Adjudican una casa a la mujer que fue desalojada del Pleno

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Rocío Flores se trasladará en las próximas semanas a una vivienda social del barrio del Guadalquivir

Ha tenido que ser protagonista informativa durante varios días, ser desalojada de un Pleno del Ayuntamiento y acampar durante más de un mes a las puertas de Capitulares para conseguirlo. Rocío Flores, su marido y sus dos hijos pequeños, de tres años y diez meses, ya tienen casa. El pasado 4 de octubre recibieron la adjudicación de una vivienda social en el barrio del Guadalquivir, a la que se trasladarán en las próximas semanas. Ahora, la familia vive entre casas de amigos y hostales. Muchas noches en estos hostales son abonadas por amigos de la familia que han estado junto a ellos durante su cerca de un año en lucha.

El pasado 25 de septiembre, Flores, su marido y sus dos hijos, de tres años y diez meses, se quedaron sin techo. Como estaba previsto, funcionarios judiciales llegaron a la calle Sebastián de Belalcázar, entraron en la casa, certificaron que estaba vacía, pusieron un candado y se marcharon. La familia de Rocío había sacado las pocas cosas que poseen un rato antes, la habían metido en un coche y no les quedaba más consuelo que el de echarse a llorar.

La historia de Rocío se hizo muy mediática después de su intervención y posterior desalojo durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad del mes de septiembre. A mitad del discurso del alcalde, José Antonio Nieto, la mujer se puso en pie y comenzó a gritar que al día siguiente y que nadie le hacía caso. "¿Cuál va a ser mi futuro, señor alcalde?", gritaba, a la vez que era desalojada por dos policías locales, cumpliendo órdenes del presidente del Pleno, Luis Martín.

Poco después, por la tarde, Rocío recibió la llamada del Ayuntamiento. Le ofrecían plaza en el Centro de Transeúntes de Campo Madre de Dios mientras se resolvía su solicitud para acceder a una vivienda social. Rocío competía, junto a otras 37 familias más, por acceder a una vivienda social de Vimcorsa, según consta en la documentación que el Ayuntamiento le ha remitido y que ha podido ser consultada por este periódico. Esta única vivienda le ha sido adjudicada en un acto público el pasado 4 de octubre. Por eso, el Consistorio le ofrecía plaza en el Centro de Transeúntes, mientras se resolvía esta situación.

Ni Rocío ni su marido cobran ya prestación social alguna y se ganan la vida vendiendo ajos por la calle, algo que apenas si le reporta ingresos. Por eso, llevaban cinco meses sin pagar un alquiler de 350 euros.

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