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Manuel Trujillo: “La gente con más ingresos se está apoderando de la democracia”

Manuel Trujillo | ÁLEX GALLEGOS

En lo más alto de un edificio de la plaza de los Santos Mártires está el despacho de Manuel Trujillo, que lleva más de 20 años analizando encuestas. Es la sede del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) de Andalucía, que está en Córdoba. Es el gran laboratorio, el gran centro de análisis del comportamiento social de los andaluces. También cuando votan. Desde ese despacho con vistas a la muralla islámica de Córdoba, Manuel Trujillo analiza, como un matemático y estadístico concienzudo, qué es lo que ha pasado en una de las elecciones más sorprendentes de la historia de la joven democracia española: la del 2D.

Nadie había previsto que el PSOE perdiese la hegemonía y que su histórico gobierno en la Junta pudiera acabar de una manera tan sorprendente. Manuel Trujillo busca las causas y trata de explicar el comportamiento de los andaluces que por acción o por omisión decidieron retirar el apoyo mayoritario que siempre dieron a la izquierda en la comunidad autónoma. “Conoce casi los nombres y los apellidos de los votantes”, bromea Ángel Ramírez, sociólogo del IESA, con quien CORDÓPOLIS gestiona la entrevista. Durante una hora de conversación, buscamos las respuestas.

PREGUNTA. ¿Qué fue lo que pasó hace dos domingos en las elecciones andaluzas?

RESPUESTA. Lo que ha pasado es que gran parte de la población se ha quedado en su casa. Población sobre todo que en otras elecciones había votado a la izquierda. Eso es para mí lo fundamental. Después, evidentemente, hay otro tema importante, que es la entrada de Vox, que tiene sus razones. Pero eso, desde mi punto de vista, es menos relevante aunque de cara al futuro puede tener mucha importancia.

P. Ninguna encuesta previó esta hecatombe para el PSOE. Ninguna encuesta vio que los socialistas sacaran menos de 39 diputados y al final fueron 33. ¿Se han equivocado las encuestas, no se han hecho bien o qué es lo que ha pasado?

R. Bueno, yo creo que ha habido un poco de todo. Las encuestas se hacen bien pero podrían hacerse mejor. No son perfectas. Muy pocas encuestas tienen un gran nivel de calidad. Por otra parte, y por lo que decía, la última encuesta que hubo y que ya no se publicó porque estaba fuera de plazo se acercaba mucho a los resultados reales. Fue la encuesta de GAD3. Lo que nos dice es que ha habido una decisión de voto muy de última hora, sobre todo en el apoyo a Vox. Lo más difícil de prever en una encuesta es la participación. Aquí el problema fundamental ha sido una baja participación del electorado. ¿Que algunas encuestas podían haber pensado que eso podía ocurrir? Bueno, pues podía haberse hecho. Es muy fácil decirlo a posteriori y muy difícil hacerlo antes. Hay que tener en cuenta también que parte de la culpa del resultado la tienen las encuestas. Los propios sondeos dan una información que a la vez influye en el resultado. Con lo cual tampoco pueden prever su propia influencia. Gran parte del resultado lo explica el hecho de que todas las encuestas daban por hecho un mismo resultado: con ciertos matices se mantenía al PSOE en la Junta. Ese hecho incontrovertido, sin discusión en las encuestas hasta la última publicada, puede tener mucha parte de explicación por esa baja participación. Puede haber muchos motivos, pero creo que ese es importante. Ha sido como un golpe a traición, inesperado y por la espalda (risas).

"Las encuestas influyen en el voto, pero sobre todo en el estado de ánimo"

P. ¿Tanto influyen en el voto las encuestas y por eso se prohíbe su publicación en los últimos días de la campaña electoral?

R. Las encuestas influyen en el voto directamente, pero sobre todo en el estado de ánimo. La gente que lee las encuestas de alguna manera propaga lo que se debe hacer o un determinado mensaje. El otro día, por casualidad, buscando por internet di con noticias anteriores a las elecciones y ahí se preguntaban: a ver qué va a hacer el PSOE, si va a pactar con Ciudadanos o con Adelante Andalucía. Esa era la discusión. Eso tiene mucha influencia en lo que uno va a hacer. Me quedo en mi casa si al final va a gobernar el PSOE, dicen unos. En el otro lado, había un estado de opinión totalmente distinto. Más vinculado a la política nacional, pero era un estado de opinión que no se veía afectado por esa reflexión.

"En la movilización de la derecha Pedro Sánchez sí que ha influido bastante pero en la desmovilización de la izquierda no tanto"

P. Muchos votantes de izquierdas decían que, bueno, si va a ganar el PSOE pues me quedo en casa. Aparte, imagino que habrá influido el tipo de campaña que se ha hecho y quizás he notado que el electorado de derechas no vislumbraba cambio pero estaba muy movilizado.

R. Sí, yo creo que el electorado de derechas, ahora comentaré qué tipo de electorado, estaba muy movilizado. Me recuerda a las elecciones generales que perdió el PSOE y ganó Rajoy (en diciembre de 2011). Recuerdo en aquella ocasión que había una discusión sobre si se unían las generales y las autonómicas. Mi recomendación, y de otra gente, no sé si eso llegó al Gobierno de la Junta, es que no se unieran y se celebraran por separado. En ese momento había un voto de castigo muy fuerte a Zapatero. Si las elecciones se hacían a la vez ese voto iba a contagiarse a las elecciones autonómicas. Efectivamente, hubo un voto muy alto de protesta contra Zapatero. Ganó Rajoy con mucha diferencia. Cuatro meses después se hicieron las autonómicas y cambió el escenario. ¿Qué ha habido aquí en parte? Ha habido un voto de protesta contra la acción de Pedro Sánchez en el Gobierno nacional. Ese voto se ha unido a una desgana del electorado de izquierdas que puede venir provocado por la acción de Pedro Sánchez o por lo que he dicho antes, no querer que Susana Díaz siga al frente de la Junta, qué más da si de todos modos va a seguir la cosa igual... O el voto de Adelante Andalucía, que ha bajado mucho. Quizás el votante no veía que le interesase si finalmente iba a seguir Susana Díaz. Son diferentes factores y es difícil saber cuál ha sido el más importante.

P. O sea, que Susana Díaz tiene una excusa para culpar a Pedro Sánchez de haber perdido la Junta. Poca autocrítica se está haciendo ahora, además. Aunque creo que es difícil de asimilar una derrota así.

R. Claro, es difícil de valorar qué parte de culpa tiene cada uno. ¿Qué hubiera pasado si las elecciones autonómicas hubieran sido antes de la moción de censura? Pues no lo sé porque las encuestas daban muy mal resultado al PSOE en ese momento. Pero a lo mejor no hubiera habido esa movilización en el voto de la derecha. Creo que en la movilización de la derecha Pedro Sánchez sí que ha influido bastante, pero en la desmovilización de la izquierda no tanto.

P. Hace dos domingos, ¿cuándo empezaste a percibir que pasaba algo?

R. En las últimas encuestas que se publicaron, el martes anterior, se daba un cierto movimiento. Pero esas encuestas no ponían en duda la mayoría de izquierdas en el Parlamento. Había mucha coincidencia en que Vox subía, pero había dudas porque Ciudadanos bajaba. Prácticamente, hasta el momento de la encuesta que se publicó justo cuando se cerraron las urnas,que recogía los resultados de los últimos días, se daba una subida muy alta de Vox y una posibilidad muy alta de la mayoría de derechas, ni idea.

P. Han podido ser unas de las elecciones más sorprendentes en la historia de la democracia en España.

R. Sí, pienso que pocas elecciones se han celebrado con esa diferencia tan brusca entre lo que se esperaba y lo que ha ocurrido finalmente.

"No hay mucha gente que decida su voto a última hora. Lo que sí hay es mucha gente que decide si va a votar o no a última hora"

P. Pero los partidos ahora mismo sí que trabajan con sus encuestadores, tienen sus tracks, y ese domingo empecé a recibir mensajes, como alguno del PP, en el que me decían: estamos a un diputado de sumar mayoría absoluta. Eso era al mediodía y no me lo creía. No sé si habéis calculado la cantidad de gente que decidió su voto en las últimas horas o en el mismo colegio electoral.

R. Yo pienso que no hay mucha gente que decida su voto a última hora. Lo que sí hay es mucha gente que decide si va a votar o no a última hora. En este caso, sí puede haber gente que en la última semana decidió votar a Vox en lugar de hacerlo al PP. El hecho de decidir si ir a votar, que para mí ha sido fundamental, sí que es algo que se activa en los últimos días. O que no se decida. Por eso es muy difícil captarlo en las encuestas. Algunos tienen claro qué van a votar y otros dicen “si votara, votaría a este”. Pero no hay una decisión clara.

P. Atendiendo a los resultados sorprendentes de hace dos domingos, ¿consideras que en Andalucía hay 400.000 fascistas?

R. Vamos a ver qué se entiende por fascista.

P. O 400.000 personas de extrema derecha.

R. Está claro que hay 400.000 personas que concuerdan con un determinado estado de opinión. Ese estado de opinión venía representado hasta ahora por el PP y ahora lo está por Vox. Esta fuerza política tiene unas ideas, unas propuestas y parece que hay ese número de personas que están de acuerdo con ellas. Pienso que ya estaban ahí. Ahora, ¿llamarles fascistas? Algunas de sus propuestas están cerca de ese ámbito, pero me parece más acertado llamarle extrema derecha. Al fin y al cabo son propuestas de extrema derecha que existían antes y estaban dentro del PP, y que ahora las recoge Vox. Es decir, eso se puede ver en los datos y en las encuestas postelectorales, que la gran mayoría del voto de Vox viene del PP. No estamos en un voto transversal ni mucho menos, sino que se trata de la derecha de la derecha. Igual que a Podemos se le llama extrema izquierda y tampoco creo que sea una cosa que les duela especialmente. No queda bien en parte, y al fin y al cabo es eso. Pues igual aquí. Vox sí que ha recogido un cierto voto transversal, pero no es relevante. Y lo ha hecho en barrios más pobres. Numéricamente no es relevante pero sí que es materia de toque de que puede crecer y ser un tipo de voto distinto al que hasta ahora recogía el PP.

"La gran mayoría del voto de Vox viene del PP. No estamos en un voto transversal ni mucho menos, sino que se trata de la derecha de la derecha"

P. Muchos en el PSOE piensan que Vox será una verdadera amenaza cuando vaya a por el voto obrero, que de momento no lo tiene. Se ha dado por hecho que Vox ha recogido mucho descontento en la izquierda y eso los datos no lo dicen.

R. No. Por introducirte un poco te enseño datos que estoy manejando para un artículo que publicaré la semana que viene. Esto es la distribución de barrios de Córdoba por renta del hogar. Y esta la distribución del voto de la derecha. Este es el voto del PP y este el de Ciudadanos. El voto del PP está muy orientado a las clases altas. Ciudadanos es más transversal. El caso de Vox tiene un pico en los barrios más pobres, no tanto en clase media baja, y luego sube un poquito en las clases altas. Dentro de que ese voto es pequeño, ya que la gente de los barrios pobres no vota, y los que votan lo hacen al PSOE, sí que es verdad que ha recogido algo de quien probablemente antes no votaba. Eso podría ir subiendo. Pero, claro, las propuestas de Vox ahora mismo poco van en ese sentido. Esto pasó con el Frente Nacional de Francia. Su primer voto era la derecha extrema, pero sí que fue evolucionando a un voto más transversal y de protesta. Podría ocurrir lo mismo, pero no de momento. Creo que en España va a costar mucho. En la clase media baja el voto de la izquierda está muy asentado y va a ser difícil que se vote a la derecha. Tendría que quitarse esa definición tan de derechas, lo cual va a ser difícil en este momento (risas).

"En la clase media baja el voto de la izquierda está muy asentado y va a ser difícil que se vote a la derecha"

P. Muchísimo voto también lo han captado por el discurso anti inmigración. Córdoba no tiene población extranjera apenas, pero en El Ejido es que han ganado.

R. Sí, yo creo que ahí se está exagerando un poco. Hay varias cosas que se están exagerando con el tema de Vox. Ahora te cuento otras. El tema de inmigración por supuesto. Casi toda Almería es una zona de alta inmigración y está claro que ha funcionado, pero fuera ya no. No hay diferencias en sitios con más inmigración o menos. No creo que en el resto de Andalucía haya tenido ese efecto. Otro asunto, ya que estamos con eso, es el tema rural. Concretamente, que si la caza y cosas así. Eso no ha podido funcionar mucho. El voto a Vox, al menos en Córdoba, es fundamentalmente urbano [se vuelve a apoyar en los gráficos que muestra en su ordenador]. En Córdoba capital ha tenido un 7,5% de voto y en el resto de comarcas el tres y pico. En la Subbética el cinco.

P. Que tiene ciudades más grandes.

R. Efectivamente. Es decir, creo que ahí se habla de ese efecto pero pienso que no ha tenido gran importancia en el voto a Vox. Sí que ha habido una bajada importante en algunas comarcas del voto al PSOE. El voto socialista es mucho más alto en la provincia que en la capital. Pero mira, en la comarca de Sierra Morena la abstención es más fuerte que en otras. Ha habido desmovilización. El PP donde más ha bajado ha sido en la capital y se ha mantenido en esas comarcas. El voto de Vox es un voto joven. No hay mucha gente joven esas comarcas. Pienso que puede haber habido un cambio de voto pero más al PP o de gente que simplemente no ha ido a votar. En grandes números, el conjunto del voto de Vox no es rural.

"El voto a Vox no es rural"

P. Me sorprende lo que comentas de la caza y los toros...

R. No, no, digo de la caza. Los toros le gustan a los de los pueblos y a los de la ciudad.

P. Te planteaba lo de la caza y los toros ya que manejo percepciones de que hay una mayoría de gente a la que le causa mucha repulsión el maltrato animal. Por eso me ha sorprendido la fuerza de Vox con ese discurso. Siempre pensé que su gran voto de cabreo ha sido por las leyes de género. Que el votante de Vox es hombre joven, de mediana edad, divorciado y con hijos.

R. Todavía no tenemos encuestas hechas. He mirado alguna. Lo que precisamente daba un resultado curioso en una de ellas es que el porcentaje de hombres no era tan alto como se pensaba. Las encuestas hay que cogerlas con algodones (risas) y hay que ver en qué medida eso se corresponde con la realidad. Pero señalaban que se estaba más cerca del 50% que las primeras encuestas de intención de voto, donde se daba cerca del 70% de hombres. Ahí no te sé decir si han tenido influencia las leyes de género o ha tenido más importancia el tema de Cataluña. Ahí, la forma de visibilizar el voto es lo que se está viendo en los balcones con las banderas. Cuando alguien pone una bandera en su balcón está expresando de una manera pública y muy clara sus preferencias. Y eso al final lleva a expresarlo en el voto.

"Cuando alguien pone una bandera en su balcón está expresando de una manera pública y muy clara sus preferencias. Y eso al final lleva a expresarlo en el voto"

P. Hace un año por estas fechas yo cubría manifestaciones espontáneas en la ciudad que se llenaban de banderas de España. El 15M acabó en Podemos y la movilización por lo que ocurría en Cataluña ha desembocado en Vox.

R. Pienso que ha podido ser un factor muy importante. De todos modos para mí la clave no es tanto el voto a Vox, que está y que antes estaba. Ahora se refleja de otra manera...

P. Han salido del armario.

R. Efectivamente. Ya te digo, el problema de representatividad con el voto no digo de izquierdas sino de las clases más obreras. Pienso que ahí estas clases no se ven reflejadas en las políticas de la Junta y tampoco en las propuestas de Adelante Andalucía. De manera que no se sienten concernidos por estas elecciones. Esto no es un problema que venga de estos comicios. La participación de la gente más humilde, con menos ingresos, está bajando en las últimas elecciones muy fuertemente. Es un problema para la izquierda pero también para la calidad de la democracia. Gran parte de la gente por algún motivo no se siente representada en las elecciones, en las fuerzas políticas, y decide no ir a votar. Te voy a enseñar algún gráfico [vuelve a mirar en su ordenador]. Este es el gráfico de la participación por renta del barrio. Vemos una cosa lineal del 55% al 25% de participación. Se ha acentuado. Pero esa diferencia ya se producía en las últimas generales, autonómicas y municipales, donde la diferencia fue más pequeña. Esto se acentúa en los últimos años. La gente con más ingresos, y más nivel educativo, se está apoderando de la democracia. Es un titular un poco fuerte.

"La participación de la gente más humilde, con menos ingresos, está bajando en las últimas elecciones muy fuertemente"

P. Desde luego. Es el titular.

R. La tecnología pensábamos que democratizaba el acceso a la información, pero ¿quién sabe usarla y entender los mensajes? Siempre son los mismos. Al final acaba habiendo más desigualdad.

P. ¿En esos barrios al principio de la democracia había más participación?

R. Todavía lo estamos estudiando. Algunas cosas que he mirado concluyen que hasta finales de los años noventa se funcionaba de manera muy distinta y la participación estaba muy igualada. Fue a partir a finales de los noventa cuando la cosa empezó a variar y va en aumento. Esto no es algo específico de España. En Estados Unidos es un tema de debate importante. Relacionado con las elecciones que ha ganado Trump se da el fenómeno del precariado político. Gente que no tiene recursos para entender la política y que se queda al margen. Ese es un fenómeno de las democracias occidentales.

"Hay gente que no tiene recursos para entender la política y que se queda al margen. Ese es un fenómeno de las democracias occidentales"

P. ¿Una de las causas no puede ser que sus representantes han abandonado a sus votantes? He ido a mítines en la Fuensanta, pero ninguno en Las Palmeras, Las Moreras o el Guadalquivir.

R. Te voy a enseñar algo que tampoco es nuevo pero es llamativo. En los barrios que comentas se ve cómo baja el voto tanto al PSOE como a Adelante Andalucía. Es decir, está claro que no solo no van sino que es un voto difícil de conquistar. No solo hablo de esos barrios. El IESA está investigando la extracción social de los representantes políticos. Prácticamente todos son universitarios, algo que no ocurría hace años. Hay una brecha de nivel social entre representantes y representados. Aunque se intente salvar la brecha, es muy difícil lograrlo. Entre los partidos de la derecha no pasa nada. Al fin y al cabo hay una igualdad. Aunque se tenga una preocupación social, se venga de un barrio como el Sector Sur y ya no se viva allí, hay un alejamiento al final. Estoy entrando en materia de opinión más de lo que quería. A nivel municipal, ¿cuáles son los temas de actualidad?

"Hay una brecha de nivel social entre representantes y representados"

P. Memoria histórica, callejero, Mezquita...

R. Algunas cosas de infraestructuras, pero muy genéricas. Contrariamente a lo que hubo en la campaña electoral de 2015, donde se puso énfasis en la vivienda, en los servicios sociales, en la precariedad de mucha gente, esos asuntos no están en la actualidad municipal. Al fin y al cabo, esa gente sí lo sigue sufriendo. Y se preguntan qué le aporta que en la Junta o en el Ayuntamiento haya un gobierno de izquierdas si no se ocupan de ellos. Se están ocupando de otras cosas de las que habrá gente a la que le interesen mucho esos asuntos, pero para otras son un tema secundario. Puede ser que estén de acuerdo, pero es un tema secundario. Ese es un problema político que considero que se debería resolver pronto.

P. A las pruebas nos remitimos. Me acabas de responder a una pregunta que te quería hacer. Hemos hablado mucho de Vox y poco del escaso efecto de la confluencia Adelante Andalucía, que ha perdido votos sin ser gobierno...

R. Todo son hipótesis, pero por ejemplo han perdido mucho voto rural que venía de Izquierda Unida. El voto rural no se ha visto reflejado en esta confluencia. También voto urbano en estos barrios que hemos hablado. Pero en la clase media alta no ha perdido mucho. Tampoco su representación mediática prestaba mucha atención a esta gente. Fundamentalmente creo que ha perdido la ilusión del cambio. ¿Qué ofrecían? Bueno, pues vamos a conseguir que el Gobierno de la Junta sea de otra manera... Pero eso no ilusiona mucho. Lo que ilusiona es el cambio. Y si al final tú estás diciendo no, no, yo voy a controlar a Susana Díaz o al PSOE... Eso no ilusiona mucho y para eso me quedo en casa. Pienso que esos factores han sido fundamentales. Puede ser que parte del voto de Podemos no vea bien ir con Izquierda Unida.

"El voto rural no se ha visto reflejado en la confluencia Adelante Andalucía"

P. Es curioso. La confluencia no suma.

R. No, no suma. Además, es curioso pero si vemos la curva del voto se parece mucho más a la de Podemos sin IU que a la de Podemos con IU. Es curioso. Mucha gente de IU creo que se ha quedado en su casa.

P. Y muchos de Podemos.

R. Sí, de hecho las encuestas postelectorales lo dan casi por igual. Pero, casi la mitad de la gente de IU se ha quedado en su casa y casi la mitad de Podemos.

P. Era muy extraño ver al público en sus mítines. Gente que ha competido por un mismo nicho electoral durante años y que de repente estaban allí juntos. Era raro.

R. De todos modos eso al final responde a los más activos. No son el reflejo de los votantes, que quizás no tienen esa disyuntiva tan grande entre unos y otros. Pero el problema está en donde se pone el foco. Podemos lo pone en unas cosas e Izquierda Unida en otras. En cualquier caso yo pienso que había un origen en Podemos que se ha arrepentido totalmente. Es igual que lo de Vox, que es un impulso, un vamos a cambiar las cosas. Parece que eso ya no se da en Podemos. Aparte, no sé si llega a mucha gente, pero los procesos participativos que se dejan de hacer en Podemos van en esa misma línea. Están establecidos, son parte de la casta y así los ve mucha gente. Encima no me ofreces nada salvo la continuidad del PSOE, pues no me interesa.

"El andalucismo ha sido más de discurso que de propuestas concretas"

P. Vox ha sacado más votos de los que nunca logró el Partido Andalucista. ¿El discurso andalucista que tuvo su momento álgido en 1978 está también herido de muerte?

R. Está claro que si comparamos el número de banderas andaluzas que había en la calle antes y las que hay ahora está claro que el discurso se está perdiendo. No sabemos si es algo coyuntural. El problema catalán algún día acabará, ¿no? De una manera u otra. No va a ser eterno (risas). Creo que este asunto está tensionando mucho. Es posible que ahora, si hay un gobierno del PP como parece, se reactivará el discurso andaluz. Siempre se ha dado cuando el Gobierno era de un color y la Junta de Andalucía de otro. Ahora puede ser que sea al revés (risas). Pero quiero decir que es posible que la oposición ahora retome ese discurso andalucista y que tenga éxito. Pienso que el andalucismo, para mí, ha sido más de discurso que de propuestas concretas. ¿Qué proponían los andalucistas que fuera distinto? Los catalanes tienen muy claro lo que quieren. Los catalanistas aunque no quieran la independencia se apoyan en su lengua y lo quieren todo diferenciado. Aquí están los resultados del último referéndum sobre el Estatuto de Autonomía. No sé si votó un 30%. Eso a la gente le daba igual. Que la sanidad la gestione la Junta o el Ministerio son cosas que la gente ni se lo plantea. Distinto es el sentimiento de agravio, que existe en todos los sitios. Lo hay en Córdoba con respecto a otros sitios.

P. Y Málaga con respecto a Sevilla.

R. Eso es un instrumento político que aparece en todas las reivindicaciones. El día que en el Ministerio gobierna el PP exigen carreteras los partidos de izquierdas en Andalucía. Cuando hay cambio son otros los que lo piden. El sentimiento de agravio está claro que está muy condicionado por los intereses políticos. Pero el discurso andalucista no era real. No es que haya desaparecido, es que nunca ha existido. Distinto es que el nacionalismo español esté exacerbado y haya tomado una fuerza que jamás ha tenido.

"El nacionalismo español ha tomado una fuerza que jamás ha tenido"

P. Esta es la última pregunta que te hago sobre Vox, te lo prometo. Con esto que ha ocurrido ya somos europeos. Quitando a Portugal y a Irlanda, el único país sin la extrema derecha en sus parlamentos era España.

R. Junto a todos los motivos anteriores, también está el contagio. Había una referencia de otros partidos europeos. Es uno más de los motivos por los que ha subido Vox. Eso y porque antes ya habían entrado otros partidos como Podemos. Se veía viable. Sí que pienso que hay algo muy distinto entre Vox y los demás partidos de ultraderecha de Europa. Mientras que los demás países asumen a esos partidos como unos outsiders, como gente que no debe participar en los gobiernos, de alguna manera los acorralan (salvo excepciones como Austria, donde es tan grande que o participan o gobiernan ellos, e incluso Italia), aquí inmediatamente se han asimilado. La izquierda sí, pero el PP lo que ha dicho es que esta gente son nuestros. Ciudadanos tiene algunos remilgos pero probablemente al final, ya veremos, acabará adoptándolos. Por eso pienso que no es tan parecida la circunstancia. Desde luego no se parece mucho a lo que hay en Francia y lo que hay en Alemania. Italia es muy distinto. Es un caso muy complejo.

"En los números es muy difícil reflejar las emociones"

P. ¿Es fácil detectar a través de una encuesta el cabreo de la gente?

R. No, no. Y es verdad. Ahí tenemos que reflexionar los que hacemos encuestas. Tenemos que cualitativizarlas. Claro, sobre todo los que analizamos las encuestas vemos números. En los números es muy difícil reflejar las emociones. Cuando oyes encuestas sí ves las emociones. Eso sería una vía interesante de explorar, intentar estar más cerca del trabajo de campo. Te voy a contar una anécdota curiosa. Estábamos haciendo hace un mes una encuesta sobre trasplantes. No tiene nada que ver con las elecciones y ni siquiera se le preguntaba a quién se iba a votar. Nos salió un encuestado al que le daba igual lo que le preguntáramos sobre trasplantes pero nos decía que él quería votar a Vox. Los trasplantes muy bien pero que fueran de españoles (risas). Eso lo oímos porque nos llegó de quien estaba haciendo la encuesta y no sabía ni qué poner. Cuando tú oyes una encuesta así notas que ese no solo va a votar a Vox sino que lo va a hacer toda su familia. Es verdad que hay que estudiar esa debilidad que tienen las encuestas de cuantificar la fuerza de las respuestas.

P. Por eso muchos partidos buscan los datos de Google, Twitter y Facebook, ya que miden mejor las emociones.

R. Miden las emociones pero también a los activistas. Cómo se reflejan esos activistas en la ciudadanía, por supuesto. La movilización que había en foros y redes con Vox era muy grande. Pero a veces esa movilización es grande y se queda en nada. Por tanto, ¿cómo cuantificas eso? Es complicado.

P. Habrá que mejorar el algoritmo. No me quiero ir sin preguntarte por el casco histórico de Córdoba, que lo has estudiado mucho, y el impacto del turismo. No sé si tenemos un problema o empezamos a tenerlo.

R. Desde mi punto de vista hay un problema en algunas zonas de Córdoba. No sé hasta qué punto hay turistificación, pero sí que hay concentración de muchas viviendas de uso turístico en la Ribera y sobre todo en la Judería. Pero eso se está trasladando a la zona de la Corredera. Y es verdad que hay un problema, aunque no el principal. Para mí el problema está en los usos hosteleros. Cosa que antes sucedía en Ciudad Jardín y ahora allí. Sí que es verdad que se tiene que controlar. Desde hace un par de meses no he mirado datos y no sé qué efecto está teniendo el cambio de normativa, ya que se supone que ha bajado mucho el número de viviendas. Después, por supuesto, hay un efecto en el precio de los alquileres. Hay menos oferta y a igual demanda sube el precio. Ahora, ¿qué hacemos con eso? Hay una línea que parece que iba a seguir el Ayuntamiento que es acotar zonas donde se limite el número de viviendas, pero volvemos al tema anterior. Si el problema final es de vivienda, que haya una iniciativa pública por la vivienda. Está mal que los alquileres sean altos pero no está haciendo nada el Ayuntamiento porque eso cambie. Por ejemplo, no ofrece alquileres a precios bajos. Ni la Junta tampoco. Esto se hacía hace 20 años. No estamos pensando en una revolución. Las viviendas públicas existían hace 20 años y ya no hay. Otra cosa que parece que estaba previsto cambiar y creo que es fundamental es cómo se beneficia la ciudad de la hostelería y el turismo. Es una barbaridad que siendo una de las principales fuentes de riqueza no se aproveche. Me refiero: muy recientemente se ha cambiado el hecho de que las terrazas del casco histórico tenían un impuesto menor que el resto. Lo lógico sería al contrario. Las zonas turísticas por lógica deben tener un impuesto mucho mayor. Vigilancia a las condiciones laborales: el implantar registros de horarios. Si hay un sector que está ganando dinero a espuertas, que seguro que son millonarios los dueños de restaurantes en el casco histórico, que las condiciones laborales no sean horrorosas. No puede ser. Por lo menos que den riqueza a la ciudad. Córdoba no puede renunciar al turismo y puede seguir aumentando. Pero hay que controlar muy bien que eso revierta en la ciudad. Y poner condiciones para que eso repercuta lo menos posible en la población, como un mayor control de horarios. Hay muchas cosas que debe controlar el Ayuntamiento y no tiene por qué ser enfrentar a los vecinos con el turismo. Hay que intentar que no se dé.

P. ¿Echáis más de menos que se pasen más por aquí, por el IESA, los políticos?

R. A veces nosotros tampoco nos esforzamos tanto. Hay un poco de responsabilidad compartida. Es un problema de la ciencia en España. Al final nuestra labor no se ve recompensada por la difusión. Y si muchos lo hacemos es por gusto.

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