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El Área de Urgencias del Hospital de Montilla, premiada por su trabajo para dignificar el proceso de morir

Personal sanitario en un centro público.

Redacción Cordópolis

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El Área de Urgencias del Hospital de Montilla (Córdoba) ha obtenido el primer premio de investigación del Congreso Internacional de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes, celebrado recientemente en Murcia, por su trabajo de dignificar el proceso de morir en los pacientes que llegan a este servicio y que se encuentran en situación de muerte inminente, es decir, con previsión de fallecimiento en menos de 24 horas.

Según ha informado la Junta de Andalucía, el objetivo del trabajo galardonado es que el paciente se sienta acompañado en todo momento por sus seres queridos y que se detecten, por parte de los profesionales sanitarios, las necesidades que tengan, tanto éste, como su familia, para poder atenderles de la mejor forma posible en los últimos momentos de su vida.

Para ello, el centro tiene preparada siempre una cama donde ingresan estos pacientes, acompañados de su familia, pudiendo llegar a sumar otra más en caso de necesidad, formando parte esta acción de las que el centro hospitalario montillano está desarrollando como autoanálisis, para hacer aún más humanizada la atención que presta a la ciudadanía.

El trabajo se viene realizando desde el año 2010 y comenzó con la redacción de un procedimiento sobre la 'Atención al paciente con muerte inminente en el servicio de Urgencias' de forma conjunta entre profesionales médicos y de enfermería.

Se implantó en 2011 y, desde entonces y hasta la actualidad, se han ido recabando datos sobre las personas atendidas, analizando anualmente los casos y buscando posibles mejoras al procedimiento. Dicho documento se ha reformulado ya en tres ocasiones, para adaptarlo aún más a la realidad de las distintas situaciones.

Aunque a priori va dirigido a pacientes terminales, también puede darse el caso de que lleguen pacientes que previamente no han presentado problemas de salud, y surja alguno de manera súbita, y no tener solución médica, como son los casos de hemorragias cerebral masiva.

Evitar sufrimiento innecesario

Según ha apuntado el director de Línea de Procesos Críticos y Urgencias del Hospital de Montilla, Emilio del Campo, “de nada sirve realizar pruebas complementarias, como analíticas, radiografías u otras terapéuticas más invasivas para diagnosticar en un paciente cercano a la muerte, cuando sabemos que no hay solución médica viable, evitando así alargar un sufrimiento innecesario para el paciente y su familia”.

Se trata, según ha explicado, de “cambiar la cultura de ver la muerte como algo de lo que nadie quiere hablar, al tratar de verla como algo natural, que tarde o temprano llega a todos, siendo una fase más de la vida. Esto no significa dejar morir sin hacer nada, porque precisamente ese tipo de pacientes conlleva mucha más dedicación, trabajo, siendo nuestra obligación, como profesionales, acompañarlo a él y a su familia hasta su último momento”.

En este procedimiento participan todos los profesionales del Área de Urgencias: personal facultativo, enfermero, auxiliares de enfermería, celadores, administrativos y limpiadoras. Todos se coordinan para un objetivo común, como es el de dignificar la muerte.

Especial mención merecen los profesionales de enfermería, puesto que la tarea de cuidados les corresponde mayormente a ellos, y eso hace que sean los que más tiempo pasan con el paciente y la familia en su acompañamiento.

305 pacientes atendidos

Hasta el momento se han atendido con este procedimiento a 305 pacientes, de los cuales han fallecido un 83 por ciento en el hospital. Hay un once por ciento que la familia desea que fallezca en su casa y son dados de alta in extremis, y un seis por ciento de pacientes que son dados de alta a su domicilio por estabilidad, pese a que siguen en una situación de terminalidad.

De los que fallecen en el Hospital, un 93% lo hacen en una cama acompañados de sus familiares, y solo un siete por ciento han fallecido en Urgencias, porque la muerte se ha producido en menos de 15 minutos desde su llegada, siendo materialmente imposible trasladarlos a la cama disponible para estos casos.

No obstante, cuando esto ocurre, antes de trasladar al paciente fallecido al mortuorio, se ofrece a la familia la posibilidad de ingresarlo en dicha cama para que, aunque fallecido, puedan acompañarlo durante un tiempo.

A este respecto, el doctor Del Campo ha señalado que “el cambio de cultura hacia la muerte debe empezar por nosotros, pero ineludiblemente la sociedad tiene que cambiar el pensamiento sobre la muerte”.

En cuanto al premio recibido, Del Campo ha dicho que lo que más valoran del mismo “es la importancia que tiene el proyecto en ser más humanos y tener empatía y compasión con el paciente moribundo y su familia, pues hemos podido comprobar cómo los propios profesionales han ido poco a poco tomando conciencia de la relevancia de un procedimiento como éste, el cuál marca cómo un equipo puede hacer proyectos muy grandes cuando realmente sienten la medicina y la lleva a la práctica diaria para poder ayudar a los demás”.

Recientemente, el Hospital de Montilla ha ofrecido a sus profesionales un curso sobre Cuidados en el proceso de morir, impartido por personal experto en la materia, pertenecientes al Proyecto HU-CI: Humanizando los Cuidados Intensivos. También el oncólogo y colaborador de dicho proyecto, Enric Benito, impartió una conferencia sobre El currículum interior y cómo acompañar en el proceso de morir.

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