras del parque. “Con lo escrupuloso que es, me extrañó”, ha dicho. En todo caso, el cuñado ha subrayado que “desconfío de él [Bretón] y de todos”.

Leticia Ferández, esposa de Rafael, calificó su relación con Bretón de “normal”. A Ruth la calificó de “buena madre, un encanto pero calladita”. Ha señalado que Ruth “se callaba más de la cuenta cuando mi cuñado le gritaba demasiado”. Ha roto a llorar cuando ha recordado a sus sobrinos. “Los niños eran muy buenos, los niños eran un encanto”. La testigo ha dicho que fueron dos o tres veces juntos a la Ciudad de los Niños con sus hijos y sus sobrinos “antes de que se perdiesen o lo que sea”. En general no he ha visto gestos cariñosos en público “en la familia esa. Besucones y eso no son”. Señaló que cuando Ruth le dijo que quería separarse de él, la entendió perfectamente.

Leticia recordó una conversación la mañana del 8 de octubre con el padre de Ruth y José en el que este les dijo que tenñia pensado ir a comer con unos amigos. Leticia y Rafael comieron con los abuelos en casa de estos. Ha dicho que solo se dijo que a lo mejor se iba a la Ciudad de los Niños o no. Por la tarde, su marido le llamó diciéndole que su hermano José había perdido a los niños. “Mi marido estaba desesperado porque no localizaba a Ruth ni a su madre para explicarles lo que había pasado. Yo tampoco lo conseguí”. Ruth Ortiz explicó el miércoles en la sala que se había dejado ese día su móvil y no lo tenía encima.

Leticia ha dicho que en el primer momento se creyó la versión de Bretón de que hubiese perdido a sus hijos en el parque. “Ahora me parece raro, pero también me parece raro que le hiciese algo a sus hijos. Me parece rarísimo”, ha manifestado. Desde el día 8 de octubre de 2011 no ha vuelto a ver a Bretón. “No quiero ni pensar qué le ha podido pasar a los niños. Me parece todo increíble: que se perdieran en el parque, lo de los huesos. Si ese informe hubiese salido en septiembre de 2012 nos habríamos ahorrado mucho dolor”, dijo en referencia a los tres informes periciales que han constatado que los huesos hallados en la finca de Las Quemadillas eran humanos y no animales, como dijo el primer informe pericial en octubre de 2011.

Bretón solo dejó de mirar a un testigo. Fue al joven con el que habló la tarde del 8 de octubre de 2011, la misma en que desaparecieron sus hijos, Ruth y José. “Me lo encontré en la avenida Pintor Espinosa. Había estado gritando algo, unos nombres que no escuché. Se acercó a mí y me dijo que había perdido a sus hijos. Me quedé impactado”, ha dicho el joven vecino del parque Cruz Conde. Bretón, por primera vez en el juicio, ha mirado al frente, no al declarante. “Fue una conversación de unos segundos, no estaba alterado. Y siguió andando, sin entrar en el parque”, dijo.

José Bretón siempre ha contado que perdió a sus hijos en el interior del parque Cruz Conde, en un descuido mientras paseaba con los dos niños de dos y seis años. La fiscalía sostiene que esa versión es una invención del padre y que, en realidad, como venganza contra su exmujer, Ruth Ortiz, que acababa de pedirle el divorcio, envenenó a sus hijos con potentes fármacos. Tras matarlos, presuntamente incineró sus cuerpos en una hoguera que hizo en su finca familiar de Las Quemadillas. Por ello, el Ministerio Publico y la acusación particular piden 40 años de cárcel por doble asesinato.

Otros dos testigos han situado a Bretón en la misma finca de Las Quemadillas días antes de la desaparición de los niños en actitud extraña. Una vecina que vive en una parcela colindante a la de la familia Bretón ha declarado que vio al acusado mirar la casa de la testigo de manera extraña. También ha atestiguado que vio luces extrañan a altas horas de la noche en la vivienda de los Bretón. El abogado del acusado, José María Sánchez de Puerta, ha destacado las contradicciones de esta testigo con respecto a sus primeros testimonios ante la policía durante la instrucción del caso.

Un segundo testigo, que tampoco conoce de nada a Bretón, ha señalado que vio a Bretón el mismo 8 de octubre, por la mañana, en la puerta de su finca familiar, mirando de manera extraña a la misma. Al testigo, que iba como copiloto en su coche, le llamó la atención la figura del acusado porque no había nadie más y era un sábado por la mañana. Ha afirmado que reconoce perfectamente al acusado, si bien no lo recordó como tal hasta dos meses después. “Fue cuando empezó a salir por la tele y al salir justo el sitio donde lo había visto cuando ya lo recordé perfectamente”. El abogado de Bretón, en su interrogatorio, ha resaltado su extrañeza ante esta secuencia temporal de hechos. “No me cuadra que tardara tanto en reconocerlo”, le ha dicho.

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